«…me sentía igual a las dos coronas»

En principio, los Reyes Católicos no se mostraron propicios a satisfacer a Colón, por lo que este dijo:

“Pensando lo que yo era me confundía mi humildad;

pero, pensando en lo que llevaba,

me sentía igual a las dos coronas.”

 sentia-igual-dos-coronas

¿Cómo interpretar este oscuro pasaje? ¿Qué es lo que era Colón? Y ¿qué es lo que llevaba? ¿A qué dos coronas se sentía igual?…

Los catalanistas lo interpretan como que una de esas coronas dos coronas era la del reino de Aragón. Claro… Otros lo interpretan su humildad como que Colón intentaba pasar a ser noble… en fin.

Pero una vez más la moderna tesis gallega encuentra respuestas que nadie tiene, pues sabemos que las dos coronas a las que sirvió Pedro Madruga de Soutomaior -verdadera identidad de Colón- eran la castellana y la portuguesa como señor de Caminha que era (Portugal) y Vizconde de Tuy (Galicia). Es decir, el noble propietario de ambos lados de la frontera del río Miño, e involucrado por tanto con ambos reinos. Efectivamente, sabemos que Pedro Madruga fue fiel seguidor de Enrique IV de Castilla, y que sólo tras la muerte de éste se alía con el rey de Portugal Alfonso V, precisamente para eliminar del acceso al trono a Isabel la Católica. Sigue leyendo «…me sentía igual a las dos coronas»

O «mar português» de Pedro Colón (III) – Cunhados e amigos

Alianças matrimoniais da Casa de Távora – Séc. XV

No apoio ao regresso vitorioso de Pedro Madruga à Galiza, Vasco da Ponte alude também aos cunhados, deduzindo-se que se refere, naturalmente, às relações familiares pós-matrimoniais, estabelecidas com a família de Teresa de Távora. Faz sentido, que nesse âmbito se incluam também os tios – paternos e maternos – , para que se possa construir um breve panorama do meio em que se inseria a casa de Távora, na segunda metade do século XV. Sigue leyendo O «mar português» de Pedro Colón (III) – Cunhados e amigos

CRISTOBAL COLÓN NOBLE GALLEGO

Escudo-de-C.-Colon1-300x203Cristóbal Colón  procedía de la nobleza, lo demuestran los hechos y los escritos del Almirante, su vida está ligada con la familia Sotomayor y con Galicia.

La teoría de Colón gallego fue evolucionando con el paso de los años gracias a los nuevos hallazgos realizados por historiadores e investigadores, Cristóbal Colón y Pedro Álvarez de Sotomayor (Conde de Camiña) conocido como Pedro Madruga, noble gallego y portugués, son la misma persona, son muchos los hechos que lo confirman.

Don Celso García de la Riega iniciador de la teoría ya lo menciona cuando sitúa la casa natal de Colón en Poio (Pontevedra) y nos dice que la finca vecina pertenecía a la familia Sotomayor, el historiador Don Enrique Zas nos habla de la estrecha relación con Cristóbal de Sotomayor, más adelante Marcelo Gaya describe a Colón y asegura que tenía que ser algún noble del sur de Pontevedra con una gran relación con la alta nobleza de Portugal, en 1977 don Alfonso Philippot  Abeledo revoluciona la teoría al afirmar que Cristóbal Colón y Pedro Álvarez de Sotomayor famoso noble feudal gallego son la misma persona, las fechas y los hechos empiezan a encajar, todo concuerda, la teoría crece a pasos agigantados, los investigadores encuentran cada día más datos y documentos que lo confirman, esto ya era sabido cinco siglos atrás como apunta Rodrigo Cota González en su  libro “Colón, Pontevedra, Caminha” donde descubre un texto del cronista Francesillo de Zuñiga que circulaba en la corte de Carlos V en el siglo XVI en donde afirma que Diego de Sotomayor hijo de Pedro Álvarez de Sotomayor era hijo de Cristóbal Colón, la vida de Colón va de la mano con la familia Sotomayor. Sigue leyendo CRISTOBAL COLÓN NOBLE GALLEGO

Sobre el libro de Manuel Rosa…

 

El autor portugués Manuel Rosa, en su libro sostiene que Colón es un noble portugués aún desconocido, aunque luego también especula con Enrique Alemán y Salvador Zarco. Este interesante libro, publicado en Portugal bajo el nacionalista título de“Colón Portugués. El hombre que engañó a los reyes españoles y sirvió al genial rey D. Juan II”, va referenciando los numerosos vínculos que lo unen a la corona portuguesa, y muy especialmente los de su mujer Felipa Muñiz de Perestrello.

Considero que en muchos apartados del libro este moderno autor tiene razón, pero nos resulta extraño que una persona que dice haber leído más de 2.000 libros, en cinco lenguas diferentes, no se plantee en su libro siquiera la existencia de la tesis gallega, tan próxima a la portuguesa, la cual posee tan abundante literatura, desde hace más de cien años. Muy chocante, ¿no creen? ¿No será que no quiere verla…?

Leyendo su libro (1), Rosa parece no conocer esta tesis tan cercana a la suya, ni sus argumentos, los cuales por otra parte son artillería pesada para quien pretenda refutarlos. Quizá por eso le resulta a este autor mejor ignorarla y, así, en su extensísima bibliografía final, no menciona ni a García de la Riega, ni Alfonso Philippot, ni a Rodrigo Cota, por sólo mencionar algunos autores relevantes. Nosotros no haremos lo mismo con él ni con su libro traducido al castellano por la editorial Esquilo… Sigue leyendo Sobre el libro de Manuel Rosa…

O Xadrez de Tordesilhas: Colón, «Alpedrinha», Caminha – Parte 1 – O “Príncipe”

Que me perdoe o meu amigo Rodrigo Cota pelo pseudo-plagio em que acabo de incorrer!

Que me perdoem igualmente os seus conterrâneos se por uma pequena vila do interior beirão português faço substituir a bela Pontevedra.

É que nenhum outro título assentaria tão bem ao que em seguida vou relatar, como o que me atrevo a fazer encabeçar estas linhas.

Acontece que o “puto” Jorge se criou nessa vila de Alpedrinha, corriam as primeiras décadas do século XV. Não se entendem os historiadores sobre a sua filiação nem data em que veio ao mundo. Fazendo fé na sua lápide tumular, o Jorge iria viver 102 anos! Feito digno de registo se acaso em épocas tão remotas já se bebesse cerveja Guinness e os frades copistas se entretivessem com o “estranho e fascinante mundo dos recordes”!

Sem ilusões e lendo as entrelinhas documentais, Manuela Mendonça, historiadora e a sua mais recente biografa, sistematizou em D. Jorge da Costa, Cardeal de Alpedrinha, editado em 1991, que o rapaz terá nascido provavelmente em 1416, filho de um humilde Martim Vaz e, procurando um futuro melhor terá calcorreado as estradas da vida enquanto jovem, acabando a estudar Latim, Filosofia e Teologia no Colégio de Santo Elói em Lisboa, “apadrinhado” pelo Reitor Padre João Rodrigues, e ordenado presbítero em meados dos anos 40. Sigue leyendo O Xadrez de Tordesilhas: Colón, «Alpedrinha», Caminha – Parte 1 – O “Príncipe”

Celso García de la Riega

 

Celso García de la Riega
Celso García de la Riega

Celso García De La Riega, nació el 26 de agosto de 1844 en Pontevedra, ciudad en la que falleció el 3 de febrero de 1914. A los 15 años. recién terminado el bachillerato, ocupó una plaza de escribiente en el Consejo provincial y en el Gobierno civil de Pontevedra, al propio tiempo que consiguió, aprovechando la situación revolucionaria de ese año(1859). un puesto de aspirante en el Gobierno de Madrid. En 1873 acompañó, como funcionario, al ministro republicano Soler y Pla en su viaje a Cuba, y poco después de sobrevenir la Restauración solicitó, con éxito, un cargo en La Habana: desempeño primero, bajo el mando de los generales Jovellar y Martínez Campos, el de jefe de negociado de Política Interior y Exterior en el Gobierno General de Cuba, luego Martínez Campos le nombró secretario del Gobierno civil de La Habana y posteriormente interventor en la Administración económica de la capital isleña, proponiéndole para la cruz blanca de segunda clase del Mérito Militar, que le fue concedida.

García de la Riega regresó a España en l 879 y, tras la subida al poder del Partido Liberal (1881), volvió al Ministerio de Ultramar como jefe de negociado, del que pasó al de Gobernación (1891) y Hacienda (1899). diputado liberal a Cortes por Cambados ( 1886), presentando el proyecto de hacer llegar el ten hasta Redondela, y gobernador civil de León (1888-1890), en noviembre del año l900 fue nombrado delegado de Hacienda en Santander. cargo que no llegó u ocupar a causa de su estado delicado de salud. que le obligo a solicitar la jubilación como jefe de Administración civil de primera clase. Desde entonces residió hasta su muerte en Pontevedra.

Fue redactor de la voz del Pueblo, de Pontevedra, y colaboró en Galicia, de Madrid, el Suplemento de la Temporada, de Mondariz, Heraldo Gallego, de Orense, y El Imparcial y La Correspondencia de España, de Madrid. Su gran interés por los temas históricos le llevó a investigar en archivos y demás fondos documentales, alcanzando resonante popularidad por la conmoción que producían sus atrevidas conclusiones. Entre sus obras son dignas de mención La Gallega (Pontevedra 1897). en la que demuestra documentalmente que la nave así llamada. capitana de Colon en el primer viaje de sus descubrimientos se construyó en Galicia. probablemente en los astilleros de Pontevedra. que funcionaban con actividad desde el S. XIII. En Galicia Antigua (Pontevedra. 1904) identifica a Galicia y a una parte de Portugal con el país que Avieno denomina, en su Ora marítima, Oestrymnis Ophiusa. El capitulo referente a esta identificación se publicó en el «Boletín de 1a Sociedad Geográfica de Madrid». correspondiente al tercer trimestre de 1905. En este libro examina y dilucida documentalmente diversas cuestiones históricas de Galicia, rebatiendo las invenciones. Incongruencias y errores que creía encontrar en los textos de otros historiadores. La edición de esta obra, que la Academia de la Historia declaró de relevante mérito, fue costeada por la Diputación de Pontevedra. Está dedicada a Augusto González Besada. y no fue bien acogida por los partidarios de la ascendencia céltica de Galicia, cuya posición impugna García de la Riega. Vicente García de Diego publicó en El Diario de Pontevedra una serie de artículos, bajo el título de Etimologías Gallegas, en los que hace comentarios elogiosos de Galicia Antigua a la vez que pone serios reparos a algunas de sus interpretaciones etimológicas. García de la Riega le replicó con otra serie de artículos en los que defiende sus puntos de vista.

Publicó luego Entremeses literarios (Madrid, 1905), las obras que componen estos entremeses literarios están escritas con mucha gracia y con un vocabulario exquisito de la época; El Amadís de Gaula (Madrid. 1907). donde expone la teoría de que esta novela fue escrita originariamente en gallego y por el canónigo de Santiago Juan de Lobeira, basándose principalmente en la onomástica de la obra; El ARTICULO definido, o, a (Pontevedra. 1908). trabajo en el que sostiene la procedencia griega del ARTICULO definido gallego.

El 20 de diciembre de 1898, y por iniciativa de la Junta de la Sociedad Geográfica de Madrid, que tuvo noticia de los curiosos datos e interesantes documentos hallados en el Archivo de Pontevedra reveladores de la existencia en Pontevedra, antes de mediar el s. xv, de los apellidos Colón y Fonterosa, García de la Riega pronunció una conferencia en el salón de actos de dicha corporación en la que defiende la teoría de que Colón era español y natural de Pontevedra. Esta teoría -la conferencia se publicó en el boletín de aquella sociedad, correspondiente al 4.º trimestre de 1898- fue aceptada y elogiada por varios escritores españoles y extranjeros. García de la Riega continuó las investigaciones sobre el tema y con todos los datos reunidos escribió la obra Colón español. Su origen y patria (Madrid, 1914), que dio lugar a una ruidosa polémica. Al constituirse la Real Academia Gallega (1906), fue elegido socio de número. pero rehusó el nombramiento.

García de la Riega cultivó también la pintura. En la II Exposición Enrique Campo, celebrada en el Museo de Pontevedra figuran las siguientes obras suyas: Torre del puente del Burgo, Bartolomé Viejo, Torres Arzobispales, Fuente de los Tornos, Torreón y Puerta del Verrón, Restauración conjetural, Vista de Pontevedra y Una escena en las cercanías de Pontevedra, óleos, Colegio e iglesia de la Compañía y Puente de la Peregrina, dibujos. El Ayuntamiento de Pontevedra dio su nombre a una calle en 1907. (A. V. R.)

Historia de la tesis

En el prólogo de su obra Colón, Español. D. Celso relata como empezó sus investigaciones sobre el nacimiento de Colón, escribe “ En el año de 1892, mi difunto tío D. Luis de la Riega. Correspondiente de la Academia de la Historia, cultísimo escritor y poeta, publicó un notable libro titulado El Río Lérez, en el que describe las bellezas de la comarca surcada por este río, amenizando la narración con diversos datos históricos y algunas leyendas sobre sucesos y costumbres del país. En sus paginas esta el primer móvil de mis investigaciones acerca de los apellidos Colón y Fonterosa: la mención de una escritura de aforamiento hecho a principios del siglo XVI por el monasterio de Poyo, en las inmediaciones de Pontevedra, á favor de Juan de Colón y su mujer Constanza. En un cartulario, que adquirí en 1879, leí otro aforamiento por el Concejo del mismo pueblo, en 1496, de un terreno al que se designa como uno de sus limites la heredad de Cristobo Colón, en el mismo cartulario aparece otro aforamiento en que consta el nombre de María Fonterosa”.
Sin embargo, es justo decir que en la realidad la tesis de D. Celso se gesto a raíz de unos documentos descubiertos en el Ayuntamiento de Pontevedra, estos documentos encontrados por Carmelo Castiñeiras, a la sazón secretario de la sociedad Arqueológica de Pontevedra y abogado, en ellos D. Carmelo encontró los apellidos de Colón y Fonterosa -que eran los apellidos paterno y materno de Cristóbal Colón- estos documentos los llevo a la tertulia en la que él participaba, era la tertulia de Casto Sampedro –fundador del Museo Arqueológico de Pontevedra- hay que tener en cuenta que Pontevedra era en aquellos tiempos una sociedad con mucha inquietud cultural, en ella había una serie de tertulias en las cuales se discutía de política y cultura, las más nombradas eran las de Concepción Arenal, Jesús Muruáis, Casto Sampedro; otra demostración de la importancia cultural de Pontevedra era la cantidad de periódicos y revistas que se crearon, sobre todo teniendo en cuenta lo pequeña que era la ciudad en número de habitantes. Como iba diciendo fue en esta tertulia donde D. Celso a raíz de estos documentos encontrados retomo el tema de Colón, animado por los tertulianos y por la aparición de nuevos documentos encontrados y aportados por D. Casto Sanpedro continuó en solitario la idea de un Colón pontevedrés y que luego tuvo su principal comienzo con la conferencia dada en la Sociedad Geográfica de Madrid el 20 de Diciembre de 1898 y posterior publicación en 1914 de la tesis “Colón Español”.

¿En qué puntos se baso D. Celso para elaborar esta tesis?

Sin animo de extenderme mucho – no es lugar en una pagina Web para enunciar y relatar toda su tesis, siendo consciente ya de la extensión de esta pagina y sabiendo que el monitor no es el medio más adecuado para leer- les diré los argumentos principales: 1º los documentos encontrados en los cuales aparecen Nicolás Oderigo, Bartolomé Colón Domingo de Colón, el Mozo , Domingo de Colón el Viejo, María de Colón, Blanca de Colón, Cristobo de Colón, Juan y Constanza de Colón, Benjamín Fonterosa, Jacob Fonterosa, Abrahán Fonterosa y su hijo – en total 16 documentos que hablan de alquileres, ventas etc. Más tarde aparecerían otros pero no fueron conocidos por D. Celso-

2º La lengua utilizada por Colón tanto escrita como hablada en la cual aparecen muchas voces gallegas y no portuguesas –en las notas que solía hacer de los libros que leía aparecen escritas palabras gallegas, por ej en el libro Historia de Pio II. Apostilla 858, este libro data de la época en la cual Colón estaba en Portugal 3 años antes de venirse para España, de lo cual no tendría remota idea, Despois, palabra gallega de antes y de ahora. En castellano, después, y en portugués, após. Saliron, palabra gallega de antes y ahora. En castellano, salieron, y en portugués, saíron. Foy, palabra gallega de antes y ahora. En portugués, foe, y en castellano fue. Para no hacer extenso este argumento les pondré otros ejemplos de otros escritos como son: alá, alí, boy, cativo, crime, custo, deter, diseron, diso, deste, emprestó, entende, estes, eses, emprestó, enxerir, facer, faz, forno, forza, galea, leba, moa, onde, perigos, poren, posto que, seades, sede( sed), tonina, trauto, ventar, vento, vian y un largo etc.

3º Los nombres que le iba poniendo a los distintos puntos geográficos conforme los iba descubriendo – El 12 de Octubre de 1492 comienza la imposición de los Topónimos, a la primera isla le pone el nombre de San Salvador, el primer nombre no es genovés lo cual sorprende, pues lo normal es que se acordara de su tierra y debía elegir un patronímico genovés y no uno que donde más abunda es en Galicia y en concreto el lugar donde cree la teoría gallega que nació es el Poio concretamente San Salvador de Poio, San Salvador también se lo puso a un río y a una ensenada, otro topónimo es el de San Miguel que era el nombre de una cofradía de Pontevedra, Santa Maria de la Concepción, y en San Salvador de Poio, parroquia donde se supone nació Colón, Santa María de la Concepción es la co-patrona de dicha feligresía, Punta Lanzada ría de Pontevedra (costa norte), Porto Santo se lo puso a una Bahía y es el nombre de una ensenada en Poio, cabo de la galera que se encuentra en la isla de Onza en la Ría de Pontevedra, Punta Pierna cabo de las Islas Cies en la Ría de Vigo, Puerto del Sol Isla Onza en la Ría de Pontevedra, Punta Moa también en Pontevedra, Isla de la Gracia ermita que se encontraba en la isla de Tambo en medio de la Ría de Pontevedra y en la que los marineros rezaban una última oración antes salir a pescar, hay muchos más topónimos que coinciden con nombres de las Rías Vigo, Pontevedra, Arosa etc. Pero hay otra cuestión que sin referirse a un topónimo tiene un especial significado y es que en el primer viaje Colón el 18 de Diciembre mando descansar y celebrar la festividad de Nuestra Señora de la O, curiosamente es la Patrona de Pontevedra la Virgen de la O. Todos estos datos contemplados por separado a lo mejor no darían ningún significado pero contemplados en conjunto entrañan una tremenda casualidad, teniendo en cuenta que todos aparecen en Pontevedra y en las zonas de alrededores y de otros puntos de Galicia lo cual no deja de ser curioso, por ello fue uno de los puntos de la teoría de Colón gallego.

4º Gonzalo Fernández de Oviedo historiador en el año 1535 en su libro “ Natural historia de las Indias” dijo “… Debeys saber que de palos principió su camino con tres carabelas. De estas tres carabelas, era capitana “ La Gallega”, dedicada a santa María – D. Celso en su libro “ La Gallega” demuestra documentalmente que la nave fue construida en Pontevedra en los astilleros de la moureira. En un contrato de fletamento suscrito en Pontevedra en 1489, se cita una nave llamada “ Santa María, la gallega”, propiedad de Fernando Cerviño. Por otra parte, entre los testigos de este documento aparecen los nombres de dos marineros que, casualmente, aparecen en el listado de la nave Santa María del primer viaje, esas dos personas son Pedro de Foronda y García Ruiz, sabíais que Colón en sus cuatro viajes siempre llevo una nave que llamaba la Gallega

¿Por qué impugnaron la tesis?

Hagamos un poco de historia en 1898 D. Celso dio la conferencia en Madrid en la Sociedad Geográfica, la conferencia tuvo un gran impacto por lo novedosa e innovadora pues hasta ese momento nadie discutía que Colón era genovés, aunque se sospechaba de muchos de esos documentos por falsos, la noticia de la nueva teoría llego hasta muchos países Americanos e incluso algunos cambiaron sus libros de texto diciendo que Colón era Gallego de Pontevedra, tuvo un gran éxito y todo el mundo esperaba la publicación del libro, el libro se publico en 1914 y D. Celso murió un mes después de la publicación a la edad de 70 años, curiosamente fue una vez muerto cuando empezaron a salir las impugnaciones y las descalificaciones del personaje, en vida su teoría fue elogiada y alabada aun habiendo sus dudas, desde la conferencia hasta la publicación del libro hubo cantidad de artículos en diversos periódicos nacionales e internacionales y se debatía el asunto, pero nunca hubo descalificaciones del autor ni mucho menos tacharlo de mentiroso, falsario, inventor de teorías basadas en la manipulación etc. Hay que ser cobarde y ruin para desprestigiar a un personaje después de muerto cuando ya no se puede defender.

D. Celso antes de publicar Colón Español, su origen y patria había publicado en 1904 Galicia Antigua, en ella D. Celso defiende el origen Helénico de Galicia, donde fundan una serie de pueblos como Helenis ( Pontevedra), Noia, Betanzos y Tui, Basándose en el libro de Avieno “ Ora Marítima”, donde efectivamente admite a los “Ophiusa” que son de origen griego; y basándose en la historia general de Plínio, en donde al hablar de los pobladores, concretamente de lo que ahora es Vigo y Pontevedra, nos dice que eran de origen griego. En unas jornadas organizadas por el Ayuntamiento de Poio con motivo del 500 centenario, el historiador D. Hipólito de Sa Bravo, en una conferencia sobre la tesis de Colón gallego dijo que uno de los motivos que desencadenaron la gran polémica fue precisamente el enfrentamiento entre el helenismo pontevedrés y el celtismo coruñés y esto trajo como consecuencia la refutación de aquella tesis por parte de Real Academia Gallega, otro de los motivos de enfrentamiento nace de la idea que D. Celso defiende en el libro del trayecto que recorre la XIX vía marítima romana, aquí el enfrentamiento es con el Cabildo Catedralicio, en concreto con Eladio Oviedo y Arce, que a la postre fue el dirigió la comisión para el estudio de la tesis por parte de la Real Academia gallega de Historia, bueno según Hipólito de Sa estos dos motivos fueron los que desencadenaron la refutación de la tesis de Colón gallego por parte de la Real Academia Gallega, por otra parte fue elegido socio de número de la Real Academia Gallega pero rehusó el nombramiento ( digo yo que si fue elegido fue por algo).

El asunto de su desprestigio nace cuando en 1917 la Real Academia Gallega le encarga a Eladio Oviedo y Arce, canónigo de Santiago, el estudio de la documentación aportada para la tesis de Colón gallego, se crea una comisión de la cual es presidente Oviedo y Arce y se empiezan a estudiar los documentos y para mí comienza lo que será un verdadero disparate, injusto por la falta de rigor de una comisión oficial, juzguen ustedes sino: de los 17 documentos aportados a la teoría, Oviedo y Arce y la comisión analizaron 7 directamente, otros 9 fueron analizados a través de los fotograbados que aparecen en el libro Colón Español ( unos águilas que son capaces de deducir a través de una fotografía de la época si los documentos han sido manipulados o no), 3 dice que son auténticos y los que restan no los vieron, Los tiene la familia de García de la Riega y no se los dejaron ver para su análisis, curiosamente son los que no están manipulados, los que si están se encuentran en el Museo de Pontevedra, pasando de historias truculentas y manipulaciones, creamos por un momento que es cierto que los documentos aludidos habían sido manipulados, la comisión dice que hay tres que son verdaderos en los cuales aparece el apellido Colón y en sus conclusiones dicen que queda probado que el apellido Colón aparece en Pontevedra en el siglo XV y XVI, con lo cual si lo que se pide es una prueba documental esta claro que ya la hay desde el momento que admiten la existencia de dicho apellido, posteriormente aparecieron más documentos con el apellido Colón. A parte de otras consideraciones os diré que de los documentos aportados por D. Celso a la tesis, algunos de ellos le fueron entregados por compañeros de la tertulia de Casto Sampedro ej. el mismo Casto Sampedro, Joaquín Núñez, Telmo Vigo y el Sr Castiñeiras… No es posible que los nombres y apellidos de estos documentos fuesen suplantados por García de la Riega, sabiendo que las personas que los entregaron podían tacharlo de falsario, pudo cuando más, avivarlos o recalcarlos, otro testimonio es el de Prudencio Otero Sánchez que dice en su libro “España Patria de Colón” en una de mis visitas a D. Celso que le hice antes de marcharme para América, en 1907, tuve en mis manos todos los documentos que el compulsara y declaro que no vi la más mínima alteración en ninguno, lo que si se apreciaba era la tinta amarilla y desvaída en algunas partes de los documentos ( no en todos) y que era necesario la ayuda de una lente para leerlos. Por último les hablare de dos descubrimientos ocurridos después de la muerte de D. Celso uno de ellos fue el descubrimiento de una capilla en la Iglesia de Santa María en Pontevedra, que estaba tapiada, en la cual había una inscripción que decía “os do cerco de Juan Neto Juan de Colón feceron esta capela” y la segunda fue el descubrimiento en un crucero enfrente de la casa donde se supone vivió Colón en el que había una inscripción Juan colón año 1490, ese crucero lo fotografiaron con la inscripción y la persona que lo descubrió, curiosamente la inscripción fue raspada al poco tiempo.

Conclusión

1ª Tachan una teoría de falsa analizando unos documentos que no son el único pilar de la teoría
2ª Las técnicas llevadas a cabo para asegurar que los documentos directamente fueron retocados y adulterados fueron mediante análisis químicos llevados a cabo por farmacéuticos de la época (1917) y por encima no analizaron todos, con relación a esto les diré que en 1925 un matrimonio inglés Mansfield de la sociedad geográfica de Londres analizaron los documentos y llegaron a la conclusión de que D. Celso no podía haberlos retocado, más tarde en los años 1960 la catedrática de historia Emilia Gutiérrez Solano ( Enciclopedia Gallega) analiza los documentos y dice. Esta prueba técnica demuestra que no hubo suplantación de nombres; que los que se leen ahora son los mismos nombres que se leían antes del reavivado, y que no tuvo otra finalidad que dar más vigor a las grafías correspondientes a los nombres que interesaban para que salieran más claros en las reproducciones fotográficas. El demostró su honradez y su honestidad al renunciar a los derechos del libro y a su libre reedición, también manifestó que para que los documentos fueran legibles al fotografiarlos avivó las partes menos legibles, pero avivar no es retocar ni manipular.

3ª Se ha tratado injustamente a un personaje que no solo hizo una tesis sobre el origen de Colón, sino, que publico y estudió más apartados de la historia equivocadas o no pero hechas con toda la intención de aportar luz a la historia y sin beneficio ninguno para él ni para sus descendientes, calificativos como los que empleo Oviedo y Arce en el dictamen de la comisión( ridícula invención, arrivista de la ciencia histórica, superchero, impostor, falsificador, vulgar invencionero), hablan por si solos de que había más un análisis subjetivo que objetivo y con ello demuestra que había algo personal, que ya viene de las discrepancias que sostenían sobre el origen de los habitantes de Galicia, que tampoco se entiende en un canónigo, parece que la manipulación la ejerció él, además sabía muy bien que cuando una teoría es tachada de falsa por alterar los documentos para los historiadores de la época y para los posteriores ya es una teoría maldita y defenestrada da igual las defensas que luego hagas de ella, a pesar de la cantidad de seguidores que tuvo la tesis e importantes la mayoría de ellos, ya no hubo nada que hacer. Por eso creo que es hora de rehabilitar el buen nombre de D. Celso García de la Riega y ponerlo en el justo lugar que le corresponde en la historia y sobre todo en la de Pontevedra, creo que con las técnicas que hay ahora sería fácil decidir la verdad sobre los documentos y así demostrar si fueron alterados por el o por la mismísima comisión encabezada por el Señor Oviedo y Arce.

Convendréis conmigo que en la teoría del Colón Gallego hay muchas casualidades que ya de por si hacen sospechar en la idea de un colón nacido en Poio ( Pontevedra) y muchas más que no he puesto por no extenderme, ya os dije que la Web no es el medio más idóneo para leer.

Ya no me queda más que despedirme y darles las gracias por ser capaces de haber leído este artículo.

Guillermo García de la Riega

 

Libros publicados:

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Dibujos, García de la Riega

Don Celso es más conocido por su obra de «Colón Gallego» que por otros estudios y obras que pueden ayudar a conocer un poco mejor al personaje y darse cuenta de su capacidad intelectual.
Hoy voy a dar a conocer algunos de  sus dibujos realizados a principios del siglo XX, es posible que ciudadanos de Pontevedra los conozcan, pero es muy posible que no las identifiquen con el personaje. Mi idea es rehabilitar al personaje independientemente que en algunos aspectos de su obra pueda tener razón o no, esto queda a criterio de cada uno, pero me parece interesante que los ciudadanos conozcan realmente la capacidad intelectual del personaje.
Los dibujos que voy a incluir son dibujos realizados por D. Celso para la Sociedad Arqueológica de Pontevedra,  fundada a finales del siglo XIX por D. Casto Sampedro Folgar. Estos dibujos fueron realizados con motivo de una exposición de la muralla de Pontevedra. Aunque D. Celso en algunos de ellos haya dado una interpretación libre de la muralla no dejan de ser un testimonio de com podía ser Pontevedra en la edad media hasta que desapareció la muralla.

Fonte dos Tornos. Aguatinta sobre papel
Fonte dos Tornos. Aguatinta sobre papel

 

torre-da-ponte. Aguatinta sobre papel
Torre-da-ponte. Aguatinta sobre papel

 

Porta e torre-de-trabancas. Aguatinta sobre papel
Porta e torre-de-trabancas. Aguatinta sobre papel

 

porta-e-torre-da-galera. Aguatinta sobre papel
Porta-e-torre-da-galera. Aguatinta sobre papel

 

Torre-dos-Abades. Aguatinta sobre papel
Torre-dos-Abades. Aguatinta sobre papel

 

Torres arzobispais. Oleo sobre lienzo
Torres arzobispais. Oleo sobre lienzo

 

San-Bartolomé o vello. Oleo sobre tela
San-Bartolomé o vello. Oleo sobre tela

 

 

Cristóbal Colón ¿Natural de Pontevedra?

 

Ha pasado más de un siglo desde que tuvo lugar la gran polémica que se suscitó con motivo de la aparición, de un libro de García de la Riega en el que bajo el título de «Colón, Español», desarrollaba una revolucionarla tesis, según la cual, Colón habría nacido en Pontevedra. Días después de la aparición de este libro fallecía su autor, y algunas semanas más tarde la tesis era impugnada por Serrano Sanz en la Revista, de Archivos, Bibliotecas y Museos, por considerar que los documentos en los que se apoyaba habían sido falseados.

Fácil es imaginar la sorpresa y el desconcierto que la publicación de esta impugnación hubo de producir en Pontevedra, cuando en los dieciséis años transcurridos desde que G. de la Riega había dado a conocer por primera vez los expresados documentos en la Sociedad Geográfica» de Madrid, nadie había dicho nunca nada que afectara a la autenticidad de los mismos. Y, precisamente cuando llegó la noticia, una comisión que, bajo el nombre «Pro—patria de Colón», había sido designada por aclamación popular, estaba gestionando el que alguna entidad oficial declarara solemnemente que Colón, había nacido en Pontevedra.

Documento Pontevedres
Documento Pontevedrés encontrado por Don Castro Sampedro a principio de siglo, en el archivo del Concello de Pontevedra. Aparecen los nombres de «Domingos de Colon» y «Benjamin Fontereosa».

Al tener esta comisión conocimiento de dicha acusación de falsedad, se apresuró a personarse en el domicilio del extinto escritor, donde en presencia de su hijo pudo comprobar el hecho denunciado y, consecuencia de ello, se acordó la disolución de la misma.

Todo parecía haber terminado, cuando tres años después, el diputado provincial Prudencio Otero Sánchez, apoyado por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Pontevedra, reconstituyó la comisión «Pro—patria de Colón», que él mismo pasó a presidir, yreanudó las anteriores gestiones pidiendo, ahora, a la Real Academía de la Historia que enviara una comisión que estudiase sobre el terreno las pruebas que decía, existían, pese a la alteración de algunos documentos, de que Colón había tenido su cuna en Pontevedra, reconocía como antes lo había reconocido la comisión Pontevedresa que ahora presidía, que algunos documentos habían sido recalcados; pero juraba por su honor constarle que los nombres que ahora se leían antes del recalcado y que, en todo caso había otros documentos de cuya autenticidad no dudaba nadie, que probaban el hecho fundamental de que en la época del descubrimiento vivían en Pontevedra unas gentes que llevaban el mismo apellido que el descubridor del Nuevo Mundo. Aparte de esta alegación fundamental, aducía otras razones que sería prolijo exponer aquí.

En un principio, la R.A.H. accedió a su petición, llegando a comunicar los nombres de los académicos designados al efecto. Pero más tarde hubo dificultades y, tras un aplazamiento en que ya se vislumbraba el propósito de desistir de enviar la prometida comisión, la Academia comunicó al presidente de la Diputación que daba por terminada su intervención en aquel asunto.

Coincidió este fracaso con la aparición, casi simultánea de dos nuevos informes contrarios a la tesis ponteyedrea. Uno de ellos consistente en una comunicación que hizo la R.A.H. el censor de la misma, Ángel Altolaguirre y Duvale –que había de presidir la comisión antes cita–, en la que, a la vez que refutaba la tesis de G. de la Riega, hacía una detallada exposición de la prueba documental en que se apoya la tesis tradicional genovesa, de la que se declaraba decidido partidario. El otro informe, suscrito por Oviedo Arce, recogía el sentir de la Academia Gallega en el sentido de que era preciso silenciar la campaña en favor de la tesis de García de la Riega porque, estando basada «decía» en documentos falsificados por dicho escritor, según había denunciado Serrano Sanz, y él mismo probaba, era un desprestigio para la intelectualidad gallega la difusión de semejante tesis.

Pese a estos informes, durante los diez o doce años siguientes, la tesis pontevedresa siguió abriéndose paso, principalmente entre las colonias gallegas de América cuando, inesperadamente, en octubre de 1928 la Real Academia de la Historia hizo pública una resolución por la que, haciendo suyo el ya casi olvidado informe de Oviedo Arce, se pronunciaba en contra de la autenticidad de los tan discutidos documentos.

La publicación de esta resolución cerró ya el paso definitivamente, a cualquier otro intento encaminado a conseguir que un organismo de rango académico se ocupara de esta cuestión, que quedaba, así, prácticamente enterrada.

Es de notar, ahora, que conformé fue declinando el prestigio de la tesis de García de la Riega hasta ser anulada como consecuencia de los ataques de que fue objeto, y que tanto habían de beneficiar a la tesis tradicional genovesa, tampoco ésta salió muy bien librada de los duros golpes que, tanto la Riega como sus seguidores, le habían asestado en la parte destructiva de sus alegaciones por la necesidad, en que se encontraban de negar la veracidad del estado histórico hasta entonces constituido, antes de pretender instaurar una nueva teoría sobre el lugar de nacimiento del descubridor del Nuevo Mundo. Tan es así,  que en modo alguno puede decirse que esta parte destructiva de la tesis pontevedresa haya caído en el descrédito en que cayó la parte constructiva de la misma. Antes, al contrario, esta parte de la obra de G. de la Riega está vigente, siendo frecuentemente aprovechada por quienes pretenden dar otra solución al enigma referente a la patria de Colón. Respecto a este punto, son ya muchos los que han perdido el respeto «digámoslo así» a la tesis genovesa.

Fue así como en 1927 surgieron nuevas teorías sobre el «verdadero» origen de Cristóbal Colón; una de ellas la portuguesa, defendida por Patrocinio Ribeiro; otra, la catalana, defendida por Luis de Ulloa; otra, la mallorquina, defendida en 1964 por Renato Llamas de Niubó, según la cual Colón había nacido en Felanitz; otras son la extremeña, la ibicenca, etc. etc. En todas ellas se repudia la tesis de G. de la Riega, pero se acepta, en una u otra forma, la parte destructiva de la misma.

Aparte de todas estas teorías, se han publicado algunos trabajos en los que, sin atribuir a Colón una patria determinada, se resisten a admitir la idea tan generalizada de que éste haya nacido en Génova. Entre otros, podemos citar a Beltrán y Rózpide que, en dos famosos fascículos probó como Cristóforo Colombo y Cristóbal Colón no pudieron ser la misma persona.

En 1964, Merry de Val, embajador de España en Estados Unidos, molesto por la «omisión» que reiteradamente se venía haciendo de España en las  fiestas conmemorativas del Descubrimiento, advertía en sendas cartas que dirigió a ilustres personalidades del mundo americanista que, «pese a las Innumerables investigaciones dedicadas a resolver la muy discutida cuestión de lugar y fecha del nacimiento de Cristóbal Colón, nunca se ha podido resolver  este misterio; e igual que Génova  diversas poblaciones españolas afirman ser él lugar de su nacimiento.

Finalmente, un trabajo del profesor Roméu de Armas en el que, tras exponer algunas .objeciones al reconocimiento de la extranjería de Cristóbal Colón, dice textualmente: «El proceso histórico sobre la patria del descubridor del Nuevo Mundo sigue abierto;  acaso más abierto que nunca».

Ante opiniones tan autorizadas sobre la inconsciencia de la tesis tradicional genovesa sobre la patria de Colón, algunos intelectuales gallegos han vuelto sobre esta cuestión, pese al informe de la R.A.H., y sin que esto suponga desacato a la autoridad, ya que su informe sólo objeta algunos documentos utilizados por G. de la Riega y no se entra en él fondo de la cuestión, lo que deja libre un ancho campo para seguir defendiendo, de una u otra forma, la tan maltrecha tesis pontevedresa.

Entre los trabajos publicados en este sentido se pueden citar los siguientes: Luciano Rey Sánchez; el Ingeniero vigués Antonio Fernández Fernández; el capitán de la marina mercante, José Mosqueira Manso; Francisco Romero Lema; Emilia Rodríguez-Solano Pastrana, que ha demostrado científicamente la autenticidad de los documentos de Pontevedra; etc. etc.

Aparte de otros trabajos análogos llevados, al libro, es muy frecuente la aparición de artículos en los periódicos que, con el más leve motivo se ocupan de este tema, manteniendo constantemente viva la creencia de que Colón nació en Pontevedra.

En hora, pues, de que la desacreditada tesis sobré la cuna pontevedresa de Colón, que pesa tanto como una l osa en la conciencia de todos los gallegos, sea nuevamente -revisada- con la seriedad debida. Debe imponerse la tarea coherente de la investigación, del saneamiento de pruebas documentales, etc., y llegar definitivamente, concluyentemente al conocimiento de la realidad histórica. Los ayuntamientos de Poyo y Pontevedra, así como la Diputación Provincial deberían conceder, desde ahora, el apoyo decidido sobre este asunto, del que parece que todos tienen mucho que decir menos nosotros.

(Por Roberto Taboada Rivadulla, Agosto de 1986)

Pavia e o Colón Galego

Hernando Colón garantiu preto no branco na “Historia del Almirante” que o pai, na sua juventude, aprendeu as letras e estudou num lugar chamado Pavia. Não há pois quem pretenda discorrer sobre as origens do “descobridor” que se arrogue passar ao lado desta questão assaz particular.

E se a Pavia italiana – com o seu Studio Generale fundado em 1361 – sempre foi a escolha óbvia sendo a Lombardia região vizinha da Ligúria, também logo houve quem estranhasse a frequência de tão elevado lugar a imberbe cardador de lãs. E mais se pesquisando, se não achou registo que ali colocasse o futuro navegador.

Aventou-se então que o biógrafo – em parágrafos anteriores sempre avesso a afirmar o que não sabia – sucumbira ali à compreensiva tentação de valorizar a sabedoria paterna, usando de inverdade! E se assim não aconteceu, crédito se lhe dê que, melhor ou pior filtrada, tal informação lhe terá chegado por palavras do próprio pai, nalgum momento calmoso da última viagem de Cristobal às Illas e Tierra Firme de Castilla.

Dado em finais do século XIX o mote contestante por Celso Garcia de La Riega, surgiram adiante catalães identificando o minúsculo povoado de Pavia na região de Segarra, e portugueses a vila alentejana de Pavia, sem que em ambos os casos se entenda como se poderia então ter educado um menor de forma a poder vir a “entender os cosmógrafos”, sem a existência local de estudos-gerais, ou mosteiros que lhos ministrassem!

Muito recentemente, Fernando Branco – o português que mais se aproximou de uma identificação credível para um Colón exclusivamente lusitano -, lembrou o rio beirão de Pavia que atravessa o que em tempos foram as terras centrais do ducado de Viseu, título criado para o Infante D. Henrique – o das “descobertas” -, e integrado na coroa com a elevação de D. Manuel a rei de Portugal. Naquela região pôde igualmente identificar um mosteiro mendicante, com fundação de 1410: São Francisco de Orgens. Sendo o almirante devoto franciscano, facilmente se deduz ser esta referência à região do rio Pavia, um dos pontos de maior crédito na tese do engenheiro português.

Esgotando-se em tal Pavia as hipóteses esgrimidas até esta parte, estranha-se que a “mãe” de todos os enunciados não-genovistas, nunca tenha “baixado a terreiro”, reivindicando premissas semelhantes para a educação de um Colón nascido galego! Porque enquanto foi ilustre nativo de Pontevedra sem face conhecida, sempre se supôs instruído entre os beneditinos de São Xoán de Poio; e quando Philippot lhe deu o rosto de Pedro Madruga, se considerou sem mais demandas que a criação se dera entre os dominicanos de Tui, por influência da tutoria de frei Esteban de Soutelo.

Santo Domingo de Tui

E de facto, São Domingos de Tui foi o convento onde este professou e se fez mestre em Sagrada Teologia antes de 1424, ano em que Aureliano Pardo Villar o documenta, ainda ali residindo e ensinando. No entanto, em 1430 já é outro o convento de sua morada, onde é prior, e anos depois, em 1449 por ser eleito Provincial de España, é obrigado a visitações sistemáticas e a uma maior permanência em Castilla, perto da corte. Destituído por bula papal de Fevereiro de 1454, acusado pelo bispo Barrientos no âmbito da reforma da província, só então regressa ao ponto de origem da sua carreira, vivendo em Tui os anos que lhe restaram.

Não se sabendo pois onde se encontrava aquele tutor de Pedro Madruga no início do ano de 1441, impossível se torna atestar o que Alfonso Philippot e Suso Vila garantem: Pedro de Sotomaior “ingressa en el convento de Santo Domingo de Tui, donde cursa sus primeiros estúdios”.

Asseguram por outro lado os fundos documentais da colecção diplomática de São Domingos de Ribadavia, que frei Esteban de Soutelo ali exerceu o cargo de prior em 1430, eleito provavelmente para o triénio 1430-32, uma vez que em 1433 é já frei García de Cusanza o responsável máximo pelo mosteiro.

Prova a listagem da sucessão de priores no convento de Pontevedra afecto à mesma ordem – também publicada por Pardo Villar -, ser corrente que uma vez findo o tempo para que foram eleitos, permanecessem no mesmo convento assumindo novas ou resgatando antigas funções, chegando por vezes a ser reeleitos alguns anos mais tarde. Foi disso caso paradigmático em Pontevedra, frei Pedro de Salnés, prior entre 1432 e 1437, entre 1440 e 1441, em 1445, e num último período entre 1448 e 1451.

Santo Domingo de Ribadavia

Viabilizam estes factos supra mencionados a hipótese de frei Esteban de Soutelo ter continuado a leccionar no convento de Ribadavia, assistindo mesmo ao incêndio que poucos anos mais tarde afectaria parte das instalações. Essa possibilidade autoriza a eventualidade de ainda ali residir quando, por manda testamentária de Fernan Yañez de Soutomaior (Novembro de 1440), tomou a seu cargo a educação para clérigo do jovem Pedro, bastardo que a história conhecerá pela alcunha de “Madruga”.

Acontece que nesses tempos medievos, a vila nascida na margem do rio Avia se conhecia pelo nome latino de Ripa Avie. Cabe ao padre Samuel Eiján tal afirmação, constante nas páginas da sua “Historia de Ribadavia”, e mais atesta que o nome porque actualmente se designa, só foi oficialmente adoptado em sessão camarária de 8 de Dezembro de 1860! Foneticamente soaria então como “Ripavia”, provavelmente com acentuação esdrúxula que lhe adviria pela aglutinação do “a”.

Decerto se não reunirão consensos avaliando semelhanças e igualdades. Nem tampouco se admitirá discutir, se a um velho almirante septuagenário coube pronúncia velada, ou a um jovem grumete ouvido menos atento em terras do Novo Mundo. Porém, a ninguém será indiferente que Ribadavia não tem por que não ser a Pavia onde o Colón galego, no entender do padre Las Casas “estudió los primeiros rudimentos de las letras, mayormente la gramática, y quedó bien experto en la lengua latina”.

 

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«Terra Rubra»

Pôr-do-sol no rio Minho

Muito já se escreveu sobre o tema da expressão latina utilizada em determinada altura pelos irmãos Colón: » (…) DE TERRA RUBRA». Italianos, catalães, gregos e portugueses apresentaram já as suas razões, identificando todos eles inconclusivas posições geográficas para berço ou origem do Almirante e seu irmão. Espero contudo não incorrer em nenhuma falha, se disser que na Galiza, ainda se não apresentou qualquer teoria neste particular. Contudo, como a obra é vasta, desde já avanço as minhas humildes desculpas, se acaso tal houver já acontecido e eu o ignore.

Sem entrar em divagações sobre hipotéticos significados implícitos na conjunção de ambos os vocábulos, será concensual dizer que «TERRA» corresponde à definição de um dos quatro elementos, e «RUBRA», melhor dizendo em latim correcto «RUBERA», não é mais do que a cor vermelha muito intensa, também chamada «vermelhão». Até aqui nada de novo.

Acontece que em tempos muito remotos, certo rio da Península Ibérica era afamado e muito cobiçado por dele se extrair ouro, metal que faz rodar o mundo desde que há memória… E o seu leito cedo foi sujeito às devastadoras demandas eldoradas, resultando da sua exploração um lodo ocre-avermelhado, semelhante aos que se podem encontrar nas minas de ouro ou prata. Infelizmente, ou não, já na Idade Média se acabara há muito tal receita, ficando aos povos apenas sumida memória dos factos, parcamente documentada por esparsos testemunhos que, francamente, até o tempo consumiu.

Porém, algo subsistiu para nos fazer pensar: o nome que designava essa torrente de água. Uma designação que evocava a cor que então o rio parecia levar,  que às populações dos alvores do segundo milénio já não era dado observar, e que nos dias correntes, ante a evidência das suas águas da cor de qualquer rio, nos suscita descrença. Um caudal de água cristalina, a que chamavam «Vermelhão» pela cor das terras que cubria.

Podia ter-se chamado «Rubro», se acaso as águas o fossem. Mas assim não era. «Rubra» era a terra que lhe dava leito, e o rubor apenas transparecia nas águas; não era parte delas. Por isso o achavam de vermelhão pintado mas nunca tingido: «minio» como então se dizia; «Minho» como hoje se lhe chama. A fronteira natural entre Portugal e a Galiza. Por isto, «Terra Rubra» também é «Aqua Minio».

E nunca é tarde para lembrar Marcelo Gaya y Delrue que em 1953, muito longe ainda da tese de Philippot, escrutinava deste modo a origem de Colón: «(…) debía ser un galaico-portugués de la región de Tui (…) de uno de los pueblos que (…) cambió de nacionalidad (…) en 1479, en fin de la guerra de sucesión de Castilla». O retrato de Pedro Madruga… de «Terra Rubra»!

Cambados: o porto da discordia

Comparação entre o recorte costeiro de Acul (Haiti) e Cambados (Galiza)
Fonte: Google Earth

Enrique Zas provou pela primeira vez ao mundo há cerca de noventa anos, que Cristóbal Colón conhecia detalhadamente os portos de Cambados e Santo Tomé, na ria de Arousa. O facto por vezes esquecido de alguns, foi-nos há dias relembrado por Rodrigo Cota, aqui mesmo em “Colonianos”.No seu livro de 1923 “Galicia, Patria de Colón”, Zas apresentou dois mapas traçados à mão: o da baía de Acul, no actual Haiti, a que Colón chamou originalmente «Porto de la Mar de Santo Tomé”; e o da enseada de “Santo Tomé do Mar”, a sul de Cambados que já levava essa designação muito tempo antes da existência do Almirante. Depois reafirmou: “es sorprendente la semejanza de este puerto de Santo Domingo (…) com el que existe en Cambados (Galicia) (…). No es pues solo la configuración sino que también el denominativo, lo que ofrece singular semejanza”.[1]

Nos comentários à entrada em “Colonianos” acima referida, já Fernando Alonso provou por imagens do Google Earth que, além de não ter havido manipulação da parte de Zas, a realidade apresenta as mesmas semelhanças da cartografia. Saliente-se que o relevante não é o serem idênticos que, de facto, não o são e só por milagre o seriam; o que se regista é a sua semelhança morfológica.

Dir-se-ia que Enrique Zas só pecou por não ter sido tão ambicioso na comparação. De facto, entrando no “mar de Cambados” (pedaço da ria frente ao porto daquele nome), as semelhanças são ainda mais gritantes. E é esta outra “prova irrefutável” da comparação entre Acul e Cambados.

Não só esta, como outra que fará o corpo deste texto, baseada na seguinte dedução lógica: se Colón honrou além-mar aquele porto galego que bem conhecia, e os Soutomaior em 100 anos dele usufruíram e por ele litigaram; então COLÓN podia ser um SOUTOMAIOR!

Vista de Cambados sobre o Oceano Atlântico

De facto, em Agosto de 1371[2] o arcebispo de Santiago, reconhecido pelos serviços daquele que fora até então o arcediago do Salnés, D. Álvaro Pais de Soutomaior, concede-lhe entre outras freguesias, Cambados e Santo Tomé (de Nogueira).

Segundo Otero Pedrayo, foi o otorgamento também feito em nome da sua mulher D. Maior de Grés e Moscoso, e em mais duas vidas que lhes sucedessem[3]. Sendo esta senhora sobrinha-neta do arcebispo, deduz-se ter este benefício sido feito, à guisa de dote do matrimónio que ocorreu durante esse mesmo ano, tendo previamente o Soutomaior renunciado aos votos religiosos, para também suceder na Casa paterna, morto que estava o irmão primogénito, precocemente e sem geração.

Conforme sugere Villaverde Román[4], essas decisões unilaterais geravam por vezes sobreposições de interesses entre o arcebispado e as ordens militares que dispunham de jurisdição nos mesmos territórios. Esse foi um dos casos que obrigou a concertação posterior com as ordens do Santo Sepulcro e do Hospital.

Independentemente do processo seguido, a vila e porto de Cambados pertenceu à Casa de Soutomaior desde 1371, na condição de foreira com jurisdição civil e criminal, “alto vajo misto ymperio com sus pechos y derechos y todas las rentas y derechuras del mar y de la tierra y el patronasgo de las yglesias y benefícios”. E da mesma forma lhes pertenceu a jurisdição do porto de Santo Tomé.[5]

Morto Álvaro Pais algures na transição para o século XV, sobreviveu-lhe a viúva que em 1416 ainda vivia na vila, no “pazo e courral deso o piñeiro”, na condição de sucessora no foro, datando desse ano uma escritura em que nomeia os netos Fernan Yañez de Soutomaior e Lope Sánchez de Ulloa, como sucessores “para después de sus dias”.[6] É de crer que se terão cumprido “esses dias” à volta de 1421, uma vez que em Junho desse ano os novos foreiros, sob o testemunho do notário de Pontevedra Alfonso Perez, acertam os pormenores da partição daqueles bens pela metade[7].

Vista sobre O Grove e entrada da enseada de Santo Tomé do Mar, com as ruinas da torre de San Sadurniño.
Foto de J. Mosteiro

Meio século se havia já passado em que os Soutomaior estiveram na posse plena de Cambados. A partir deste acordo de 1421, o aforamento daquela vila portuária e também do porto de Santo Tomé, para além do extenso rol de freguesias, coutos e lugares que lhes estava associada pela concessão do arcebispo Moscoso, passou a ser considerado “pela metade”, entre os Soutomaior e os Ulloa.

Bem sintetiza aquela época da Galiza feudal, o facto de dois nobres de relevância repartirem e estipularem entre si, que bens ficariam ao Santo Sepulcro e quais caberiam aos Hospitalários de São João! A cada um deles, ficava o encargo de 400 maravedis anuais: 200 ao Comendador de Toroño (Ordem de São João); e outros 200 ao Comendador de Pazos de Arenteiro (Ordem do Santo Sepulcro). Magra quantia para decerto bem maiores rendas que a tenência daqueles territórios gerava.

E o interesse na sua posse demonstra-se pela simples leitura das mandas testamentárias ditadas à beira da morte em 1440, pelo primeiro daqueles cavaleiros: a sua sucessão deveria caber sem reservas ao filho único, Álvaro, ainda solteiro; se aquele não viesse a gerar herdeiro legítimo, herdava a tia D. Maior de Soutomaior; e ainda depois desta, caso o “problema” subsistisse, ficaria contemplada a sucessão na Casa àquele Ulloa, mas só na condição de “que tome el apelido, e armas de Sotomayor, e que si lo ansi non ficier e que non pueda haver, ni heredar cosa alguna dello”.[8]Na opinião de Suso Vila, as referidas partições viriam, já na década seguinte, a servir de arras e dote no casamento dos primos Álvaro de Soutomaior e Maria de Ulloa, filhos respectivamente de Fernan Yañez e Lope Sánchez[9]. Procurava-se deste modo, reunir de novo o pleno de Cambados sob tutela dos Soutomaior.

Fachada do pazo que Maria de Ulloa fez reconstruir na metade final do século XV, sobre o antigo pazo onde viveu D. Maior de Grés e Moscoso até cerca de 1420

Sem que a mulher fosse capaz de engendrar um herdeiro, e talvez influenciado pelo exemplo paralelo do rei Enrique IV de quem era próximo, Álvaro de Soutomaior procurou anular o casamento junto da Santa Sé, aparentemente sem nunca o conseguir. Morreu em 1468, na defesa de Tui frente aos “irmandiños”, deixando a viúva como única foreira de Cambados. Remodelaria os velhos pazos e seria promotora da igreja de Santa Mariña do Dozo.

Entretanto, legitimado pelo falecido irmão com autorização expressa de Enrique IV[10], Pedro Madruga, com o apoio, entre outros, do arcebispo de Santiago D. Alonso de Fonseca, derrota a rebelião “irmandiña”, tomando posse de todos os bens “muebles y rraizes” que haviam pertencido àquele Álvaro de Soutomaior. Recuperado o património, serenou-se a nobreza galega nos alvores da década de 70. Só o prelado de Santiago tentava reaver os bens do arcebispado, sob o controle das linhagens mais relevantes.

Contudo em 1471 decorrido que estava exactamente um século desde a concessão inicial, o porto e “vila velha” de Cambados, juntamente com o povoado marinheiro de Santo Tomé do Mar, pareciam afastar-se irremediavelmente da Casa de Soutomaior: insinuava-se o arcebispo Fonseca à viúva Ulloa, com os olhos postos no rendoso “mar de Cambados”!

Vista sobre a entrada da baía de Acul (Haiti).
Foto de Nick Hobgood

Baseando-se em documentos do “Preito Tabera-Fonseca”, Suso Vila ressalta que a delicada situação se pretendeu resolver no seio da própria linhagem, promovendo-se o casamento da libertina viúva com outro Soutomaior, da Casa de Lantañón, filho primogénito do mariscal Sueiro Gómez. Reagiu o arcebispo a contento da amásia, prendendo os referidos cavaleiros e nela gerando Diego, futuro titular consorte do condado de Monterrey[11]. Desse modo se consumava em 1473 aquele concubinato, agravando ainda mais a honra da linhagem do defunto marido, uma vez que, como muito claramente expõe Molinero Merchán, a honestidade das viúvas fazia a honra dos homens da família, “assim como a virgindad en las doncellas y fidelidad en las casadas”.[12] Nisso concorda Suso Vila, para quem o amancebamento de Maria de Ulloa acarretar-lhe-ia a“ perda das arras, e polo tanto da metade de Cambados”.[13]

Pedro Madruga não tardaria a ocupar aquela vila portuária e todo o couto de Nogueira que lhe estava associada. Por isso muito do ódio desenvolvido entre D. Alonso de Fonseca e o futuro visconde de Tui e conde de Caminha, ter-se-á originado nesta disputa por Cambados que se manteve latente ao longo de toda a década de 70.

A instância do senhor de Soutomaior, no ano de 1474 frei Juan de Valenzuela, prior de Leão e Castela na ordem de São João de Jerusalém, apresentou no capítulo de Cuenca, a escritura de 1371, vendo confirmados o seu teor, forma e cláusulas, por se considerarem ainda úteis e proveitosas para os Hospitalários[14]. Ficava assim ganha por Pedro Álvares de Soutomaior, a batalha legal pela metade de Cambados e Nogueira.

MAR DE SANTO TOMÉ
(Nome dado por Colón em Dezembro de 1492)

É sabido que Enrique IV morreu nesse final de ano, deixando o trono de Castela numa indefinição que levou à guerra peninsular opondo Isabel e Fernando de Aragão, a Juana e Afonso de Portugal. Também é lugar-comum que aos primeiros apoiou na Galiza o arcebispo Fonseca, enquanto os segundos tiveram o suporte incondicional de Pedro Madruga. Subitamente, conseguia a guerra por Cambados, um registo ibérico insuspeitado!

Saindo embora derrotado dessa meia década de contendas, o Conde de Caminha viria ainda assim a receber o perdão dos Reis Católicos em Março de 1480, recuperando todos e “qualesquier bienes que, por cabsa de haver servido e seguido al dicho rey de Portogal, le fuesen tomados e ocupados”.[15] Por certo que o assunto dos portos de Cambados e Santo Tomé do Mar, não se resolveu com a mesma facilidade do porto de Cangas, ou das fortalezas de Soutomaior e Fornelos, sobre que não havia dúvidas acerca da sua posse efectiva antes da guerra peninsular. Fonseca, no lado vencedor, pressionava contra a pretensão de Madruga em reaver a metade daqueles territórios, e não acatava a carta[16] que nesse sentido fora enviada a Maria de Ulloa, pela chancelaria real na mesma data.Finalmente, em Abril de 1484, as demandas de um e outro lado parecem ter a solução à vista: Isabel a Católica manda nominalmente que se restitua “a don Pedro Alvarez de Sotomayor, conde de Camiña, los lugares de Cambados y Noguera”.[17]

Avança o conde mais do que a conta, ocupando igualmente a metade que lhe não competia. Reage o arcebispo em defesa da manceba e quatro meses volvidos, novo documento da rainha afasta definitivamente Pedro Madruga da metade de Maria de Ulloa.[18]  Ficava reposta a verdade legal, cabendo no entanto ao Soutomaior algum amargo de boca!Os anos seguintes testemunham o declínio do conde de Caminha, a sua hipotética morte e sucessão do primogénito D. Álvaro de Soutomaior, incapaz de suster a pressão legal imposta sobre muitos dos seus bens. Alonso de Fonseca, procurando a revanche das humilhações que sofrera às mãos do pai do novo titular da Casa, ocupava militarmente os portos atlânticos dos Soutomaior: Cangas e Cambados. A morte de Álvaro, assassinado em 1495, marca o fim da posição dominante da linhagem no trato de mar das rias galegas.

SANTO TOMÉ DO MAR
(Nome antigo e ainda em uso para o «mar de Cambados»)

Nessa altura porém, é de crer que Pedro Madruga vivia ainda, sob a identidade de Cristóbal Colón, procurando reconstruir um novo potentado marítimo para senhorear enquanto “Visorey y Governador General” , e oito anos não eram suficientes para esquecer o orgulho de um século. Santo Tomé do Mar de Cambados por certo continuaria a ser a “menina dos olhos” do Almirante.

A 21 de Dezembro de 1492, reconhecendo a costa do Haiti, deslumbrava-se com certo porto, “hermosíssimo” no seu parecer, cuja entrada desde o mar pareceria “impossible a los que non hubiesen en él entrado, por unas restingas de peñas que pasan desde el monte hasta casi la isla, y no puestas por orden, sino unas acá y otras acullá, unas a la mar y otras a la tierra”.[19] Podia ser o retrato da entrada desde o Atlântico, no mar de Cambados… em Santo Tomé do Mar.

Descrevia ainda que a Oeste da entrada do porto havia um canal com uma boca que dava acesso a uma enseada ideal “para todos los ventos que puedan ventar”, fechada e profunda. A “boca” que a guardava era “muy cerrada de dos restingas de piedra que escassamente la ven sobre agua”. Parecia ter sido feita à mão, deixando “una puerta abierta cuanto los navios puedan entrar”. Só quem nunca viu a enseada de Santo Tomé do Mar e as suas ilhotas rasas à água guardadas pelos escombros de San Sadurniño, pode deixar de reconhecer aqueles traços familiares descritos por Colón

Na posse do diário do Almirante, pôde o padre Bartolomeu de Las Casas resumir o sentir maravilhado do descobridor[20]: “Es el mejor del mundo; púsole nombre el Puerto de la Mar de Santo Tomé, porque era hoy su dia[21]: dijole mar por su grandeza”.


[1] Zas, E. (1923). Galicia, Patria de Colon. (C.P.-C. Habana, Ed.) Habana, Cuba, pp. 32-33.

[2] Rodríguez González, A. (1992). Documentación Medieval del Archivo Histórico Diocesano de Santiago. Compostellanum XXXVII, Nº 3-4, pp. 381

[3] Otero Pedrayo, R. (1951). Bienes y derechos de los caballeros sanjuanistas en tierra de Morrazo y villa de Pontevedra. El Museo de Pontevedra, VI, pp. 33

[4] Villaverde Román, X. C. (1999). As xurisdiccións nas freguesías moañesas durante a Idade Media. (B. P. Moaña, Ed.) Obtido em 26 de Maio de 2012, de Biblioteca Publica de Moaña: http://moana.servidores.net/libros/freguesias.htm

[5] Tato, I. G. (2004). Las Encomiendas Gallegas de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. Estudio y edición documental (Vol. I). Santiago de Compostela, Galicia: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Xunta de Galicia, Instituto de Estudios Gallegos «Padre Sarmiento», pp. 59

[6] ibidem, pp. 61

[7] Martínez, C. P. (2007). Documentos da Orde do Santo Sepulcro en Galicia. Anuário Brigantino, 30, pp. 220-221

[8] Vila, S. (2010). A casa de Soutomaior (1147-1532) (1ª ed.). Noia, Galicia: Editorial Toxosoutos, pp. 448-449

[9] ibidem, pp. 274

[10] ibidem, pp. 461-465

[11] ibidem, pp. 288-289

[12] Molinero Merchán, J. A. (2007). El convento de Santa Clara de la Columna de Belalcázar. Estudio Histórico-Artístico. Córdoba, España: Diputación Provincial de Córdoba – Delegación de Cultura, pp. 62

[13] Vila, S. (2010), pp. 274

[14] Tato, I. G. (2004), pp. 259

[15] La Torre, A., & Fernandez, L. S. (1960). Documentos referentes a las relaciones con Portugal durante el reinado de los Reyes Catolicos (Vol. II). Valladolid, España: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas. Patronato Menedez Pelayo, pp. 22-25

[16] AGS. RGS,LEG,148003,343. 7 de Março de 1480

[17]  La Torre, A., & Fernandez, L. S. (1960), pp. 289

[18] Vila, S. (2010), pp. 275

[19] Navarrete, M. F. (1858). Coleccion de los viajes y descubrimentos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV (2ª ed., Vol. I). Madrid, España: Imprenta Nacional, pp. 248-249

[20] ibidem, pp. 253

[21] A co-relação entre a data e a festa litúrgica do santo é um facto circunstancial, e não justifica por si só a designação escolhida, face à associação dos termos “Porto” e “Mar”, e à evidente semelhança geográfica com o “mar de Cambados”.