Author Archive Fernando Alonso

El Franciscanismo de Cristóbal Colón

El franciscanismo de Cristóbal Colón queda atestiguado por las declaraciones de dos de sus mayores biógrafos, el padre Bartolomé de las Casas y su hijo Fernando (Hernando), el primero dice haber visto por las calles de Sevilla vestido con los hábitos de franciscano y que siempre fue devoto de la Orden de San Francisco, su hijo dice lo mismo: “Almirante my señor fue devoto de la horden del bienaventurado señor Sant Francisco e con su hábito murió…”. Sus mayores protectores fueron Fr. Juan Pérez y Fr. Antonio de Marchena, religiosos franciscanos del convento de la Rábida.

Pedro Madruga por orden testamentaria de su padre Fernán Yannes queda a temprana edad bajo la custodia del franciscano Fr. Esteban de Soutelo, a la edad de catorce es ordenado y al poco tiempo abandona según Vasco de Aponte, los libros por las armas:

 “Ytem mando a Pedro de Sotomayor, mi fixo bastardo, que lo obe de una mujer que sabe bien su nombre, y quién ella es, Alfón García Dardán, mi escudero, y el dicho Rodrigo de Deza, mi sobrino, que le den al dicho mi fixo bastardo todas las cosas que menester obiera para se criar y con que de prenda en estudio porque es mi voluntad que sea fecho y se faga a bien y vista de Fray Esteban de Soutelo, maestro en Santa Teología, y del dicho Alfón García Dardán”. (El rey Enrique IV le llegó a ofrecer el Arzobispado de Santiago. Su hijo Diego de Sotomayor, también recibió los hábitos de San Francisco.)

Aspectos coincidentes

Pedro Madruga al igual que Cristóbal Colón, era comedido en el comer y en el beber, no gustaba de excesos y no gustaba de religiosos que vivían en la opulencia y eran devotos de la buena mesa (priscilianista). El Obispo de Tui cuando fue por él encarcelado en el castillo de Sotomayor, perdió mucho peso, hecho que el Obispo una vez liberado dio queja a los Reyes. Madruga respondió, que gracias a su cautiverio y a sus cuidados el Obispo había recuperado la salud y el tipo, lejos de tenerle rencor debería estarle agradecido.

Cristóbal Colón dormía y descansaba poco, en ocasiones pasaba varios días sin dormir. Pedro Álvarez de Sotomayor (Pedro Madruga) era conocido por trasnochar aprovechando su actividad nocturna para atacar a sus enemigos cuando estos dormían, de ahí ganó su apodo.

Tanto Madruga como Cristóbal Colón solían usar como castigo, el subir totalmente desnudos a lomos de una mula a aquellos que debíanser castigados o reprendidos, de esta forma eran avergonzados por las mofas e insultos de las gentes, esta forma de castigo no era usual en la época y no deja de ser una curiosa manía coincidente.

Los linajes Sotomayor y Colón se han ido cruzando paulatinamente durante siglos, queriendo entroncar por algún motivo.

Diego de Deza, Obispo de Palencia y el Cardenal de Toledo, Pedro González de Mendoza fueron los mayores defensores de Cristóbal Colón, pero también eran parientes de Pedro Álvarez de Sotomayor (Pedro Madruga), además la mujer de P. Madruga, Tereixa de Távora era sobrina de Inés de Tábora madre de fray Diego de Deza. En una carta a su hijo Diego, Colón le pide que visite al padre Deza y le recuerde “su primer amor fraterno”.

El peor enemigo de Pedro Madruga fue el arzobispo de Compostela, Fonseca, él y su sobrino fueron también enemigos de Colón y su familia.

Un descendiente por línea directa de los Colón de Portugal, se trasladó a Pontevedra para vender una finca en el lugar de Porto Santo afirmando haber sido recibida por herencia de sus padres.

Los Pinzones que tanto ayudaron a Cristóbal Colón a que fuese posible el viaje de descubrimiento, tenían como primer apellido Yánez. Este apellido de origen gallego resulta de la castellanización de Eannes o Yannes, linaje muy entroncado con los de los Sotomayor. Recordamos que el padre de P.Madruga se llamaba Fernán Yannes de Sotomayor.

Fernán Yánez (Eanes) padre de Pedro Madruga fue enterrado en Valladolid, en la capilla de sus parientes (de la casa La Cerda), Cristóbal Colón muere en Valladolid y es enterrado en la misma capilla, estos familiares de los Sotomayor, fueron protectores de Colón, como también lo fueron otras casas emparentadas con los Sotomayor, losMendoza, de Castro, Deza y Álvarez de Toledo.

Los restos de Cristóbal Colón fueron trasladados a una segunda sepultura en Sevilla, donde también estaban enterrados otros Sotomayor.

Dice el barón de Humboldt sobre Cristóbal Colón, que sus conocimientos de latín debió aprenderlos en la niñez, como monaguillo de alguna oscura feligresía”. Pedro Madruga recibe formación religiosa en la niñez de manos del fraile Esteban de Soutelo, por orden testamentaria de su padre Fernán Eannes (Yáñez). En 1446, una vez liberado de la tutela de Fray Esteban de Soutelo, “cambió los libros por la espada”dice L. Ferreiro. Y en 1469 regresó a Galicia después de veintitrés años de ausencia. En una carta a los reyes, dice: Yo he andado veintitrés años en la mar…”.

Tanto el padre Las Casas como su hijo, nos dicen:

“Habiendo en sus tiernos años aprendido los principios de doctrina cuando ya fue mancebo pasó a Lisboa y se dio al arte de la mar”.

Pedro Madruga al igual que Cristóbal Colón, era un experto navegante, así lo demostró durante las guerras  irmandinhas y más tarde en la guerra antisabelina, participó en la batalla de San Vicente como corsario y antes de recibir la casa de Sotomayor ya poseía grandes riquezas y dineros, conseguidos según Vasco de Aponte, por sus correrías por la mar.

Cuando la Pinta llega a Baiona, fueron recibidos por Paio Veloso y Pedro Henríquez, uno alcalde de Baiona y antiguo capitán de Pedro Madruga y el otro, hermano de Beatriz Henríquez de Arana. Beatriz tuvo conocimiento por su hermano del arribo de Cristóbal Colón a España. Lo que nos hace suponer que tanto uno como otro tenían residencia en esta villa.

La pinta estaba capitaneada por Cristóbal García Sarmiento, de la casa de los Sotomayor de Lantaño y pariente cercano de Pedro Madruga.

Beatriz Henríquez fue la madre de Fernando Colón, se la considera natural de Córdoba pero no hay ninguna prueba que lo demuestre. Los Colón y los Henríquez aparecen ligados por lazos de familia desde finales del siglo XVII hasta finales del siglo XIX, y residiendo en Pontevedra.

Fernando Colón y la Batalla del Cabo San Vicente.

Hernando Colón, hijo y primer biógrafo del Almirante, nos relata con brevedad la batalla que se originó frente al Cabo de San Vicente (Algarve), según este relato y el de Bartolomé de las Casas, muy parecido, Cristóbal Colón llegó a la costa Portuguesa.

Muchos interpretarán de lo dicho por Fernando Colón que esta fue su primera llegada a Portugal y producida de manera casual, pero lo cierto es que Fernando Colón no lo dice así, también le acusan de mentir, sobre todo, en aquello que no les conviene o no encaja en su preconcebida idea, pero no se cohíben de recoger todo lo demás que sí les conviene.

Me he propuesto y exigido el reto de no dudar de aquello que haya dicho, sobre todo, Cristóbal Colón y su hijo Fernando Colón; y que ha de manar siempre de documento auténtico.

Leído y releído el texto de Fernando Colón, multitud de veces, he llegado a la conclusión que el biógrafo, no miente, pero es evidente que no cuenta todo lo que quisiéramos y sería exigible a una biografía, esto lo hará, bien por qué no puede, bien por qué no quiere, o una conjunción combinada de las dos. Empieza Fernando Colón en el primer capítulo con palabras que alientan al esclarecimiento de su origen y patria, pero, poco a poco nos demuestra sin salir del capítulo primero que no lo va a hacer:

CAPITULO I – De la patria, origen y nombre del Almirante D. Cristóbal Colón.

Porque una de las principales cosas, que per­tenecen a la historia de todo hombre sabio, es que se sepa su patria y origen, porque suelen ser más estimados los que proceden de grandes ciudades y generosos ascendientes, querían al­gunos que yo me detuviese y ocupase, en de­cir que el Almirante descendía de sangre ilus­tre, y que sus padres, por mala fortuna, habían llegado a la última estrechez y necesidad, y que probase que descendían de aquel Colón, de quien Cornelio Tácito, al principio del libro 12 de su obra, dice que llevó prisionero a Roma al Rey Mitrídates, por lo cual le dio el pueblo ro­mano la dignidad consular, las águilas del tri­bunal o tienda consular, y querían también que hiciese una larga relación de aquellos dos Co­lones, sus parientes, cuya gran victoria alcanza­da contra los venecianos, describe Sabelico como se dirá en el capítulo V, siguiente.

Pero yo me excusé de estos afanes, creyen­do que el Almirante fue elegido por Nuestro Señor, para una cosa tan grande como la que hizo» y porque había de ser verdadero Apóstol, como lo fue en efecto, quiso que en este caso imitase a los otros, a los cuales, para publicar su nombre, eligió en las orillas del mar, y no en los pa­lacios y en las grandezas; y aunque imitase al mismo Cristo, que siendo sus ascendientes de la Real Sangre de Jerusalén, fue su voluntad que sus padres fuesen menos conocidos. De modo que cuanto fue su persona apropósito, y adorna­da de todo aquello que convenía para tan gran hecho, tanto menos conocido y cierto, quiso que fuese su origen y patria, y casi algunos, que de cierta manera quieren obscurecer su fama, di­cen que fue de Hervi; otros de Cugureo; otros de Bugiasco, lugarcillos pequeños cerca de Génova y situados en su ribera; otros que quieren exaltarle más, dicen era de Saona, y otros genovés, y algunos también, saltando más sobre el viento, le hacen natural de Plasencia, donde hay personas muy honradas de su familia, y sepultu­ras con armas, y epitafios de los Colombos, que así fue el apellido de que usaban sus mayores; bien que el Almirante, conforme a la patria, donde fue a vivir y a empezar su nuevo estado, limó el vocablo para conformarle con el anti­guo, y distinguir los que procedieron de él, de los demás que eran parientes colaterales, y así se llamó Colón: esta consideración me mueve a creer que así como la mayor parte de sus cosas fueron obradas por algún misterio, así en lo que toca a la variedad de semejante nombre y sobre­nombre, no deja de haber algún misterio. Po­dríamos traer para ejemplo muchos nombres que fueron puestos como indicios de los efec­tos que habían de suceder por causas ocultas, como en lo que pertenece al Almirante, de quien fue pronosticada la maravilla y novedad de lo que hizo; porque si atendemos al sobrenombre común de sus ascendientes, diremos que verdaderamente fue Colombo, o Paloma, en cuanto llevó la gracia del Espíritu Santo al Nue­vo Mundo, que descubrió; mostrándose como en el bautismo de San Juan Bautista el Espíritu Santo, en figura de Paloma, manifestando que era el hijo amado de Dios, que no era allí cono­cido, porque sobre las aguas del Océano, llevó como lo paloma de Noé, el ramo de oliva, y el aceite del bautismo; por la unión, y paz, que debían tener aquellas gentes con la Iglesia, que estaban encerradas en el arca de las tinieblas, y la confusión, y consiguientemente, son muy apropósito al sobrenombre de Colón, que volvió a renovar, que en griego significa miem­bro, para que siendo el propio suyo Cristóbal, se supiese de quien era miembro; esto es, de Cristo, de quien había de ser enviado para sa­lud de aquellas gentes, y si queremos reducirle a la pronunciación latina, es Christophorus Colonus, y diremos que como se dice que San Cris­tóbal tuvo aquel nombre por qué pasaba a Cris­to por la profundidad de las aguas, con tanto peligro, de que fue llamado Cristóbal, que así como llevaba y conducía las gentes, que ningu­no se atrevía a pasar, del mismo modo el Almi­rante que fue Chistophorus Colonus, pidiendo a Cristo su ayuda, y que le favoreciese en aquel peligro de su viaje, pasó él y sus ministros para que hiciesen a las gentes indias, colonos y habitadores de la Iglesia triunfante de los cie­los; pues es de creer que muchas almas, de que imaginaba Satanás apoderarse, faltando quien las pasase por el agua del bautismo, fueron he­chas por él colonas del cielo, y habitadores de la gloria eterna del Paraíso.

Como se puede comprobar Fernando Colón no nos dice lo que en el título vaticina, pero nos deja multitud de datos interesantísimos:

  • Que ya se le requería por entonces que esclareciese la patria y origen de su padre.
  • Que su padre no quería que esta cuestión se resolviera.
  • Que era noble.
  • Que cambió de patria y vino a residir a otro estado.
  • Que hay un misterio por el cual escogió su nombre y sobrenombre.
  • Que el nombre lo eligió por lo que habría de suceder (empresa de las Indias).
  • Que eligió el sobrenombre de sus antepasados y lo modificó.
  • Que conformó el apodo por el que eran conocidos sus ascendientes colaterales y lo conformó como su apellido.
  • Que este sobrenombre significaba Paloma.
  • Que la suma del nombre y sobrenombre vienen a significar “muy a propósito” miembro de Cristo, luego dirá “mensajero de Cristo”.
  • Que traducido al latín, se pronunciaría “Christophorus Colonus”.

Tendremos que pasar al capítulo II donde nos vuelve a inducir en su título que aquí si va a hablar de los padres del Almirante, pero vuelve a dejarnos con las ganas en este sentido, pero volviendo otra vez a darnos otros muchos detalles, en este caso no pondré el texto completo por ser bastante más extenso y extractaré lo que considero relevante:

“Dejando ahora la etimología o derivación, y la significación del Almirante, y volviendo a las calidades y personas de sus progenitores, digo que aunque fueron muy buenos en virtud, habiéndolos reducido a gran pobreza y necesi­dad las guerras y bandos de Lombardía, no ha­llo el modo con que vivieron y habitaron, aun­que el mismo Almirante diga en una carta suya que su comercio y el de sus mayores siempre fue por mar” … “sin incluirle en ar­tes mecánicos o ejercicios manuales” … “ni quiero mostrar su falsedad con las historias que otros han escrito de D. Cristóbal Colón, sino es con lo que el mismo autor dejó escrito, convenciéndole con su mismo testimonio”

De esto concluimos:

  • Que su familia participó en las guerras en uno de los bandos donde Lombardía estaba en conflicto, el propio Cristóbal Colón nos dirá que sirvió bajo las órdenes e intereses de Renato de Anjou como Corsario, avalando así la versión de su hijo.
  • Que solo piensa decirnos que sus antepasados siempre se dedicaron al comercio marítimo, que no eran artesanos y que nada más nos contará.
  • Que mucho de lo que se cuenta de su padre es mentira, que él es el más indicado para conocer la verdad ya que él cuenta con sus escritos, que además cuenta con el propio testimonio oral de su padre. (Fernando Colón viajó con su padre en el azaroso IV viaje).

Continuamos en el segundo capítulo:

“La primera es, que el Almirante fue a Lis­boa a aprender la cosmografía que le enseñó un hermano suyo que estaba allí, y lo contrario es cierto, porque el Almirante vivía antes en aque­lla ciudad, y él enseñó a su hermano lo que su­po.” … “La segunda falsedad es que la primera vez que vino a Castilla aceptaron los Reyes Católicos, D. Fernando y doña Isabel su proposición, después de siete años, que les fue hecha por él, rehusándola todos.”… “por lo cual volveré a mi intento principal, concluyendo con decir que el Almirante era hombre de letras y de grandes experiencias, y que no gastó el tiempo en cosas manuales ni ar­tes mecánicas, incompatibles con la grandeza y perpetuidad de sus hechos maravillosos; y así pondré fin a este capítulo con lo que escribe en una carta al ama del serenísimo Príncipe don Juan, que contiene estas palabras: «No soy el primer Almirante de mi familia; pónganme el nombre que quisieren, que al fin David, Rey muy sabio, guardó ovejas y después fue hecho Rey de Jerusalem; y yo soy siervo de aquel misma Señor que puso a David en este estado.»

Que concluimos:

  • Que no fue casualidad la llegada de Colón a Portugal.
  • Que el Almirante llegó antes a Lisboa que Bartolomé Colón.
  • Que él enseñó a su hermano y no al revés.
  • Que los RRCC tardaron siete años en aceptar su empresa.
  • Que su padre no era artesano (otra vez), que era persona ilustrada.
  • Que su padre no fue el único Almirante de su familia.
  • Que alguien le obliga a cambiar su nombre.

Extractos del capítulo III:

“con mo­destia y gravedad fue tan observante de las co­sas de la religión, que en los ayunos y en rezar el Oficio divino, pudiera ser tenido por profeso en religión, tan enemigo de juramento y blasfemia, que yo juro que jamás le vi echar otro ju­ramento que «por San Fernando» y cuando se hallaba más irritado con alguno, era su repre­hensión decirle: «os doy a Dios, porque hicisteis esto o dijisteis aquello»; si alguna vez tenía que escribir, no probaba la pluma sin escribir estas palabras: «Jesús cum María, sit nobis in via: <> y con tan buena letra que bastara para ganar de comer.” … “Dejando otras particularidades, que en el contexto de la historia podrían ser escritas a su tiempo, pasaremos a contar las ciencias a que aplicó la primera edad. Aprendió las letras y estudió en Pavía, lo que le bastó para entender los cosmógrafos, a cuya lección fue muy aficio­nado, y por cuyo respeto se entregó también a la astrología y geometría”

Concluyendo:

  • Que fue persona muy religiosa, y que cuando juraba lo hacía como un peninsular más.
  • Que estudió en Pavia, donde obtuvo conocimientos generales suficientes para poder leer y comprender a los sabios en materias tan inaccesibles en su época como la astrología y la geometría.
  • Que estos estudios los realizó en su edad joven.
  • Que siempre escribía “Jesús cum María, sit nobis in via” (Me acompañan en el camino Jesús y María).

Analizado el texto biográfico de Cristóbal Colón realizado por su hijo, tenemos ya un perfil del descubridor; alguien que intenta mantener oculto e impreciso su origen; alguien que pertenece a la nobleza; alguien que cambió su residencia, su patria, así como su nombre y que su apellido es el sobrenombre utilizado por sus parientes colaterales; que este apellido significa “paloma”; que sirvió a Renato de Anjou como corsario; que estos parientes colaterales eran marinos, que nunca fue artesano y desde muy corta edad se dedicó a la mar y a los estudios.

Analicemos ahora de manera más pormenoriza la información que Fernando Colón nos da sobre la batalla naval en la que su padre combatió junto al famoso Corsario Casanove Coulon.

Fernando Colón: Capítulo I: “y querían también que hiciese una larga relación de aquellos dos Co­lones, sus parientes, cuya gran victoria alcanza­da contra los venecianos, describe Sabelico como se dirá en el capítulo V, siguiente”

Capítulo V: “El principio y causa de la venida del Almi­rante a España, y ser tan dado a las cosas del mar, fue un hombre muy señalado de su apelli­do y familia, llamado Colombo, muy nombra­do por mar, por la armada que gobernaba con­tra los infieles, y también la de su patria: tal era su fama, que espantaban con su nombre hasta los niños en la cuna. Es creíble que este sujeto y su armada fuesen muy grandes, pues una vez apresó con ella cuatro galeras venecianas gruesas, cuya grandeza y fortaleza no será creída sino de quien las hubiese visto armadas. Llamaron a este general Colombo el Mozo, a diferencia de otro más antiguo, que fue gran hombre de mar…”

“Pero volviendo al propósito principal, digo que en tanto que el Almirante navegaba en compañía de Colón el Mozo, lo cual duró mu­cho tiempo, sucedió que entendiendo que las dichas cuatro galeras gruesas venecianas vol­vían de Flandes, fueron a buscarle y le halla­ron entre Lisboa y el Cabo de San Vicente, que es en Portugal, donde llegados a las ma­nos pelearon fuertemente y se acercaron de modo que se aferraron de ambas partes, con tanto odio y coraje, que andaban de un bajel en otro, hiriéndose y matándose, no solo con las armas, sino con alcancías, y otros fuegos; de manera que habiendo peleado desde por la mañana hasta por la tarde, muerta y herida mu­cha gente de ambas partes: se pegó fuego en­tre la nave del Almirante y una galera gruesa veneciana; y como estaban atacadas con gan­chos y cadenas de hierro, instrumento que usan los hombres de mar para este efecto, no pudo ser socorrida una ni otra, por lo mezcladas que estaban, y por el asombro del fuego, que en poco tiempo creció tanto, que no hubo más remedio que echarse al agua, para morir más presto y no tolerar el tormento del fuego; pero siendo el Almirante grandísimo nadador, y viéndose dos leguas, o poco más, distante de tierra, tomando un remo que le ofreció la suer­te y ayudándose del algunas veces, y otras na­dando, quiso Dios (que para mayores cosas le había salvado) darle fuerzas para llegar a tie­rra, aunque tan débil, y trabajado del agua-, y su humedad, que tardó muchos días en repararse y porque no estaba lejos de Lisboa…”

Fernando Colón nos dice que estos Colones eran sus parientes, dato nada despreciable, conviene recordar lo que también nos dijo en los capítulos I y II: “su comercio y el de sus mayores siempre fue por mar”; “No soy el primer Almirante de mi familia; pónganme el nombre que quisieren”; “bien que el Almirante, conforme a la patria, donde fue a vivir y a empezar su nuevo estado, limó el vocablo para conformarle con el anti­guo, y distinguir los que procedieron de él, de los demás que eran parientes colaterales, y así se llamó Colón”

Se tiene por comprobado que hubo dos combates navales frente a las costas del Cabo San Vicente, las dos en el mes de agosto, una en 1476 y el otro en 1485, Fernando Colón entremezcla las dos batallas cuando nos dice que su padre luchaba en esta batalla junto a su pariente contra unas naves venecianas que volvían de Flandes, y que en esta batalla la nave en la que iba Cristóbal Colón es incendiada, ello obliga a su padre a arrojarse al agua y agarrándose a un madero consigue llegar a las costas portuguesas. Este pequeño relato que en sí parece sencillo y muy concreto, es todo un problema para la tesis oficialista y explicaremos por qué:

  • Está demostrado que la batalla de 1476 se produjo contra naves genovesas y no contra naves venecianas, se encontró además, la lista de tripulantes del convoy genovés donde no figuraba ningún Colón.
  • En la batalla de 1476 quien comandaba las naves atacantes era el corsario Gascón Almirante del rey de Francia Luis XI, Guilleume Cazenove apodado Coulon, según Fernando Colón pariente de su padre.
  • Si eran naves genovesas las atacadas por él y su pariente, ¿Cómo se explica su nacionalidad genovesa?, dirá Salvador de Maradiaga“Que Genovés es este que en vez de servir a Génova combate contra ella?”.
  • En la batalla de 1485 si son atacadas naves venecianas, pero al contrario que la de 1476 no se produce ningún enfrentamiento, rindiéndose los venecianos sin ofrecer resistencia.
  • En esta batalla de 1485 no participa Guilleume Cazenove (Coulon), lo hará, su otro pariente, Colon el mozo, con quien el Almirante navegó por mucho tiempo.

Si los oficialistas consideran la batalla narrada por Fernando Colón como la primera llegada de su padre a Portugal, no les encaja que la que describe Fernando Colón pueda ser la de 1485, ¿Dónde se encuadra la etapa portuguesa de Colón?, ¿Dónde aprendió el portugués y el castellano aportuguesado cuando se entrevista con los RRCC en 1486?, ¿Cuándo entabló relación Colón con la corte portuguesa?, ¿Cuándo conoció a Felipa Perestrello y concibió a su hijo Diego?. Ellos nunca se han planteado que Colón pudiera haber residido en Portugal, desde mucho antes.

Estas preguntas que me hago, dieron pie a que la teoría oficialista, para poder encajar a su Cristóforo Colombo, se viera obligada a reconocer que su Colón genovés luchó contra sus propios paisanos y que en efecto Cristóbal Colón luchaba junto a su pariente colateral Cazanove Coulon, pero otros, optaron por negar veracidad a Fernando Colón, pero no en su conjunto, solo en aquello que no les servía, aceptando todo lo demás obligados a ello solo porque sin Fernando Colón y la relación de los viajes no habría historia de Colón que contar.

Los que defendemos un Colón gallego no tenemos los problemas que continuamente tienen los que defienden a un tal Cristóforo Colombo al que quieren hacer descubridor después de lanero y tejedor.

No cabría preguntarse si Fernando Colón cuando escribió la biografía de su padre, tan alejada en el tiempo de estos sucesos bélicos, confundió y mezcló las dos batallas puesto que su padre bien pudo estar en las dos y no necesariamente en una sola (1476), o en ninguna, opción rápida por la que optaron otros.

Yo me creo a Fernando Colón cuando habla de una batalla en la que su padre es obligado a tirarse al agua para salvar la vida; y me creo cuando nos habla de las naves venecianas de 1485, sobre todo cuando el mismísimo Cristóbal Colón nos dice que en 1485 estaba en Lisboa:

Nota que escribió Colón en uno de sus libros “Historia rerum ubique gestaron”.

«Rex Portugalie misit in Guinea, anno domini 1485, magister Jhosepius, fixicus eius et astrologus, ad compiendum altitudem solis in tota Guinea, qui omnia adinpleuit et renunciauit dito serenissimo regi, me presente, quod aliis , in di XI marcii inuenit se distare ab equinoxiali gradus V minute in insula vocata de los Ydolos, que est prope Sierra Lioa; et hoc cum maxima diligencia procurauit postea vero sepe ditus serenissimusrex misit in Guinea in aliis locis postea, et inuenit concordari cum ipso magistro Josepio quare sertum habeoesse castrum mine sub linea equinoxiali»

Traducción: “El rey de Portugal envió a Guinea, en el año del Señor de 1485, maestro José, su físico y astrólogo, para comprobar la altura del sol en toda la Guinea, que en todo cumplió y relató al dicho serenísimo rey, en mi presencia, que otros, a 11 de Marzo se encontraban a una distancia de la equinocial de 5 grados minutos en la isla llamada de los Idolos, que está cerca de Sierra Leona; y con el mayor empeño encontró mas tarde más frecuentemente el dicho serenísimo rey enviar a la Guinea y otros locales más tarde, y encontró concordancia con el maestro José que había por cierto el Castillo de la Mina estaba sobre la línea equinocial”

Si la observación del judío José Vizinho fue realizada el 11 de marzo de 1485 y meses después a su vuelta, Colón estaba presente en tierras portuguesas y no en España, como se creía hasta ahora, no hay motivo que imposibilite  el que Cristóbal Colón pudiera estar en la batalla de San Vicente ese mismo año. También conviene observar que Colón en esa época todavía era bien visto en la corte de Juan II.

Pero como diría el propio Fernando Colón “Pero volviendo al propósito principal…”, este corsario apodado Colón trabajó bajo la alianza de Francia bajo las órdenes de Renato de Anjou. Cristóbal Colón también dijo haber servido a Renato de Anjou actuando como corsario cuando nos relata este suceso:

“A mí aconteció que el Rey Reynel que Dios tiene, me envió á Túnez para prender la Galeaza Fernandina, y estando ya sobre la isla de San Pedro, en Cerdeña, me dijo una saetia que estaban con la dicha galeaza dos naos y una carraca, por lo cual se alteró la gente que iba con migo, y determinaron de no seguir el viaje salvo de se volver á Marsella por otra nao y más gente. Yo visto que no podía sin alguna arte forzar su voluntad, otorgué su demanda, y mudando el cebo de la aguja, dí la vela al tiempo que anochecia, y otro día al salir el sol estabamos dentro del cabo de Carthagine, teniendo todos ellos por cierto que íbamos á Marsella.”

¿Actuaba Cristóbal Colón como subordinado directo de Renato de Anjou, o como dice su hijo, lo hacía en compañía de aquel Colón con el que estuvo largo tiempo?.  Alfonso Fernández de Palencia es el primer cronista castellano que nos aporta información sobre estos Colones, y que como se puede comprobar todo indica que el treintañero Colón servía como capitán de estos.

Palencia: “Infestaba el mar de Occidente un pirata llamado Colón, natural de Gascuña, al que sus afortunadas expediciones habían permitido reunir gruesa armada y ostentar el título de Almirante del Rey de Francia. Por él se habían hecho los franceses aptos para la navegación, porque antes se les consideraba desconocedores de tal ejercicio, o poco experimentados en las expediciones marítimas. Después de combatir largo tiempo en Francia con los ladrones, casos adversos de fortuna le sumieron en la desgracia, y ya hacia la mitad de su vida, se consagró a la del mar y se enriqueció rápidamente merced a sus crueles y pérfidos procedimientos de pirata”

“Buscó para compañeros a algunos vascongados, gascones, ingleses y alemanes, aficionados a aquella vida: construyó una gruesa nave reforzada en las bandas con fuertes vigas, para resistir el choque de las máquinas enemigas; inventó otras de diversos géneros y en épocas determinadas salía del puerto de Harfleur, plaza de Normandía, en la costa del océano, frontera a Inglaterra, y atacando furiosamente a cuantas naves mercantes e encontraba en la travesía, se apoderaba de sus riquezas”

“Entre tanto, el rey Luis, ya amigo de don Alfonso de Portugal, desando desahogar con España un innato prurito de guerra, antes de declararla, mandó a Colón que se reuniera con los marinos portugueses (y gallegos) y entró en la desembocadura del tajo, con siete gruesas naves, y púsose en espera de los mercaderes vascongados que llevaban a Flandes vino, aceite y otros géneros. Muy ajenos estaban ellos de temer nada de Colón, con quien tenían frecuentes tratos, a quien en algunas veces habían acogido benignamente y en cuyas naves iban muchos marineros de Vizcaya. Confiados, además, en el efecto que los de estas provincias se profesaban cuando doblaban el Cabo de San Vicente, puso hacia ellos las proas. Seguros entonces de que venían a su encuentro marchaban confiados a recibir al que creían amigo, sin cuidarse, por tanto, de tomar las armas, y según costumbre de la gente de mar, le preguntaron con qué intención venían en su busca. Colón, dándose por muy amigo de los patrones de las naves, se limitó a indicar pasasen a la suya para ver por las relaciones de carga, si entre la de los andaluces habían introducido alguna los genoveses. Sin demora obedecieron los incautos vascongados y el pérfido pirata les obligó traidoramente a que le entregasen las nueve naves. Dos lograron huir merced a la astucia de cierto vascongado, pero se apoderó de las otras siete y envió a Inglaterra a vender el cargamento de vino y aceite, géneros de que allí se carece”.

Esta acción pirata protagonizada por Cazenove Coulon se cometió a mediados de 1475, gozaba el corsario con la alianza del rey de Portugal y por tanto de los nobles gallegos afines a este reino.

Circular cursada por los Cónsules de Mar de la ciudad de Barcelona a todas las villas, castillos y lugares de la costa de Levante, avisando estén alerta por haber sido avistado en la costa de Valencia un corsario llamado Colón con una armada de siete naos el 20 de septiembre. La circular es de 6 de octubre de 14 Esta circular prueba la verdad de la armación hecha por Cristóbal Colón a Reyes Católicos en su carta dirigida desde Cuba en 1495, refiriéndoles el intento que tuvo hallándose como corsario al servicio del Rey Renato de Anjou, pretendiente a las coronas de Aragón y Sicilia de atacar a la galera “Fernandina”, que no llegó a ejecutar por haberse enterado que estaban con ella otras dos naos y una carraca. Fue sin duda como capitán de una de las naos de su pariente corsario Colon, en su expedición al Mediterráneo en ayuda del pretendiente.

Circular cursada por los Cónsules de Mar de la ciudad de Barcelona a todas las villas, castillos y lugares de la costa de Levante, avisando estén alerta por haber sido avistado en la costa de Valencia un corsario llamado Colón con una armada de siete naos el 20 de septiembre. La circular es de 6 de octubre de 1473. Esta circular prueba la verdad de la declaración hecha por Cristóbal Colón a Reyes Católicos en su carta dirigida desde Cuba en 1495, refiriéndoles el intento que tuvo hallándose como corsario al servicio del Rey Renato de Anjou, pretendiente a las coronas de Aragón y Sicilia de atacar a la galera “Fernandina”, que no llegó a ejecutar por haberse enterado que estaban con ella otras dos naos y una carraca. Fue sin duda como capitán de una de las naos de su pariente corsario Colon, en su expedición al Mediterráneo en ayuda del pretendiente.

Al año siguiente en 1476, ya declarada la guerra entre España y Francia, ante los continuos ataques pertrechados por este Colón a los navíos vascos y las costas de Fernando el Católico, este organiza una armada al mando de Ladrón de Guevara que con treinta navíos pretende hacer frente al Colón Corsario, al intentar atacar Ribadeo sufre fuertes bajas, y ante la llegada de Ladrón de Guevara huye hacia Portugal y con el huye también Pedro Madruga, que se encontraba defendiendo Pontevedra.

El corsario gascón contaba con la ayuda del Conde de Caminha, dueño y señor de la Galicia sur, la misión de Ladrón de Guevara era la de expulsar de tierras gallegas a la flota Franco-Portuguesa, y tomar las plazas defendidas por el Conde de Caminha y que estas tierras no sirvieran de refugio para el corsario, prueba de ello es que la flota castellana llegará hasta el límite de la frontera portuguesa y no continuará la persecución de sus enemigos por aguas portuguesas, se centrarán en recuperar las plazas en manos del Conde de Caminha, que acabaría por perder Pontevedra de los ataques por tierra de Fonseca y sus alidados. Ladrón de Guevara consigue su cometido y logra mantenerse en ellas evitando así que se vuelvan a atacar los territorios cantábricos fieles a Fernando el Católico.

Palencia: “Al dirigirse a Bermeo, una recia tormen­ta arrojó al mayor de sus navíos contra la costa enemiga, y viendo a los otros em­pujados sobre las rocas a punto de es­trellarse, dio rápidamente orden de salir a alta mar. Al dar vista a las costas de As­turias y Galicia, trató de compensar con alguna póresa la pérdida de su navio, mas al querer atacar a Bibadeo, los vecinos, ya prevenidos a la defensa con tropas auxi­liares, le mataron mucha gente, y de tal modo le escarmentaron, que amedrenta­do con el doble descalabro huyó a Portugal en busca de tranquilo refugio.” Efectivamente debió de huir, sin dete­nerse a ayudar a Pontevedra, Vivero y Ba­yona, que se habían alzado en Galicia a favor del rey de Portugal, y que fueron, pocos días después, tomadas por la Escua­dra de treinta navios que, al mando de don Ladrón de Guevara había ordenado el Bey Católico se organizara en Guipúzcoa y Vizcaya para salir en persecución del corsario, y que sólo se tardó días en orga­nizar. Isasti, en su Compendio historial antes citado nos cuenta este episodio y agrega que “el rey don Femando se halla­ba entonces en Galicia y visto lo que hi­cieron los guipuzcoanos alabólos mucho con palabras públicas, de grande honor y agra­decimiento, porque en estas guerras derra­maron tanta sangre propia y de sus ene­migos. en servicio de su Real Corona”.

El rey Católico, tal como describe Palencia, quiso estar presente en tan importante estrategia y se desplaza a Galicia para seguir de cerca los acontecimientos. Se encontraba bajo el mando de Colón, Juan de Granada, un marino experto de Rentería, quien ante las promesas de favores y recompensa por parte de los Reyes, deserta de la flota al mando del Corsario e intenta su captura. El rey Fernando agradece a esta escuadra y las gentes de Ribadeo la victoria conseguida sobre el Corsario Colón y la toma de Vivero, Pontevedra y Baiona, los cronistas no entendieron por qué no se tomó Tui, así lo testimonia esta carta de los RRCC del 16 de Febrero de 1476:

 “por cuanto por nuestra parte vos fue mandado que, como bueno e leal subdito e natural nuestro, vos redujeses a nuestro servicio e ficiesesdes toda guerra e mal e dapno al dicho Colón, corsario, e le prendiesedes e tomasedes cualesquiera naos que toviese, las quales el había robado a nuestros subditos e naturales, e ficiesedes sobre ello todo vuestro poder, e vos, como bueno e leal e fidelidad que nos devedes, pusistes en obra, e trabajastes por prender al dicho Colón, e peleastes con sus gentes, e feristes e matastes mucha della en el puerto de La Coruña, e le tomastes dos naos que le pudistes aver, e prenderiades se podierades al dicho Colón”.

Durante las guerras antisabelinas (1474-1476), la nobleza gallega se divide entre los partidarios de Isabel y su tía Juana (la beltraneja), casada con el Rey de Portugal, entre los partidarios de Juana se encuentra Pedro Álvarez de Sotomayor (Conde de Camiña) quien hasta ese momento mantenía un control férreo sobre las ciudades y señoríos gallegos, y a quien las gentes de Pontevedra lo aclaman como “o noso reí”.

Este omnipotente señor Feudal, hasta ese momento invencible por su astucia, versatilidad y pericia en la guerra, tanto fuese por tierra como por mar y que además había cursado estudios eclesiásticos, (carta de Enrique IV donde lo propone como arzobispo de Santiago) se encontraba en el otoño de 1476 cercado por las tropas Isabelinas en la ciudad de Pontevedra, tan solo contaba con la ayuda del temido almirante y corsario Gascón Guilleume Cazenove llamado Coulon, Coullon o Colón.

Guilleume Cazenove llamado Colón, en su retirada y acosado por Ladrón de Guevara, no pudo auxiliar a su aliado el Conde de Camiña, ambos tuvieron que refugiarse en Portugal para rehacerse y ganar tiempo, consiguieron al menos, salvar los barcos del conde, que de otra manera hubiesen caído en manos de sus enemigos. Tengo por muy probable que el Conde de Camiña y señor de muchas tierras en Galicia, se encontrara en la flota corsaria que atacó luego a las naves genovesas y en la que los biógrafos Fernando Colón y Bartolomé de las Casas aseguran estaba Cristóbal Colón apareciendo para la historia. El Conde, como siempre que tenía problemas, se refugiaba en el país vecino, siempre que esto ocurría lo hacía por mar, medio que dominaba.

En el mes de agosto de 1476, el corsario anunció exasperado al rey Portugués que ante los daños sufridos en Galicia, barrería de las costas andaluzas hasta Gibraltar cuanto barco se encontrase, quería rearmar la flota.

Las cosas no salieron como se esperaba cuando atacaron a una flota genovesa que se dirigía a Inglaterra, al utilizar armas de fuego (Pólvora) prendieron fuego en muchos de sus propios barcos, y Cristóbal Colón junto con otros tuvieron que arrojarse al mar e intentar llegar a nado o amarrado a un madero a las costas Portuguesas.

En agosto de ese mismo año (1476), Palencia, nos narrará el combate naval de Cabo San Vicente con mayor detalle de lo que lo hizo Fernando Colón y Bartolomé de las Casas. Se comprueba la desesperación de Corsario que ha de rehacerse a toda costa para poder recuperar las plazas perdidas y poder enfrentarse a Ladrón de Guevara con ciertas garantías. El ataque a una flota genovesa será todo un desastre, la única solución que le quedará a Alfonso V de Portugal será la de viajar a Francia e Inglaterra para solicitar ayuda y refuerzos, este viaje coincidirá en la misma fecha en que Colón aseguró haber viajado a Thule. Alfonso V es trasladado por Cazenove Coulon a la corte Francesa y no llegará de vuelta hasta noviembre de 1477,y lo hará con el fracaso de no poder conseguir la ayuda esperada, su hijo Juan II, en su ausencia, temiéndose lo peor ante la tardanza en el regreso de su padre, se corona rey y emprende la invasión de tierras de Castilla sin esperar más ayuda.

“Exasperado Colón con el naufragio de su nave junto a Bermeo y con el daño re­cibido en el ataque a ribadeo, anunció al rey de Portugal en cuanto entró en el puer­to de Lisboa, que había resuelto barrer de de las costas andaluzas hasta el Estrecho de Gibraltar, cuantas embarcaciones en­contrase. Llegó de seguida la noticia del ataque del Castillo de Ceuta y entonces don Alfonso reunió gran número de sus nobles y a toda prisa despachó dos galeras que habían escapado a los pasados desastres, la “Real” y la “Lope Yáñez”, las tripuló con gran número de portugueses que también embarcaron en las once de Colón y las en­vío a la defensa de aquella plaza. Al mismo tiempo zarparon del puerto de .Cádiz, con rumbo a Inglaterra, tres gruesas naves genovesas, una galera grande y otro navio flamenco llamado de Pasquerio, sin temor a otro peligro que el de las tormentas, por la magnitud de las embarcaciones y la numerosa tripulación, aumentada enton­ces por la previsión de experimentados genoveses para asegurarse contra los ata­ques de Colón. La fortuna lo dispuso de otro modo. Al divisar estas cinco embarcaciones, las trace unidades del rey de Portugal y de Colón, destacó éste una carabela a enterarse de quiénes eran y qué se proponían. Contestaron los genoveses que bien conocía Colón la firme alianza que con los franceses tenían, en cuya vir­tud disfrutaban de libre navegación por todos los mares. Pero él, con igual astucia que la emplead» con los obedientes vascon­gados, dijo qué el almirante, los maestres de las naves y los principales mercaderes podían pasar a la suya para enseñarle sus papeles. Como los genoveses no habían ol­vidado la pérfida conducta del pirata, se negaron a lo propuesto y empuñaron las armas. Adelantóse entonces Colón con la “Real” contra una de las tres galeras genovesas; la “Lope Yáñez” se arrimó al cos­tado de otra, y una tercera clavó su arpón en la elevada, borda de la flamenca de Pasquerio. Las otras dos galeras genovesas, seguras de los ataques de las naves más pe­queñas del pirata, auxiliaban a los suyos. Ante la tenaz resistencia de las galeras genovesas, Colón dio orden a otra de las suyas, también atestada de combatientes escogidos, de arrimarse al otro costado, a fin de apoderarse antes de ella entre las dos. No veía otro recurso más eficaz para combatir que el empleo de los artificios de fuego, con los que haciendo volar por los aires llamas de azufre y chispas encen­didas, aterraba y vencía a sus enemigos. En aquella ocasión, sin embargo, unos y otros sufrieron el daño, porque cuatro naves del pirata, la “Real”, la pegada al costado de la genovesa, la que combatía con la galera grande y la que trataba de incen­diar la flamenca, fueron, como las enemi­gas, presa de las llamas. Siete quedaron casi destruidas, y también hubieran sido las otras dos genovesas al no haber logra­do extinguir rápidamente él fuego que em­pezaba a prender en ellas. Al defenderse de los ataques de otras embarcaciones, per­dieron gran parte de la gente. También perecieron todos los genoveses y alema­nes de las otras galeras, menos ciento cincuenta que se salvaron a nado y reco­gieron las carabelas portuguesas, cuyos tri­pulantes miraban, desde la playa de La­gos, qué término tendría aquel encarniza­do combate que duraba diez horas. Quinientos nobles portugueses perdieron allí la vida, hundidos en las aguas a causa del peso de las armaduras. Además, dos mil franceses y portugueses perecieron entre las llamas o al filo de las espadas. Colón, con unos pocos, logró a duras penas subir a otras naves. Tal fue el terrible desastre de este pirata, tan funesto también para los ladrones franceses y para la nobleza lusi­tana…”

“Perdiéronse siete grandes naves, a saber: cuatro de Colón y portuguesas, una de las tres mayores genovesas y la urca y la cor­beta de Flandes. Lograron arribar a Cádiz dos de las genovesas, cuya tripulación la­mentaba tristemente la pérdida de la ma­yor parte de sus compañeros en el com­bate. Ocurrió éste el 7 de agosto de 1476, no lejos del Cabo de Santa María, en la costa andaluza, a unas noventa millas de Sanlúcar de Barrameda. Achacaban al­gunos el desastre de las dos armadas a la fortuna del rey don Fernando, por ser genoveses y portugueses enemigos de la Corona aragonesa y del poder de Castilla. Don Femando, sin embargo, lamentó mu­cho el descalabro de los primeros, porque trataba de reconciliarlos con los catalanes y hacerlos amigos de los castellanos, si­guiendo los consejos de su tío don Fernando de Nápoles, que, a la sazón, negociaba alianza con los genoveses y quería tener a su lado por auxiliar en esta negociación a su sobrino.”

Palencia no fue consciente que en este suceso bélico intervino Cristóbal Colón, pero según nos cuentan Fernando Colón y Bartolomé de las Casas, Cristóbal Colón participó activamente, eso sí,  Palencia nos aporta mayor información y detalles más precisos del combate.

Relación del combate por Bartolomé de las Casas, muy parecida a la de Fernando Colón (que no sea por fuentes):

“Como fuese, según es dicho, Cristóbal Colón tan dedicado a las cosas y ejerci­cios de la mar, y en aquel tiempo an­duviese por ella un famoso varón, el ma­yor de los corsarios que en aquellos tiem­pos había, de su nombre y linaje, que se llamaba Columbo Júnior, a diferencia de otro que había sido nombrado y señala­do antes, y aqueste Júnior trajese gran­de armada por la mar contra infieles y venecianos, w otros enemigos de su nación, Cristóbal Colón determinó ir e andar con él, en cuya compañía estuvo y anduvo mucho tiempo. Este Columbo Júnior, te­niendo nuevas que cuatro galeazas de ve­necianos eran pasadas a Flandes, esperó­las a la vuelta entre Lisbona y el Cabo de San Vicente, para asirse con ellas a las manos; ellos juntados, el Columbo Júnior a acometerles y las galeazas de­fendiéndose y ofendiendo a su ofensor, fue tan terrible la pelea entre ellos, asi­dos «tinos con otros con sus garfios y ca­denas de hierro, con fuego y con las otras armas, según la infernal costumbre de las guerras navales, que desde la mañana hasta la tarde, fueron tantos los muertos, quemados y heridos de ambas partes, que apenas quedaba quien de todos ellos pu­diese ambas armadas, del lugar donde se toparon, una legua mudar. Acaeció que en la nao donde Cristóbal Colón iba o lle­vaba quizá a cargo, y la galeaza con que estaba aferrada, se encendiesen con fuego espantable ambas, sin poderse la una de la otra desviar, los que en ellas queda­ban aún vivos ningún remedio tuvieron sino arrojarse a la mar; los que nadar sabían pudieron vivir sobre el agua algo, los que no, escogieron antes padecer la muerte del agua que la del fuego, como más aflictiva y menos sufrible para la es­perar; el Cristóbal Colon era muy buen nadador y pudo haber un remo que a ratos le sostenía mientras descansaba, y así anduvo hasta llegar a tierra que estaría poco más de dos leguas de donde y adonde habían ido a parar las naos con su ciega y desatinada batalla…”

“Ansí que llegado Cristóbal Colón a tie­rra a algún lugar cercano de allí y co­brando algunas fuerzas del tullimiento de las piernas, de la mucha humidad del agua y de los trabajos que había pasado, y curado también, por ventura, de algu­nas heridas que en la batalla había reci­bido, fuese a Lisbona que no estaba lejos.”

Esta flota genovesa que fue atacada por los “Colón” estaba financiada por los mismos a quien Colón en su testamento dispone satisfacer unas cantidades “en tal forma que no se sepa quien se las manda dar” a favor de los herederos de Paulo Di Negro y Alberghi Spinola y en compensación por deudas contraídas en el pasado. Colón trata de compensar con este gesto los daños que provocó a estos comerciantes en la citada batalla, además hace extensible a su hijo Diego tal obligación.

Colón no solo se vio obligado a renunciar a su linaje verdadero, a cambiar su nombre, su apellido, abandonar su patria, mujer e hijos y recurrir a la gloria de sus colaterales parientes, también estuvo condenado a que no se le reconociera su hazaña, en ello puso todo su empeño el rey Fernando quien contó con la ayuda interesada de Amérigo Vespuccio, Fonseca y los catalanes Margarit y Buil entre otros. No estaba el rey Católico, muy católico a la hora de conceder tantos privilegios vitalicios y hereditarios a alguien que décadas antes había sido uno de sus mayores enemigos. Quizás si ahora recordamos algunas de lasa frases de Fernando Colón adquieran mayor significado en este contexto: “bien que el Almirante, conforme a la patria, donde fue a vivir y a empezar su nuevo estado, limó el vocablo para conformarle con el anti­guo, y distinguir los que procedieron de él, de los demás que eran parientes colaterales, y así se llamó Colón: esta consideración me mueve a creer que así como la mayor parte de sus cosas fueron obradas por algún misterio, así en lo que toca a la variedad de semejante nombre y sobre­nombre, no deja de haber algún misterio.”

Vayamos ahora a tratar el “sobrenombre”, aquel que Fernando Colón compara con el significado de “paloma”. Columbus, Colombo, Coulon significan tanto en latín, italiano y francés exactamente lo mismo: “Paloma”. Allí donde era nombrado su sobrenombre era traducido al romance del lugar, así hay tantas versiones distintas en diferentes sitios, que en todas partes significaba “paloma”. Colón se consideraba a sí mismo “el mensajero de Cristo”, descripción de su misión divina a la que no se puede negar cierto paralelismo con este avechucho en la teología católica.

En Pontevedra se encontró el apellido “Colon” en documentos de la época del descubrimiento, y se encontró también, variaciones del mismo como “Collon” y “Culon”, se encontraron en documentos escritos y se encontró en inscripciones labradas en piedra. Pero no parece este apellido oriundo de Galicia, lo que nos hace preguntar ¿de donde vinieron estas gentes que residían en Pontevedra?. En Galicia hay muchas referencias a Santa Columba y citamos ejemplos: Ayuntamiento de Santa Comba, Provincia de A Coruña; Iglesia de Santa Columba en Carnota, provincia de A Coruña; Parroquia de Santa Columba en Brión, provincia de a Coruña; Parroquia de Santa Columba en Cordeiro, provincia de Pontevedra; Santurario de Santa Comba das Pías, cerca de Friol en Lugo; Santa Columba de Ribadelouro, cerca de Tui en Pontevedra. Pero no creo que el apellido provenga de Galicia, a pesar de la evidente toponimia y adoración religiosa, ya que se observa que va derivando del latín Columba hacia Comba y sin derivar nunca en masculino.

Hay otro sitio donde se produce otra proliferación en la toponimia, similar a tierras gallegas, y es en la Gascuña francesa, curiosamente o casualmente en los territorios que señoreaban y eran oriundos los corsarios gascones tan nombrados hasta ahora, así encontramos: Sainte-Colombe-de-Duras; Sainte-Colombe-de-Villeneuve; Sainte-Colombe-en-Bruilhois, todos estos sitios franqueados entre los pueblos de Cazeneuve al sur y Coulon al norte. La Santa Colomba francesa y la gallega tienen su origen en una mujer de origen gallego que en el siglo III es acusada de brujería escapando por ello, de Galicia a Francia, donde es apresada y se le da muerte, convirtiéndose en mártir por haber abrazado la religión católica gracias a una aparición divina que no fue atendida por los responsables de su ejecución.

mapa-coulon

Existe una advocación a “Santa Columba” que quiero resaltar sobre todas las demás, a poca distancia del Castillo de Soutomaior y perteneciente a los dominios ancestrales del señorío y casa de Sotomayor, existe una Ermita dedicada a “Santa Columba” y a pocos metros escogiendo un emplazamiento como mirador, una cruz labrada con el Cristo a un lado y con la santa al otro:

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Guilleume Cazeneuve firmaba con el sobrenombre de “Coullon”, otras “Coulomb” y eran conocidos en el mediterráneo por su traducción italiana “Colombo” y en el levante español por “Colom”. En un documento autógrafo de Guilleume Cazeneuve se comprueba que utiliza su sobrenombre como autógrafo:

coullon

No firmaba siempre de igual manera, y según donde fuera el lugar en que lo nombran, lo harán traducido al romance local. Los piratas acostumbraban a tener sobrenombres y a cambiar su identidad repetidas veces a lo largo de su vida.

Coulomb parece ser el masculino de Colombe y su fonética en francés sería “Culon”. eso explicaría la carta de Juan II de Portugal a Cristóbal Colón en la que primero escribirá “Collon” para referirse al almirante como su “especial amigo” y líneas más abajo lo hará como “Colón”, este supuesto lapsus del rey Portugués me hace desconfiar ¿de si sabia y era conocedor del parentesco entre Colón y el noble gascón?.

Joan II: “A Xpoual Collon nosso especial ami­go en Sevilla”, y en el texto de la carta aparece dirigida a “Xpoval Colon”.

“Nos Dom Joham per graza de Déos, Rey de Portugal!, á dos Algarbes; da aquem é da allem mar om Africa; Senhor de Guiñee vos enviamos muito saudar…” a XX días de marzo de 1488. El Rey.”

Carta de Juan II enviada a Cristóbal Colón donde le llama

Carta de Juan II enviada a Cristóbal Colón donde le llama “nosso especial amigo em Sevilha. La carta fue encontrada en los archivos de los descendientes de Cristóbal Colón y alguien escribió su traducción al castellano. Juan II se dirige a Colón, como “Collon”

En Galicia casualmente tenemos, como he dicho, el apellido Colón en varios documentos, y labrado en piedra en la Basílica de Santa María la Mayor, donde se lee: “Os do cerco de Juan Neto e Juan de Collon, fixeron esta capella”, y otra en una cruz frente a la casa de la tradición que dice: “Juan Colon, 1490″. En un documento existente en el Museo de Pontevedra aparece Juan “Colon” como el mismo que contribuyó a la construcción de la capilla, lo que confirma la dualidad escrita del apellido, posiblemente por no ser común en tierras gallegas, pero con una misma fonética, a este argumento le sumo el “Culon” que aparece en otro documento.

En otro suceso se vuelve a relacionar a los gascones parientes colaterales de Colón con el conde de Caminha, es una carta del 9 de agosto de 1477 en Medina del Campo donde el mismísimo rey Fernando de Aragón firma una real Provisión contra Michel de Nicola, conocido como Michelote y sobrino del la mujer del corsario Guillermo Casanova Colón, por el asesinato de la tripulación de un buque inglés y posteriores tratos con Pedro Alvares de Soto Mayor (conde de Caminha) en la venta del botín. El conde de Caminha era en ese tiempo y en el reino de Galicia, el mayor enemigo de los RRCC, de ahí que el Católico se exprese “que sea en deservicio myo”. Como vemos el conde de Caminha no solo hacía lo propio en costas gallegas, paso obligado de navíos, que también se beneficiaba y favorecía el comercio del pillaje con otros Piratas y Corsarios:

 La importancia de este documento, que viene a reforzar la vinculación existente entre el conde de Camiña y los corsarios “Colon”, radica en que se produce en plena guerra de sucesión.

Los Corsarios de sobrenombre “Colon o Coulon” diremos que antes de la guerra Civil en las Españas, estos corsarios actuaban interceptando naves y comboyes que comerciaban entre el mediterráneo y las Islas Británicas, actuaban vigilantes en toda la costa del Golfo de Vizcaya, con base en el puerto de Harfleur en Normandía y Nantes en la Gacuña.

En noviembre de 1483 se hacía información, en la audiencia de Vitoria, de los daños causados a la nao del armador bilbaíno, Juan de Ochoa, tomada por un Colón, “capitán del rey de Francia” y en otra misiva de 29 de mayo de 1489 al Rey de Francia los RRCC reclaman al rey de Francia la causa de un tal Pedro de Alday, para que haga justicia contra un Michelote, sobrino del corsario Colón, y devuelva a este Pedro de Alday, vecino de Lequeitio, las mercancías y bienes que perdiera en el puerto de Barflena, al serle echada a pique, por aquél, su nave. En esta carta se demuestra que Michelote sobrino de Guilleume Cazeneuve que dicen Colón, era súbdito del rey de Francia.

Diego de Veragua y los Sotomayor

En el apartado anterior “Una familia dos linajes” expuse un documento donde Diego Colón extendía un poder para solicitar traslado del testamento de su padre, en este documento firmaba como testigo Don Diego de Sotomayor , que también se encontraba en Valladolid preparando el mayorazgo de los Sotomayor a la vez que Diego Colón hacía lo propio. Ahora, ha aparecido en Pontevedra otro documento (poder) de enorme interés, el documento está en manos de un conocido anticuario de esta ciudad, pero esta vez, el poder lo firma Don Pedro de Sotomayor, nieto de Pedro Alvarez de Sotomayor (Colón), que  solicita traslado de las últimas voluntades de su tío Don Diego de Sotomayor, el mismo que firmaba junto a Diego Colón en el documento antes descrito. Lo sorprendente y lo más destacable del documento es la aparición de un tal Diego de Veragua.

(Extracto del expediente escrito en letra del siglo XVIII): “Cláusula del testamento que otorgó don Diego de Sotomaior  en que expone que, bolviéndosele a García Ozores 2000 ducados porque tenía en empeño la jurisdizión de Trelas, Justanes y Tourón, propias de la Casa de Sotomaior, deve bolberlas. Ante Diego Flores. Año de 1545”.


(Extracto del expediente): “Poder que dio don Pedro de Sotomayor, hijo de don Álbaro de Sotomayor, conde de Camiña y señor de la Casa y solar de Sotomayor, a los muy magníficos señores Diego de Beraguas y el bachiller Maxares para que, en su nombre, pidiesen una copia en auténtica forma del testamento y última boluntad con que havía fallecido don Diego de Sotomayor, su tío, y, en su virtud, la tenencia y posesión de todos sus vienes muebles y raízes como su universal heredero y, en expezial, de las jurisdiziones de Trelas, Justanes y Tourón que thenía en enpeño Garzía Ozores, mediante estaba pagado y satisfecho de dos mil ducados de vellón que dicho don Diego le havía prometido en dote y casamiento con su mujer.

Presentose dicho poder y sacose copia del dicho testamento y ynbentario que se hizo al tienpo de la muerte del referido, que uno y otro se alla en este legaxo; y en dicho testamento una cláusula muy literal en que manda se ajuste quentas con dicho Garzía Ozores y que, pagándose el [alquiler] que huviere, buelba y restituya  a su heredero las dichas jurisdiciones, por quanto eran de la Cassa de Sotomayor de ynmemorial tiempo. Señor Diego Flores. Año 1545”.

(En el margen inferior): “Sotomayor”.

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“… lo puedo e devo dar, y otorgar de derecho, con libre y general administraçión, a vos, los muy magníficos señores Diego de Veragua y el liçenciado Majares, vecinos de la villa de Belalcáçar, y otrosí, a vos Juan [Corarjo], vecino de la villa Cabeça del Buey, y a Juan Núñez, mi [criado], que soys absentes, bien ansí como si fuésedes presentes y a cada uno de vos yn solidum, para que podáis paresçer delante del muy magnífico y reverendo señor [prior] de Magazela, complidor testamentario que hes de don Diego de Sotomayor, defunto que aya gloria, y su complidor, y pedir en mi nombre el testamento y postrímera …”.

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Veragua (actualmente Panamá), la bautizó Cristóbal Colón a la primera tierra continental descubierta en el cuarto Viaje. En el año 1537 se concedió a Luis Colón y Toledo el Ducado de Veragua, un territorio dentro de la Gobernación de Veragua, Luis Colón era hijo de Diego Colón, recibió a la vez, el título de Marqués de Jamaica, Almirante de al Mar Océana y Adelantado Mayor de las Indias, a cambio de renunciar al título de Virrey y a décima parte de las rentas prometidas a su abuelo.

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El territorio de Veragua, era determinante para Diego Colón hijo del descubridor y su familia, era el territorio que pretendían señorear, en el que invirtieron enormes recursos y esfuerzos en pacificarlo. Un Veragua, por tanto, tendría que ser descendiente de Diego Colón y su mujer María Alvarez de Toledo y Rojas. Dos fueron los Colón que se llamaban “Diego”, uno el hijo de Cristóbal Colón y Toledo, Diego Colón y Pravia casado con su prima, hija de Luis Colón y Toledo, y otro su hermano pequeño Diego Colón y Toledo. El primero tenemos que descartarlo al no poder contar con edad suficiente para recibir poder alguno en el año de 1545, ya que su padre había nacido en 1523. Tenemos que el único Veragua de nombre “Diego”, que podría referirse el documento, sería Diego Colón y Toledo, que había nacido en las Indias en 1524 y llevado luego por su madre a España en 1529, donde consiguió ingresar más tarde en la Orden de Santiago. En 1544 se casó en España con una mujer de baja posición, su madre, por este motivo lo envió a Veragua apartándolo de este matrimonio, moriría al poco en un enfrentamiento con los indios en una campaña de exploración en el año de 1546 con 22 años de edad.

Tenemos que en el año de 1545, Diego Colón y Toledo contaba con 21 años y estaba en España, el documento que presentamos nos dice que este Diego Veragua en el año de 1545 era vecino de la Villa de Belalcaçar, dato más que interesante, por cuanto Belalcaçar era Señorío de la familia Sotomayor y Zúñiga.

El título de Conde de Belalcaçar fue concedido por Enrique IV a Alfonso de Sotomayor, quien había heredado la villa de su padre Guitierre de Sotomayor en recompensa por su participación en la batalla de Olmedo contra los infantes de Aragón. Alfonso de Sotomayor se casó con Elvira de Zúñiga, desde entonces, la villa soportará los dos escudos y el apellido combinado de Sotomayor y Zúñiga.

Tenemos que Diego Colón y Toledo, nieto del descubridor e hijo del segundo Almirante y Virrey, residía en la Villa de Belalcaçar bajo la protección de una rama de los Sotomayor y de los Zúñiga.

Los Zúñiga y los Sotomayor cabalgaron juntos en la historia del siglo XV y XVI con continuas alianzas, una de ellas es la supuesta ayuda prestada a los Sotomayor de Pontevedra por los Zúñiga en lo tocante al problema de bastardía, de nuestro señor feudal más sobresaliente en el medievo, Don Pedro Alvarez de Sotomayor, conde de Caminha, Vizconde de Tui y mariscal de Baiona. Don Pedro, había sido elevado a señor de la casa principal de los Sotomayor por su hermano y su tía, pero existía un problema que habría que resolver si se quería evitar que la casa cayera en manos de ramas colaterales: Don Pedro era bastardo, hijo de Fernan Eannes y una mujer desconocida, así lo dice el propio Fernan Eannes en su testamento. Habría que esconder su bastardía, hijo de noble y de mujer plebleya, para conformar la apariencia de hijo natural, hijo de noble y de mujer noble, fuera del matrimonio.

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Antiguas armas de Colón otorgadas por los RRCC en su escudo, aparecen tanto en el castillo de Sotomayor como en el castilla de Belancazar. Los Sotomayor y los Zúñiga entroncados en continuas alianzas.

Tanto Don Pedro como sus descendientes, hicieron todo lo posible por hacer a la madre del patriarca de origen noble, una Zúñiga, contradiciendo lo expresado por Fernan Eannes en su testamento. Una Zúñiga, de la que hoy resulta imposible demostrar su existencia.

Que Diego de Veragua figure como vecino de la Villa de Belalcaçar no parece fortuito, que Diego de Veragua fuera persona de confianza del nieto del Conde de Caminha, tampoco.

La crónica del Francesillo de Zúñiga

HijoBastardoRodrigo Cota rescata de una crónica del siglo XVI, escrita por “Francesillo de Zúñiga” un texto revelador donde aparece Diego de Sotomayor como hijo de Cristóbal Colón y a este además como protector del primero.

Cristóbal Colón solicita y consigue que en 1499 ingrese en la Orden de Alcántara Diego de Sotomayor (otro hijo de Pedro Madruga) quien llegará a ser Comendador de Almorchón y Cabeza de Buey, y recuperará más tarde el mayorazgo de la Casa de Sotomayor que su hermano Álvaro había conseguido traicionando a su padre (Pedro Madruga) y obligándolo a refugiarse en Portugal. Durante siglos los Sotomayor vienen  ingresando en la Oren de Alcántara y a partir de 1940 lo hacen también ininterrumpidamente los Colón.

En 1855 es publicada la copia de un manuscrito titulado “Crónica de don Francesillo de Zúñiga”, es una crónica que recoge los cuchicheos de la corte y escrita exclusivamente para Carlos V, entre otras referencias a la familia Sotomayor destaca el siguiente párrafo:

“Iba también con su majestad monsieur de laxao, e contábale como don Diego de Sotomayor é el clavero de Alcántara e Rodrigo Manrique no tenían justicia para pedirle la encomienda mayor de la dicha orden, que él era aficionado a ser de ella, y más si le daban la encomienda mayor. Decíale también que don Diego de Sotomayor parecía hijo bastardo de Colón el almirante de Indias, e solicitador de la mejorada…”.

Esta declaración es concluyente, por un lado dice que Cristóbal Colón era padre de Diego de Sotomayor, y también que interviene a favor de él ante los Reyes. Diego de Sotomayor era hermano de Cristóbal de Sotomayor, de quien ya hablamos, y ambos eras hijos de Pedro Madruga, voy a seguir escribiendo por qué hay más cosas, pero ya parece perder el tiempo.

Álvaro de Sotomayor y Cristóbal Colón en la Corte de los RRCC

Entre mediados de 1491 y finales de marzo de 1492, cuando ya la guerra de Granada había llegado a su fin, fue el momento esperado por la familia Sotomayor para desde la corte situada en Córdoba, buscar un arreglo con los Reyes Católicos en lo relativo al futuro de su Casa y Estados. A primeros de año, los RRCC firmaron y otorgaron numerosas ejecutorias y documentos destinados a regular asuntos diversos de esta Casa.

Cuando Don Álvaro de Sotomayor y su familia negociaban con los RRCC, también lo hacía un desconocido Cristóbal Colón, mientras este último negociaba la empresa de las Indias y era sometido a la Junta de Cortesanos, la familia Sotomayor de Pontevedra negociaba una solución y arreglo para su Casa, consiguiendo el permiso real para fundar Mayorazgo. Esta coincidencia en espacio/tiempo ocurrió también años atrás, entre 1486 y 1487. Pero será en esta ocasión, a mí parecer, cuando se ultima la muerte y desaparición del conde Don Pedro Álvarez de Sotomayor.

En 1486 se acuerda que Don Álvaro sea el nuevo Conde, quedando su padre, solo en apariencia, relegado a la nada, se concede el perdón a los antiguos sirvientes del Conde Don Pedro Álvarez, se condiciona al nuevo Conde de Caminha, su hijo Álvaro, para que acate las deudas por reclamaciones realizadas a la justicia real contra actos pertrechados por su padre:

18-02-1486.- Apoyo a D. Álvaro de Sotomayor para tomar las fortalezas de Salvaterra de Miño y de Fornelos que eran de su padre, el conde. Por los RRCC en Alcalá de Henares.

18-07-1486.- Seguro a favor de Pedro Falcón, alcalde que fue de la fortaleza de Sotomayor, en el Reino de Galicia, perteneciente a Pedro Álvarez de Sotomayor, conde de Caminha. Por los RRCC en Alcalá de Henares. En este documento todavía se da por vivo en dicha fecha a Pedro Álvarez de Sotomayor.

20-08-1486.- Mandamiento a D. Álvaro de Sotomayor para que paguen a Juan y a Merina del Águila, vecinos de Nápoles, la pena en que fue condenando D. Pedro Álvarez de Sotomayor, conde de Caminha, su padre, por haberles tomado una nao con mercancías junto a Pontevedra. Por los RRCC en Palacios de Valduerna.

07-02-1487.- Devolución de bienes al monasterio de Santa María de Melón. En Villacastín.

Al llegar a su fin la guerra de Granada, Cristóbal Colón, emprende las negociaciones con los Reyes entre finales de 1491 y abril de 1492, se desplaza a Córdoba donde es sometido a la Junta de Cortesanos que examinarán el proyecto, también en ese espacio de tiempo, D. Álvaro de Sotomayor despacha asuntos de la casa de Sotomayor con los RRCC:

08-11-1491.- Determinación del conde de Caminha con el conde de Ribadavia. Por los RRCC en Córdoba.

05-08-1491.- Amparo de las feligresías que tiene en Deza el conde de Caminha. Por los RRCC en Real de la vega de Granada.

30-08-1491.- Facultad al conde de Caminha para obligar bienes de su mayorazgo. Por los RRCC en Córdoba.

1492.- A los alcaides de las fortalezas de Velvis y Amaraz, que las hagan llanas para hacer ejecución en ellas de cierto pan, a fin de satisfacer la dote que Fernando de Monroy mandó a don Álvaro de Sotomayor, conde de Caminha, cuando casó con su hija doña Inés de Monroy. Por los RRCC en Córdoba.

13-03-1492.- Restitución al conde de Caminha de feligresías y vasallos. Por los RRCC en Córdoba.

14-03-1492.- Sobre que el señor de Belvis debe pagar un cuento por la dote de su hija. En Códoba

16-03-1492.- Que no se impida el pago para la dote de la hija de Fernando de Monroy. En Córdoba.

20-03-1492.- Que el señor de Belvís abone un cuento de maravedís para la dote de su hija. En Córdoba.

24-02-1492.- Secuestro de rentas del señor de Belvis hasta que pague deuda al conde de Caminha. En Córdoba.

De lo anterior es fácil observar que, en los dos periodos donde Cristóbal Colón trató asuntos de mayor importancia con los RRCC según la historia oficiosa, Don Álvaro de Sotomayor coincidía a la vez y mismo lugar, como representante de la Casa de Sotomayor ante los reyes Católicos. Si no se tropezaron en más de alguna ocasión, sería por que iban juntos.

Una Familia y dos linajes

Memorial y poder concedido por Diego Colon, donde firma como testigo, Diego de Sotomayor.

Memorial y poder concedido por Diego Colon, donde firma como testigo, Diego de Sotomayor.

Cristóbal Colón realizó, que se sepa, cuatro testamentos: uno en 1498 donde aparece la famosa frase “siendo yo nacido en Génova”, otros dos de 1502 y 1505 que nunca aparecieron pero que el los nombra, y el último de 1506 poco antes de su muerte.

El testamento de 1498 que contiene la única prueba existente de una nacionalidad genovesa, es falso:

• La firma que aparece no se corresponde con la grafía del Almirante y cometen varios errores al colocar los puntos que Cristóbal Colón situaba a cada lado de las eses.

• Se da como vivo al Infante D. Juan cuando había fallecido el 7 de octubre de 1497. Cuando se presentó este documento para el pleito hereritario ya habían pasado 80 años desde los hechos.

• No fue elevado a escritura pública.

• Varios litigantes sacaron paulinas, eran unos despachos o cartas de excomunión que se expedían en los tribunales para el descubrimiento de algunas cosas que se sospechaba habían sido robadas u ocultas malicio samente, tomaron tal nombre por haberlas instituido el Papa Paulo III.

• Aparecen varios renglones tachados y con distintas fechas.

• Los giros gallegos que Cristóbal Colón tanto usaba en su habla y escritura, aparecen correctamente en el de 1506 y reemplazados en el de 1498 : aviamiento en vez de aviamento, señalar en vez de aseñalar, sellará en vez de asellará, entienda y entiende en vez de intenda y intende, asimismo en vez de asimesmo, almirantdgo en vez de almirantado, privilegio en vez de privillejo y privillejos, muestre en vez de amostrar.

• La institución no era de su letra, al documento le faltaba una hoja, la más importante, y el tribunal con signa que: “no está auténtica ni solemne”

• Aparece firmada por los Reyes Católicos y su secretario de Estado, don Fernando Alvarez, que había muerto en 1501 y que desde cuatro años antes no firmaba.

Del testamento de 1506 se conservan dos copias, una de ellas como en el de 1498 tampoco se conserva original firmado por Cristóbal Colón, con los testigos, ni dando fe el escribano, como era legítimo en la época; la otra copia cuenta con bastantes garantías de autenticidad en su protocolo, pero la autenticidad de estas copias se la concede un reflejo de ellas de 1524 en el testamento de Diego Colón realizado también en Valladolid. Por tanto este es el testamento legítimo, donde no se menciona para nada Génova.

Diego Colón sabía que este era el auténtico testamento, por ello, otorga en el suyo poderes a su camarero Fernando Valdés para solicitar al alcalde un traslado del testamento de su padre  (1506)  y varias copias que se “deberían signar en pública forma, para que baliesen e hiziesen fee”.

En este documento fechado en 1524 aparece como testigo Diego de Sotomayor hijo mayor de Pedro Madruga, el mismo para el que Cristóbal Colón solicitó la mejorada, el mismo que parecía hijo bastardo del Almirante de Indias según la crónica del Francesillo de Zúñiga escrita para el emperador Carlos V.

Mientras figuraba como testigo de Diego Colón en un poder para rescatar el testamento de Cristóbal Colón y poder este establecer mayorazgo, Diego de Sotomayor, en ese mismo año, en la misma ciudad, también intentaba unificar los bienes y derechos de los Sotomayor en uno e indivisible y establecer mayorazgo en su sobrina, lo consiguió un año más tarde.

Por tanto los dos hermanos se encargaron en ese año de separar y garantizar convenientemente cada uno de los dos linajes, los Colón y los Sotomayor. No obstante, los linajes Sotomayor y Colón se han ido cruzando paulatinamente durante siglos.

Cristóbal de Sotomayor, el otro hijo

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Cristóbal Colón en una carta a su hijo Diego menciona que deja otros hijos de los que lamenta no haber podido ocuparse.

Tras el retorno de su primer viaje en marzo de 1493, Cristóbal Colón escribe a los Reyes:

“Ahora, serenísimos príncipes, acuerde V.A. que yo dejé mujer e hijos al inicio de este viaje del cual retorno ahora y vine de mi tierra a le servir cuando arribé a Castilla…”.

Según todos los historiadores Cristóbal Colón residió, al menos, nueve años en Portugal. Por lo tanto cuando llegó a Castilla lo hizo desde Portugal, por lo tanto llama a Portugal “su tierra”.)

El historiador Dtor. Morales y Padilla escribió una obra manuscrita e inédita fechada en 1620, “HISTORIA DE CÓRDOBA” en ella encontramos un dato curioso cuando nos describe el viaje de Colón a Barcelona para contarles los pormenores del reciente descubrimiento:

“Paso por la ciudad de Córdova; fue recevido de los cavalleros de aquella ciudad, como era razon, llevando descubiertas las cosas particulares que de las Indias traia. Con mayor contento le recibio doña Teresa Enríquez de Harana, su mujer, señora natural de Cordova, y sus hijos don Diego, don Cristóbal y don Hernando. Con ellos camino la via de Barcelona”

(Historia de Córdoba, 1620, Tomo II – Folio 434, Cap. 35)

En el segundo viaje, junto a Ponce de León viaja Cristóbal de Sotomayor hijo de Pedro Álvarez Sotomayor (Conde de Camiña), y que en Puerto Rico le llaman Cristóbal Colón de Sotomayor, fue el primer colonizador de Puerto Rico y murió a manos de los Indios junto a su sobrino y sus criados, por mantener una relación con una hija de un cacique local, a ella también la mataron. Todos los Puerto Riqueños conocen la historia de amor entre la india Taina y Sotomayor hijo del conde de Caminha.

En el diario del primer viaje (jueves 14 de febrero; extracto de Las Casas), “que también le daba gran pena dos hijos que tenía en Córdoba al estudio que los dejaba huérfanos de padre y madre en tierra extraña…,”, la madre de Fernando todavía vivía, ¿Quién era entonces, ese segundo hijo que dejaba huérfano, además de Diego?.

Es muy interesante el hecho probado que tanto Diego Colón, como Fernando Colón y Cristóbal de Sotomayor, antes de 1492 quedaron al servicio en la corte de los reyes y príncipes como pajes y bajo su protección. Esta coincidencia en la Corte como pajes, explicaría que años más tarde (1509), Cristóbal de Sotomayor obsequiease a Fernando Colón con el manuscrito “Secacius totius alchimie Guillel mi Sedacerii” con la, “Suma de Gever”.

En el segundo viaje, junto a Ponce de León viaja Cristóbal de Sotomayor hijo de Pedro Álvarez Sotomayor (Pedro Madruga), y que en Puerto Rico le llaman Cristóbal Colón de Sotomayor, fue el primer colonizador de Puerto Rico y murió a manos de los Indios junto a su sobrino y sus criados, por mantener una relación con una hija de un cacique local, a ella también la mataron. Todos los Puerto Riqueños conocen la historia de amor entre la india Taina y Sotomayor hijo del conde de Caminha. Cristóbal de Sotomayor que había sido secretario del rey Felipe, llegó junto con Diego Colon a las Indias. La relación de Diego Colón y Cristóbal Sotomayor fue muy estrecha y uno actuaba como defensor del otro. Diego Colón consideraba que al tener mayor linaje Cristóbal de Sotomayor que Ponce de León, el primero debería tener mayor rango en la expedición, no fue así por que el mismo Cristóbal de Sotomayor renunció a su rango, este dato es importante, al convertirse en el primer noble que rompe la tradición de linaje, pero aún así tenía más indios bajo su servicio que ningún otro español en Puerto Rico, cosa que Diego Colón justificaba.

Para los defensores del Colón gallego, el relato de Morales Padilla, no es un error casual que haya que pasar por alto, como hicieron hasta ahora algunos historiadores. Hay que tener en cuenta que la publicación de este libro se realiza 90 años antes que la publicada por el mayor biógrafo de Colón, su hijo Hernando, interesado tanto como su padre en mantener su origen incierto.

En una carta escrita por  Cristóbal Colón a su hijo Diego Colón, le dice:

 “De tu hermano haz mucha cuenta: él tiene buen natural, y ya deja las mocedades: diez hermanos no te serían demasiados: nunca yo fallé mayor amigo á diestro y siniestro que mis hermanos”.

No se caracterizó Cristóbal Colón por dejar pistas claras sobre su origen y cuna, motivo por el cual este asunto tanto ocupa, pero la frase no deja de ser curiosa ante la coincidencia del número de hermanos que Diego Colón tendría si le sumamos a Fernando Colón los nueve hijos del Conde de Caminha. Para desmontar esta declaración, algunos han intentado poner y quitar hijos al Conde, pero no siendo posible, se decantan por otra frase que días más tarde Cristóbal Colón escribiría a Diego Colón: “Ya dije la razon que hay para templar el gasto -A tu tio tien el acatamiento que es razon, y á tu hermano allega como debe hacer el hermano mayor al menor: tú no tienes otro, y loado nuestro Señor, este es tal que bien te es menester”. Si la primera frase puede ser interpretativa, aunque coincidente, esta todavía lo es más; si solo cogemos “tu no tienes otro” parece concluyente y explícito, pero si la declaración la interpretamos en su contexto y literalidad, “tu no tienes otro” hace alusión a un hermano menor, cosa cierta en cualquier caso.

Cambio de identidad

Cristóbal Colón: “Pónganme, pues, el nombre que quisieren, que al fin David, rey sapientísimo, fue guarda de ovejas, y después fue hecho rey de Jerusalén, y yo siervo soy de aquel mesmo que le puso a él en tal estado.”

Nombre de ColonLos Reyes celebran Cortes en Alcalá de Henares, y en la misma fecha unos cronistas sitúan a Cristóbal Colón solicitando audiencia real y otros a PedroMadruga (Pedro Álvarez de Sotomayor), poco más tarde el mayor noble feudal de la época desaparece misteriosamente sin conocerse en qué circunstancias, ni datos sobre su enterramiento, al tiempo que aparece Colón en Portugal. Son los primeros datos que se tienen de Colón desconociendo todo su pasado, hasta que la ciudad de Génova a finales del siglo XIX se inventa la historia de un tal Colombo cardador de lanas y vinatero.

Una de las pruebas que atestiguan el cambio de identidad de Cristóbal Colón la tenemos de mano del capellán y cronista de los Reyes Católicos, Lucio Marineo Sículo (siciliano), quien conociendo en persona a Cristóbal Colón le llama “Petrum Colonum”, no es el único, otro historiador de principios del siglo XVI, Gaspar Frutuoso (portugués), se refiere a él como “Dom Pedro Colón, que descubriu as Indias de Castela”.

Del primer viaje con Cristóbal Colón, vinieron dos indios que él bautizó con los nombres de Cristóbal y Pedro.

Cristóbal Colón firmaba bajo unas siglas en orden piramidal, con “Xpo FERENS” en el lugar donde se deduce que tendría que ir su nombre. Xpo FERENS significa “Portador de Cristo” siendo evidente que Colón quería hacer un Juego de Palabras, en cuanto, “Xpo FERENES” y “Cristóbal Colón” vienen a significar lo mismo. A este respecto  Alfonso Enseñat de Villalonga nos dirá:

En 1530, es decir cinco años antes de que el primer cronista de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo diera a luz su Historia General y Natural de las Indias, Lucio Marineo Siculo, cronista del Emperador Carlos V, escribía en su crónica titulada “De las cosas memorables de España, que los Reyes Católicos, después de conquistar Canaria, enviaron a Pedro Colón a descubrir otras islas mucho mayores”. Al principio a nadie sorprendió la noticia de que Colón se llamara realmente Pedro, pero andando los años algunos historiadores apuntaron a un posible despiste del cronista. Sin embargo, nadie se ha dado cuenta hasta ahora de que el testimonio de Marineo es corroborado por el gran humanista portugués y sacerdote el doctor Gaspar Frutuoso (1522-1591), que en su obra manuscrita Saudades da Terra, bebiendo en fuentes exclusivamente portuguesas -y más concretamente en los archivos de la isla de La Graciosa en el Archipiélago de las Azores- descubrió que Hiscóa Perestrello, esposa del capitán de la isla de La Graciosa, era cuñada del Pedro Colombo que descubrió el Nuevo Mundo, pues estaba casado con Filippa Moniz Perestrello, hermana de aquélla. Según esto, resulta que en Madeira y las Afores el descubridor era conocido también por Pedro Colombo.

Las dos fuentes en que bebieron Marineo y Frutuoso son tan antiguas y tan puras que no pudieron estar contaminadas por escritos posteriores. De ahí la importancia que debe otorgarse a estos dos testimonios, tan insólitos como casi olvidados.

Sólo nos queda un misterio por aclarar ¿de dónde le viene el nombre de Cristóbal? La respuesta nos la da Fernando Colón cuando afirma que su padre se dio a sí mismo el nombre de Cristóbal porque llevaba a Cristo, al igual que “San Cristóbal tuvo aquel nombre porque pasaba a Cristo por la profundidad de las aguas con tanto peligro”. Esto significa que Colón cambió el nombre de Pedro que sus padres le impusieron en la pila bautismal. Y surgen ahora otras dos preguntas ¿cuándo y por qué cambió de nombre?.

Salvo por la extravagante teoría genovista de un tal Cristóforo Colombo Fontanarrosa, de Cristóbal Colón se desconoce su segundo apellido y no existe documento alguno donde Cristóbal Colón haya firmado o escrito “Cristóbal Colón” de puño y letra, en cambio empleaba la forma en Latín “Yo: Xpo Ferens”, que viene a significar “Yo: portador de Cristo”, que casualmente es lo mismo que “Cristóbal Colón”.

Los corsarios familiares de Colón usaban el sobrenombre de Colon, Coullon, Collon, Cullon; en la capilla de Santa María de Pontevedra aparece “Juan collon” y en la Cruz de Porto Santo “Colon”, Juan II de Portugal a Cristóbal Colón le llama primero “Collon” y luego “Colon”. En los documentos de Pontevedra de Juan y Constanza Colón, aparecen también como “Colon” y como “Culon”, lo que nos inclina a pensar que el apellido usado en Pontevedra tiene su origen en otro con el fonema “Culon” y de su grafema francés “Cullon” o “Coullon” como el de los Corsarios sus parientes.

Las dos formas aparecen en los documentos de Pontevedra, en la inscripción de la capilla de Santa María de Pontevedra “OS DO CERCO DE JUAN NETO E DE JUAN COLLON FIXERON ESTA CAPELLA”. La doble ele no se pronunciaba en Galicia como elle, como se puede observar en “capella”. Se observa en los documentos pontevedreses que cuando los protagonistas escribían su apellido lo hacían con doble ele, y que cuando lo hacían otros, en su lugar ponían una ele sola ya que fonéticamente se pronunciaba igual.

En Portugal sucedía lo mismo, en la carta del rey Juan II a Cristóbal Colón “Nos Dom Joham per graca de Deus Rey de PORTUGALL…”; “A Chistovao COLLON noso especial amigo en Sevilla”. En Portugal al igual que en Galicia, la ele doble sonaba como una sola y la ele doble no existía, usando “LH” para el sonido elle; Ruiz de Pina: “descubrimiento das ILHAS de CASTELLA per COLLOMBO”.

En España durante los años 1484 y 1492, entre la llegada de Colón a España y la firma de las capitulaciones, se le llama “COLOMO”, es a partir de las Capitulaciones de Santa Fé cuando se le empieza a llamar “Colón”. Todo hace pensar que “Cristóbal Colón” es un nombre inventado por el interesado, lo que explicaría que Cristóbal Colón dijera:

Pónganme, pues, el nombre que quisieren, que al fin David, rey sapientísimo, fue guarda de ovejas, y después fue hecho rey de Jerusalén, y yo siervo soy de aquel mesmo que le puso a él en tal estado”. Que su hijo Fernando Colón, dijera: …bien que el Almirante, conforme a la patria, donde fue a vivir y a empezar su nuevo estado, limó el vocablo para conformarle con el anti­guo, y distinguir los que procedieron de él, de los demás que eran parientes colaterales, y así se llamó Colón: esta consideración me mueve a creer que así como la mayor parte de sus cosas fueron obradas por algún misterio, así en lo que toca a la variedad de semejante nombre y sobre­nombre, no deja de haber algún misterio. Po­dríamos traer para ejemplo muchos nombres que fueron puestos como indicios de los efec­tos que habían de suceder por causas ocultas, como en lo que pertenece al Almirante, de quien fue pronosticada la maravilla y novedad de lo que hizo; porque si atendemos al sobrenombre común de sus ascendientes, diremos que verdaderamente fue Colombo, o Paloma, en cuanto llevó la gracia del Espíritu Santo al Nue­vo Mundo, que descubrió; mostrándose como en el bautismo de San Juan Bautista el Espíritu Santo, en figura de Paloma, manifestando que era el hijo amado de Dios, que no era allí cono­cido, porque sobre las aguas del Océano, llevó como lo paloma de Noé, el ramo de oliva, y el aceite del bautismo.” Y dijera también: “El principio y causa de la venida del Almi­rante a España, y ser tan dado a las cosas del mar, fue un hombre muy señalado de su apelli­do y familia, llamado Colombo, muy nombra­do por mar, por la armada que gobernaba con­tra los infieles, y también la de su patria: tal era su fama, que espantaban con su nombre hasta los niños en la cuna”

Explica, que tanto Lucio Marineo Siculo, (capellán y confesor de los reyes ) y Gaspar Fructuoso, contemporáneo de Colón, le llamaran Pedro Colón.

El Conde empezó a llamarse Pedro Álvarez en honor a su hermano Álvaro Paez de Sotomayor desde el momento en que este lo legitimó y prohijó, confirmado por Real Cédula del Rey Enrique IV de fecha 6 de agosto de 1468, por tanto, se apellidó Álvarez por Álvaro y puede que Pedro por el apellido Paez patronímico de Paio (Pedro).

De Don Pedro Álvarez de Sotomayor / Cristóbal Colón se desconoce, como se llamaba antes de 1468. Este es el motivo por el cual antes de esta fecha, no se encuentra ningún dato sobre Cristóbal Colón o sobre Pedro Álvarez de Sotomayor con uno u otro nombre. Le llamaremos pues, Cristóbal Colón de Sotomayor, mientras no tengamos certeza absoluta del antiguo.

El nombre, en la Edad Media es un signo identitario que servía para reflejar la jerarquía de un individuo dentro de un linaje y que lo posiciona socialmente. Fernando Colón nos introduce en la idea del cambio de nombre y apellido o sobrenombre de su padre:

“… muy apropósito al sobrenombre de Colón, que volvió a renovar, que en griego significa miembro, para que siendo el propio suyo Cristóbal, se supiese de quien era miembro; esto es, de Cristo”.

La elección de nombres de los hijos, sobre todo, del primogénito y segundogénito solían tener un mecanismo preestablecido, por lo que nos cuenta Fernando Colón en el caso de su padre, su nombre, es resultado de una intencionalidad mística que rompe con su linaje colateral para crear otro linaje y estirpe utilizando un sobrenombre antiguo y en desuso.

Si atendemos a lo que nos dice Fernando Colón en cuanto Cristóbal Colón quiso distinguirse de los familiares colaterales, ¿que norma siguió Cristóbal Colón para escoger los nombres de sus dos hijos de linaje “Colón”?. Diego, podría identificarse con el hermano de Cristóforo Colombo, “Giacono”, pero no encontramos solución en la genealogía Colombina para “Fernando”, tampoco la encontramos en la descendencia de Diego Colón: María, Luis, Juana, Isabel, Cristóbal y Diego.

Don Pedro Álvarez de Sotomayor, Conde de Caminha, es un buen reflejo del uso en la elección del nombre por la nobleza, su apellido Álvarez es patronímico de Álvaro, el sufijo “ez” significa “hijo de”, se usaba el patronímico para indicar que se era hijo de; en este caso el Conde escogió el de su hermano mayor “Álvaro” quien lo pro-ahijó para darle derechos de sucesión de la Casa de Sotomayor, Casa del linaje que le dio el segundo apellido (epónimo); esto nos induce a pensar que antes de ser pro-ahijado se llamaba de forma distinta a como hoy le conocemos hasta su desaparición… puede que Pedro Sotomayor, ¿Quién sabe?.

Encontramos la debida coincidencia en que los hijos del Conde se llamaran: Álvaro, FernandoCristóbalDiego, Alfonso, Mayor y Constanza; Álvaro en honor de su hermano, Fernando en referencia a su padre Fernán Yañez, Cristóbal ¿?, Diego, Alfonso, Mayor y Constanza se repiten generación tras generación en los Sotomayor. Pero todos ellos están ligados a la casa de Sotomayor de manera colateral y serían claramente descartables si atendemos a lo que nos dice Fernando Colón en cuanto Cristóbal Colón quiso distinguirse de los familiares colaterales, lo que ha de llevarnos a buscar más atrás y a utilizar para ello otro de los enigmas colonianos, el escudo de armas que los Reyes Católicos le otorgaron, en este escudo los Reyes le conceden poner en el cuarto cuartel las armas que solía llevar, y él escoge una banda azur sobre campo de oro y jefe de gules, en mi opinión haciendo referencia a una pertenencia a la Orden de la Banda (fundada por Alfonso XI) en su ascendencia, muchos eran los linajes que utilizaban la banda como distintivo de su linaje, como es el caso de los Zúñiga con quien los Sotomayor emparentaron continuamente. Y sí, encontramos los dos únicos Sotomayores que recibieron el honor de ser miembros de esta distinguida orden, sus tatarabuelos Don Fernán Yánez de Sotomayor y Don Diego Álvarez de Sotomayor. Esto podría explicar la elección de estas armas por Cristóbal Colón, el nombre de sus dos hijos y también porqué en el Castillo de Sotomayor aparece en uno de sus muros exteriores este mismo escudo.

El noble Cristóbal Colón según las capitulaciones de Santa Fé

Otro dato viene a demostrar la condición de noble de Cristóbal Colón antes de la firma en Santa Fé de las Capitulaciones:

El texto original de las Capitulaciones se extravió, solo se conserva un registro realizado por Juan de Coloma, en el registro de la Cancillería de la Corona de Aragón, junto al texto de las Capitulaciones se anotó a la vez los dos salvoconductos que fueron otorgados a Colón, uno dirigido al Gran Kan, y el otro para facilitarle su labor con las personas que se encontrase en su camino. Sobre este último salvoconducto que fue anotado el mismo día que el otro y que las Capitulaciones, hace referencia a una fecha anterior, al 16 de abril de 1492, cuando en las Capitulaciones aparece 17 de abril, encontramos un error de transcripción que, hasta ahora, ha permanecido ignorado:

La transcripción que se hizo del latín y que hasta ahora perduró de una de sus frases, vemos que donde dice: “Enviamos a Cristóbal Colón con tres Carabelas por el Mar Océano hacia las Indias,…”, en realidad, el texto decía: “Enviamos al noble varón Cristóbal Colón con tres Carabelas”, firmado un día antes que las capitulaciones.

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(Mittimus in presenciarum nobilem virum per maria Oceana ad partes Indie,…”)

En el otro salvoconducto dirigido al Gran Kan, también se refleja su condición de noble: “… Por ello hemos decidido enviaros a nuestro noble Capitán Cristóbal Colón, dador de la empresa, …“. Esta transcripción se hizo correcta, pero no se le dio la debida transcendencia al tratamiento de “noble”, se atribuyó como un adjetivo de la condición de Capitán y no como sustantivo, esto es muy común en todo aquello que atañe a Cristóbal Colón, cuando no se encuentra explicación se toma siempre por hacer oídos sordos y por el camino más fácil.

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(… quare decrevimus nobilem capitaneum nostrum Christoforum Colon…)

No es de extrañar que los Reyes le den tratamiento de “noble”, Cristóbal Colón se comportaba como un noble, era tratado como un noble y tubo cargos y privilegios exclusivos de la nobleza, lo que sorprende y conviene destacar en el salvoconducto dirigido al Gran Kan, es que lo hacen de la nobleza de sus reinos cuando dicen “nuestro noble“.

Conviene observar que en la latinización del nombre el apellido es respetado constando de esta forma: “Chistoforum Colon”, cuando la de Cristóforo Colombo (el genovés), sería: “Chistoforum Columbus”.

San Cristóbal y Nieves

 

Como todo Coloniano (1) sabe, Colón bautizaba según iba descubriendo con nombres coincidentes con la toponimia existente en las rías gallegas:

http://celsogarciadelariega.wordpress.com/2012/08/22/toponimia-del-descubrimiento/

https://cristobal-colon.com/2010/06/362/

Pero muchos de estos nombres fueron con el tiempo cambiados por otros con los que actualmente se conocen,  es el caso de San Cristóbal y Nieves (saint kitts – Nevis).

SanCristobalyNieves

Son dos islas de las Antillas unidas en una Federación del mismo nombre, representan el país más pequeño del continente americano tanto en tamaño como en población, además de ser el país más nuevo al conseguir su independencia el 19 de septiembre de 1983. A pesar de ello “Nieves” quiso independizarse de San Cristóbal en 1998, no consiguiéndolo por unos pocos votos.

Fueron descubiertas y bautizadas por Cristóbal Colón en su segundo viaje a América, a la Isla más grande la llamó “San Cristóbal” y “Nieves” a la otra, pero estudios recientes demuestran que por error de asignación a la Isla mayor Colón había escogido el nombre de “Sant Yago” y “San Cristóbal” se lo había puesto a la isla que ahora se llama “Saba”.

Sant Yago o Sant Iago o Santiago hace referencia sin lugar a dudas a la capital gallega guardiana de los restos del Apóstol, ahora llamada por los ingles «Saint Kitts».

Nieves, es conocida por los anglosajones como  “Nevis”, al parecer  se creía que derivaba del nombre español “Nuestra Señora de las Nieves”, pero no, en realidad viene de “Nostra señora das Neves” que los ingleses acortaron y acomodaron a su pronunciación.

 

Pico Nevis en la isla Nieves

Pico Nevis en la isla Nieves

Nostra señora das neves, hace referencia a un hecho ocurrido en el siglo IV en el monte Esquilino en Roma, apareciendo este nevado, e interpretado como señal por un matrimonio de la nobleza patricia de Roma, como el lugar escogido por la Virgen para construir un templo en lo alto.

En Galicia y Portugal es común encontrar santuarios y ermitas que veneran a “Nuestra Señora das Neves” localizándose en promontorios donde resulta extraordinario llegar a verlos nevados, sobre todo en la costa, por ello es de suponer que las nubes blancas que por lo general cubren la parte superior del Pico Nevis recordaron a Colón algún lugar parecido de nuestra costa y que recreara la historia de una nevada milagrosa en un clima caliente.

Con esta información quitada de Wikipedia, no he tardado mucho en encontrar dos lugares que reúnan estas premisas:

La ermita de Nosa Señora das Neves, en lo alto del monte Da Guia en Vigo, mirador espectacular a la ría de Vigo.

Ermita de Nosa señora das Neves na Guia de Vigo

Ermita de Nosa señora das Neves na Guia de Vigo

 

Nosa señora das neves- Vigo - con niebla

Nosa señora das neves- Vigo – con niebla

Y la ermita también llamada, de Nossa Senhora das Neves en un promontorio situado en la zona Portuguesa de Caminha desde el que se puede divisar la desembocadura del río Miño.

Nossa Senhora das Neves – Caminha – Vistas al rio Minho

 

En lo alto del monte Da Peneda (Soutomaior), está situada la ermita de Nosa Señora das Neves

En lo alto del monte Da Peneda (Soutomaior), está situada la ermita de Nosa Señora das Neves

Colonianos: Dícese de aquellos individuos que acostumbran a llamar  cada cosa por su nombre, ejem. Descubridor de América: Cristóbal Colón; se diferencian de otros que se autodenominan Colombinos, en que estos adoran a un viñatero mitológico llamado  «Cristóforo Colombo», del que cuentan fantásticas leyendas y aventuras cuando apenas contaba con 14 años.

 

 

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