El Duque de Veragua vende la Finca de la Puntada

Recientemente se ha encontrado un documento trascendental en la demostración del Colón gallego:

La Casa donde hoy está el Museo de Colón en Poio, la tradición decía que era la casa natal de Cristóbal Colón, tradición oral recogida a principios de siglo entre personas de más de 80 años que atestiguaban haberlo oído a sus padres y abuelos, y estos a los suyos respectivamente.


Además, Cristóbal Colón iba bautizando lugares y accidentes geográficos con una toponimia coincidente en Galicia, la gran mayoría de esta toponimia se encuentra enclavada en tan solo un radio de unos 50 kilómetros dentro de las Rías Baixas. Cristóbal Colón bautiza a la primera isla descubierta como “San Salvador”, luego vendrían, Porto Santo, mar de santo Tomé (ensenada en la ría de Pontevedra), Tierra de Gracia, (ría de Pontevedra), cabo de La Galea, La Puntada, Punta Lanzada, etc. La tradición dice que en una casa de Poio (Pontevedra) de siempre se supo que había nacido el descubridor de las Indias, estaba y está situada en la parroquia de San Salvador, en el barrio de Porto Santo, enclavada en la finca de La Puntada, finca que en su parte sur la baña la ría de Pontevedra, justo entre la Galea y la Lanzada y enfrente de la ermita de Nuestra Señora de Gracia en la isla de Tambo y cuando llega por primera vez al Continente Americano le llama “Salinas” y “Saíñas” se llama aún hoy en día la ensenada y el barrio colindante con la Finca de la Puntada y calle que la bordea.

Además, en frente de la casa de la Puntada existe una Cruz que tenía grabado “Juan Colón” el mismo que aparece en otra inscripción labrada en piedra en una Capilla de Santa María, existe también un documento en el museo de Pontevedra, donde Juan Colón reconoce paga un importe para la realización de esta Capilla.

Además, Paio Gómez de Soutomaior era vecino de estos Colones.

Además, muy cerca había otra finca, la de Andurique, que había pertenecido a Juan Colón y Constanza Colón.

Y este documento nos dice que un descendiente y heredero de Cristóbal Colón, Duque de Veragua, vende esta propiedad y reconoce que la recibió en herencia de sus finados padres. La leche, esto hace todo mucho más fácil, a partir de ahora todos los cientos de indicios y argumentos esgrimidos por más de un siglo por tantos y tantos defensores de la teoría gallega cobrarán importancia capital.

VENTA DE “LA PUNTADA”

Por EMILIA RODRIGUEZ SOLANO

Artículo publicado en la revista Colón, Español Nº0 Octubre de 1989

En un trabajo publicado por la Enciclopedia Gallega n.e 115, sobre los documentos de Pontevedra y en defensa de la tesis gallega de Colón, hacíamos alusión a un importante estudio de Sobrino Buhigas sobre los descendientes del Almirante documentados en Pontevedra durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

Como muestra de los vínculos que esta familia sostenía con Pontevedra en el siglo XIX, reproduci­mos un artículo publicado en 1924 por la revista viguesa “Tierra Gallega”, en el que se hace referencia a un documento por el que D. Mariano Colón de Toledo, duque de Veragua que figura en el árbol genealógico general con el n.e 64, vende una propiedad situada en Portosanto, y que dice le pertenece por herencia de sus difuntos padres. El artículo es el siguiente:

“IMPORTANTE DESCUBRIMIENTO PARA LA TESIS COLON ESPAÑOL. Con motivo de una relamación judicial que se intenta sobre la propiedad de la finca denominada “La Pun­tada”, del lugar de Portosanto en Poyo (Pontevedra), inmediata a la casa situada en el mismo punto, en la que se conjetura que nació Colón, aparecieron dos interesantísimos documentos, uno de los cuales expresa que en 1796 el Señor Duque de Veragua (descendiente de Colón, como se sabe), vendió a F. Troitiño, de la parroquia de Pereira, jurisdición de Montes (Forcarey), la mencionada finca de La Puntada con su casa y renta que en ella se cobraba, declarando el vendedor, o sea el Duque, que tal finca le pertenece por herencia de sus padres.

El otro documento, del año 1811, consigna un arrendamiento de la citada propiedad efec­tuado por un descendiente de Troitiño a favor del que fue procurador en Pontevedra D. Miguel de Vigo, y en el cual hace constar el arrendador que la finca arrendada es proce­dente del señor Duque de Veragua.

Como se está en camino de nuevas investigacio­nes no queremos hacer por ahora comentario alguno, sometiendo este importante hallazgo al juicio de las personas interesadas en tan debatido asunto”.

Un silencio muy extraño, que se prolongó durante veinte años, siguió a esta importante aportación a la tesis de Colón gallego. Nadie hizo alusión a este documento, ni aún con ocasión de los vivos debates que se entablaron, precisamente por aquellos años, sobre las alteraciones observadas en los llamado “documentos de Pontevedra”. Hasta que finalmente, el 12 de Octubre de 1943 se publica en Faro de Vigo un trabajo del abogado pontevedrés D. Felipe Ruza, que entre otras cosas dice:

“Pero yo no quiero ni debo morirme sin dar a conocer en su facsímil un interesante docu­mento que, por motivos profesionales ha estado en mi estudio, y con autorización del que me lo consultó, hice obtener de la fotografía del Sr. Barreiro, de esta ciudad. Y lo publico yo para poder responder bajo mi firma de su exactitud”.

Pero el diario vigués, no sólo no publicó el aludido facsímil, sino que, sorprendentemente, lo extravió. Y como el Sr. Ruza no incluyó en su artículo la transcripción del documento, ha vuelto a hacer el silencio alrededor del mismo.

Tüvieron que transcurrir dos años hasta que se pudo, por fin, conocer el texto. El hecho tuvo lugar cuando el semanario madrileño El Español, con fecha 3 de marzo de 1945, publica un nuevo trabajo de D. Felipe Ruza, en el que comienza refiriéndose al que dos años antes había publicado en Faro de Vigo, haciendo notar que en su inserción no se incluyó el facsímil a que en el mismo se hace referencia, por cuya razón acompaña una transcripción literal del mismo, que recogemos a continuación:

“Hay un sello que dice: Carolus IV D.G. Hispanorum Rex. Sello Quarto. Quanta mara­vedís. Año de mil ochocientos siete. En Ban- deira, jurisdición de Trasdeza a cinco días del mes de mayo año de mil setecientos noventa y seis, por ante mi escribano y testigos que a lo último irán señalados personalmente, constitui­dos de una parte el Sr. Duque de Beragua, y dijo que desde hoy día de la fecha, y para todo tiempo de siempre jamás, por sí y sus herederos, vende y da en renta real perpetua a D. Francisco Troitiño, que también compra y se halla presente, vecino de la fa. de San Bartolomé de Pereira, jurisdición de Montes, que también compra para sí y los suyos y a saber lo que el primero le vende y da en esta dicha venta real y perpetua la heredad llamada puntada, sita en Porto Santo de Poyo, desti­nada a labradío, viñedo, robleda y piñal, con su casa de cuartos, cocina, bodega, lagar y cuadra confina Norte muro naciente y mediodía ría que la separa poniente muro y arroyo lleba en sembradura ciento diez ferrados poco más o menos, también le vende el derecho de percibir la renta que en dicha casa se cobra y de todo ello le entrega las escrituras que le constituyen y le pertenecen al Rsmo. Srñor Duque de Beragua por herencia de sus finados padres todo lo relacionado vende y da en esta dicha venta real y perpetua a D. Francisco Troitiño con todas sus entradas y salidas, aguas de riego y libre de toda carga real ni otras pendiones en precio de cuarenta y ocho mil reales de vellón que entrega en este acto el comprador al vendedor en presencia de mi Excno. y testigos y la esperada cantidad le otorga recibo y carta de pago lisa y llana de que certifico, como confiesa que la referida heredad no valen más ni menos y que en caso de que haya alguna mayoría hace gracia y donación perpetua e irrebocable todo el que tiene podía haber y tener a lo que lleva vendido y renuncia y transfiere en el o en suyos como mejor le convenga y como autoridad de justicia pueda tomar posesión real y personal y se constituya en precario poseedor y se obliga con su persona y bienes que lo que lleva vendido le será cierto y el comprador acepta la venta hecha a su favor y para que mejor se emplea dieron todo su poder (hay una palabra ilegible) a la Juscias mes de Setbre, como si por esta carta y lo en ella contenido fue sentencia definitiva a de Juez competente pasada en cosa juzgada y renuncia a todos de su fabor Menrd que les prohíbe así lo dicen y otorgan siendo testigos del presente Juan Correira, Roque do Souto y Antonio Bueno y Francisco Ferros, vecinos de esta fra. y de todo certifico yo el Duque, Franco Troitiño ante mí Pedro Antonio Tomé. Todos rubricados”.

La autenticidad de este documento fue puesta en duda por los enemigos de la tesis pontevedresa, basándose en un aparente anacronismo que resulta de una incorrecta lectura de las primeras líneas, en las que dice:

“Sello Quarto. Quanta maravedía. Año de mil ochocientas siete”.

Y a continuación se inicia el texto del documento:

“En Bandeira, jurisdicción de Trasdeza, a cinco días del mes de Mayo de mil setecientos noventa y seis”.

Si se lee sólo hasta aquí, el anacronismo es evidente, pero más adelante hay un testimonio que dice:

“Concuerda con su original, y de orden de… y a petición de D. Francisco Troitiño expido la presente en la jurisdición de Trasdeza, a beinte días del mes de Agosto, año de mil ochocientos siete, lo que seguro y firmo y rubrico. En testimonio de la verdad. Antonio de la Torre Dieguez”.

No se trata, por tanto, de un documento de 1796 extendido en papel con sello de 1807, sino de una copia posterior a cuyo pie se testimonia que concuerda con el original.

 


 

MADRID DIA24 DE MAYO DE 1929 NUMERO SUELTO 10 CENTS.
DIARIO ILUSTRA­DO. AÑO VIGÉSIMO QUINTO N.° 8.239 W
ABC

FUNDADO EL Iº DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA

 

PuntadaABCUN DATO NUEVO SO­BRE LA NACIONALI­DAD ESPAÑOLA DE COLON

Uno de los más eruditos y afortunados investigadores de la nacionalidad española de Colón, D. Prudencio Otero, continuador del benemérito D. Celso García de la Riega, ha conseguido añadir al caudal ya copioso y brillante de su tesis alguna documentación interesantísima, en la que figura, como de más relieve, un instrumento notarial de que nos remite la copia, que a continuación de estos párrafos van a conocer los lectores de A B C. El Sr. Otero sigue ahora, con fundada esperanza, el rastro de otros papeles notariales, de los que se promete la mayor eficacia demostrativa. El tema, siempre grato al patriotismo, recobra todo su interés cuando el portentoso Certamen de Sevilla contribuye a la exaltación del hispanoamericanismo.

La gloria exclusiva de España en el des­cubrimiento y. en la civilización del Nuevo Mundo es indiscutible; no tiene contradic­tores, y nunca la hubiera disminuido el “de­talle de la nacionalidad de Colón. El con­curso que abrió ABC para que ni en ese punto quedase nada que discutir al triunfo de la raza no dio, a juicio del Jurado in­ternacional, el resultado concluyente y de­finitivo, la demostración absoluta que deseá­bamos, pero robusteció considerablemente la prueba indiciaría de la nacionalidad espa­ñola de Colón y9 sobre todo, apuró victo­riosamente la impugnación de la tesis ge- novesa, siempre adolecida de contradiccio­nes y lagunas, y hoy completamente des­echada. El último estudio, muy notable por cierto, publicado sobre la cuestión es el del académico Beltrán y Rózpide. Demostrado cumplidamente que el humilde muchacho cardador a que se refieren los documentos de Génova no pudo ser el geógrafo y nauta cultísimo que dirigió la empresa descubri­dora por España y para España, con re­cursos y hombres selectos de España, todas las investigaciones, incluso las de eruditos extranjeros, van orientadas a la tesis es­pañola.

El documento, cuya copia nos remite el Sr. Otero y que reproducimos con la or­tografía del original, es una escritura otor­gada a fines del siglo XVIII por un duque de Veragua, vendiendo una heredad situa­da en el lugar de Porto Santo de Poyo, tantas veces citado en las investigaciones de García de la Riega, La escritura con­signa el origen hereditario directo de los bienes vendidos, e incluye en la venta la cesión de derechos censuales, percibos de rentas, que atestiguan el abolengo patri­monial de las tierras y censos enajenados. Prueba de que la familia Colón radicaba de antiguo con patrimonio señorial en los lu­gares donde García de la Riega señala el nacimiento del Descubridor.

Dice así la escritura:

“En Bandeira jurisdicion de Irardeza a cinco dias del mes de Mayo de mil setecien­tos noventa y seis, por ante mí Escr.° y testigos que a lo ultimo serán señalados per­sonalmente constituidos de una parte el Excmo, Duque de Beragua y Dijo: que des­de hoy dia de la fecha y para todo de siem­pre jamás por si y sus herederos, vende y da en vente Real perpetua a D. Francisco Troítiño, que también compra y se haya presente vecino de la feligresía de S- Bar­tolomé de pereira jurisdicion de montes que también compra para si y los suyos y a sa^ ber lo que el primero le vende y da en esta dicha vente Real y perpetua la heredad lla­mada puntada sita en porto santo de poyo destinada a labradío, biñedo Robleda y piñal con su casa de cuartos bodega lagar y cua­dra linda Norte muro naciente y medio dia rio que la separa poniente muro y arroyo lleba a sembradura ciento diez ferrados poco mas o menos también le vende el de­recho a percibir las rentas que m dichai casa se cobran y de todo ello le entregad las escrituras que lo contienen y le perte-j necen al Excmo. Sr. Duque de Beragua por£ herencia de sus finados padres todo lo re-* lacionado vende y da en esta dicha venta Real y perpetua al Dn. Francisco Troitiño. con todas sus entradas y salidas agiias de riego y libres de toda carga real ni otras pensiones en precio de cuarenta y ocho mil reales de vellón que entrega en este acto el comprador al vendedor a la presencia de mi Escribano y testigos y de la espresadafí cantidad le otorga. recibo y carta de pago’ lisa y llana de que certifico, confesando como; confiesa que las referidas heredades no va­len mas ni menos y. en el caso que haya al­guna mayoría le hace Gracia y donación! perpetua e yrebocable todo el que tiene po­día aber y tener ajo que lleva vendido sé aparta y a sus herederos y lo cede renuncia y transfiere en el comprador o en los suyos como mejor le conbenga y como autoridad! de Justicia pueda tomar la posesion Real y personal y se constituye en precario posee-» dor y se obliga con su persona y bienes que lo que lleva vendido lo sera cierto y el4 comprador acepta la vente hecha a su fa* vor y para que mejor se cumpla dieron to- dps su poder a las Justicias de S. M. como; si por esta carta y lo en ella contenido fue­se sentencia defenitiva de Juez competente pasad una cosa juzgada y renuncias a to­das Leyes de su favor y la que los prohíbe asi lo dicen y otorgan siendo testigos .de presente Juan Carreira Roque do Santo Antonio Bueno y Francisco Ferros vecinos de esta p.a y de todo ello certifico.—Yo el Du­que.—Francisco Troitiño.—ante mí Antonio Tome.,?”

 


 

COLON NACIÓ EN PONTEVEDRA

UN DOCUMENTO SENSACIONAL

 Publicado en el diario El Español en 1954

puntada2Es necesario insistir y hacer opinión. Muchos libros y bien documentados se han publicado sobre la patria de Colón; pero no todos los que pueden adquirir y leer un libro. Y la opinión se generaliza más rápidamente por la pren­sa periodística. Y cuando es sana y fun­dada, todo lo vence.

El 12 de octubre de 1943 me hizo el honor el periódico Faro de Vigo de publi­car un modesto artículo mío sobre el ori­gen pontevedrés de Colón. Pero no lo hizo del facsímil de un documento que al efecto le envié y que juzgo de trascendental im­portancia en este asunto. Y con la ayuda e interés patriótico de mi querido amigo don Torcuato Ulloa, inteligente y antiguo colaborador en la patria pontevedresa de Colón, enviamos estas notas al semana­rio EL ESPAÑOL, y el lector podrá juz­gar sobre las claras demostraciones que de ese documento que transcribimos se (Sigue en la pág. 13.)

 

(Viene de la pág. 1.)

deducen, relacionadas con las considera­ciones que añadimos, inspiradas en más autorizados trabajos, respecto al que dió a España un nuevo mundo.

 

El documento dice así:

Hay un sello que dice : «Carolus IV. D. G. Hispanorum. Rex.—Sello Quarto. Quanta maravedís. Año de mil ochocien­tos siete.»

 

«En Bandeira, jurisdición de Trasdeza, a cinco días del mes de mayo año de mil setecientos noventa y seis, por ante mí Escribano y testigos que a lo último irán señalados personalmente, constitui­dos de una parte el Essmo. Sr. Duque de Beragua, y dijo que desde hoy día de la fecha, y para todo tiempo de siempre jamás, por sí y sus herederos, vende y da en venta real perpetua a D. Fran­cisco Troitiño, ¡que también compra y se halla presente, vecino de la ¿? de San Bartolomé de Pereira, jurisdición de montes, que también compra para sí y los suyos y asaber lo que el primero le vende y da en esta dicha venta real y perpetua la heredad llamada apunta­da», sita en Porto Santo de Poyo, desti­nada a labradío, viñedo, robleda y piñal, con su casa de cuartos, cocina, bodega, lagar y cuadra confina Norte muro na­ciente y mediodía río que la separa po­niente muro y arroyo lleba en sembra­dura ciento diez ferrados poco más o menos también le vende el derecho a percibir la renta que en dicha casa se cobra y de todo ello le entrega las escri­turas que le constituyen y le pertenecen al Esmo. Señor Duque de Beragua por herencia de sus finados padres todo lo relacionado vende y da en esta dicha venta real y perpetua al D. Francisco Troitiño con todos sus entradas y salidas aguas de riego y libre de toda carga real ni otras pensiones en precio de cuarenta y ocho mil reales de vellón que entrega en este acto el comprador al vendedor a la presencia de mí Esno. y testigos y la espresada cantidad le otorga recibo y carta de pago lisa y llana de que cer­tifico, como confiesa que la referida heredad no valen más ni menos y que el caso que haya alguna mayoría hace gra­cia y donación perpetua e yrrebocable todo el que tiene podía aber y tener a lo que lleba vendido y renuncia y trasfiere en el comprador o en suyos (como megor le conbenga y como autoridad de justicia pueda tomar posesión real y per­sonal y se constituya en precario posee­dor y se obliga con su persona y vienes que lo que lleva vendido le será cierto  y el comprador acepta la venta hecha a su fabor y para que mejor se emplea dieron todo su poder (hay una palabra ininteligible) a las Juscias mes de Setbre., como si por esta carta y lo enella con­tenido fué sentencia definitiva a de Juez competente pasada en cosa Juzgada y re­nuncia a todos de su fabor Menrd que los prohíbe así lo dicen y otorgan siendo testigos de presente Juan Correira, Roque do Souto y Antonio Bueno y Fran­cisco Ferros, vecinos de esta fra. y de todo certifico yo el Duque, Franco Troi­tiño ante mí Pedro Antonio Tomé.—To­dos rubricados.

«Concuerda con su original y de or­den de (una palabra ininteligible) y a pe­tición del D. Francisco Troitiño espido la presente en la Jurisdición de Trasde­za, a beimte días del mes de agosto. Año de mil ochocientos siete, «lo que seguro firmo y rubrico.

 

»En testimonio de verdad.—Antonio de . la Torre Diéguez.»

Sigue firma y rúbrica del escribano.

 

puntada1Si el duque de Veragua era un descendiente de Colón, como no puede negarse, y él dice que la Puntada de Portosanto, en Salvador de Poyo, la heredó de sus padres, es claro y evidente que las de Colón, del verdadero apellido de Co­lón, fueran propietarios en Poyo y, por consiguiente, vecinos de Poyo, o al me­nos de Pontevedra, porque la «Puntada» está situada en una arrabal de Ponteve­dra, a su lado Oeste, en la margen de­recha’ de ‘Su ría, a menos de cien metros de distancia.

Este lugar ha sido siempre, y es ac­tualmente, lugar de marineros, que for­ma una parte del gremio poderoso de Mareantes de Pontevedra, a quien se debía la construcción de nuestra hermosa iglesia de Santa María, en una de cuyas , capillas existe una inscripción, grabada en sus muros, que dice : ((Esta capilla la hizo el Cerco de Colón, uno de los siete Cercos del referido gremio.»

La finca “Puntada de Portosanto” no pudo llegar ál duque de Veragua por otros títulos que los de sucesión hereditaria de los de Colón, porque no existe vestigio ni memoria de que en Poyo ni en Pontevedra haya tenido ese ducado ca­sa solariega ni castillos ni rentas, y esa finca aislada, con buena parte a monte y otra tierra de labor, representa haber sido solamente de modestos labradores y marineros.

Aquí, en Pontevedra, en sus archivos municipales y particulares de cofradías, pleitos y aforamientos de fincas se cita repetidas veces el apellido Colón. En 2 de noviembre de 1428, Teresa García constituyó un censo a favor de la cofra­día de San Juan Bautista, de Ponteve­dra, en presencia de los procuradores y cofrades Bartolomé de Colón, A. de Nova, y 3 de octubre de 1510, el abad de Poyo otorga una escritura en foro a favor de Juan de Colón y su mujer, Constanza de Colón.

Aquí, en Pontevedra, según notas pu­blicadas por el catedrático de Santiago D. Ramón Sobrino Buhigas, obtenidas de documentos auténticos, existieron y fue­ron perfectamente conocidos por contem­poráneos nuestros, hasta fines del siglo xix, individuos con los apellidos enlaza­dos de Colón y Emríquez, que se decían y reconocían públicamente por descen­dientes del descubridor del Nuevo Mun­do y poseían bienes procedentes del Ma­yorazgo de Colón. (Libro interesante de Rey Sánchez, pág. 254.)

El procurador D. Miguel de Vigo, ma­yor de noventa años, que aún trabaja por su oficio, venía a mí despacho de abogado hace más de medio siglo; con frecuencia me decía que la finca de «La Puntada» y otras tierras que él poseía en el lugar inmediato de «Andurique» ha­bían sido de los de Colón. Y otro anciano también, quizá de más de noventa años, llamado Fraga de Portosanto, también afirmaba que “La Puntada” y una casa completamente arruinada a la entrada del lugar de Portosanto habían perteneci­do “al que descubrió las Indias”.

El apellido Colón es el verdadero y legitimo del Almirante, y no otro ; pues buen cuidado ha tenido éste de prevenir que, no llegase a perderse o extinguirse en su mayorazgo su verdadero apellido de Colón, se buscase «en algún cabo del mundo».

((Cabo del mundo» se llamaba entonces al extremo noroeste de España, como lo demuestra el cabo Finisterre.

 

¿Y el idioma de Colón?

Esto es, a mi juicio, importantísimo en estas investigaciones. No hace falta demostrarlo ni discutirlo. Nadie pierde su idioma nativo, ni sus modismos,, ni su acento; observad, si no, a un extranjero, por muchos años que falte de su patria ; a un gallego, an­daluz, o catalán, o vizcaíno, y aun al mismo asturiano, casi gallego, y por su acento y modismos de su región se dis­tinguirán perfectamente.

Colón no habló ni escribió más que en castellano, y con frecuencia usaba frases gallegas, como, por ejemplo, «alí, alá, aqueilo, aquela, llevantar, abastar, auto por ajcto ; dixo, algún, sey por sé ; «quen no sin te fame nim sede», «pidir, pidía, vinganza», y otras muchas que cita Iz­quierdo Corral en su libro (págs. 57 y siguientes).

Cuando ha tenido que escribir una carta a la Señoría de Génova, de donde fingió ser natural, la dirigió a un amigo suyo de allí, que había conocido en Es­paña, y le rogaba que fuera el traductor e intérprete de esa carta.

Cuando al final de su primer viaje le dijeron que se veía tierra, al comprobarlo con sus anteojos, dijo : «E mais si.» (Fra­se genuinamente gallega.)

Colón ha querido ocultar siempre su origen. Ya veremos por qué. Su mismo hijo Fernando de Colón, escribiendo so­bre la vida y documentos de su padre, dice: ((En eso de la patria de mi padre hay misterio, porque su origen y patria fuesen menos conocidos.»

Pero Colón, como buen gallego, no po­día olvidar la tierra en donde había na­cido y en donde se había criado. Y sin poderlo remediar ni darse cuenta, exte­riorizaba lo que sentía su corazón.

Por eso bautizó con nombres de Pon­tevedra y Galicia a las tierras que con­quistaba, como fueron .Porto-santo, La Gallera, Punta Lanzada, Cabo de Cruz y Santiago, repetidas veces, La Española, La Isabela…

Eligió Santa María la Gallega por nave capitana de su expedición, cuya nave, según el libro de García de la Riega, es casi seguro que ha sido construida en los entonces famosos astilleros de Pon­tevedra.

Otro hecho altamente significativo es el siguiente: el 18 de diciembre de 1492 hizo engranar sus barcos, disparando bom­bardas y celebrando a bordo una fiesta, sin’ decir a nadie el motivo por qué lo hacía ; hasta que más tarde se supo era el de la Virgen de la O, patrona de Pon­tevedra.

 

¿ Por qué Colón quiso ocultar su origen gallego?

Collón para poder realizar sus patrió­ticos sueños necesitaba obtener la con­fianza y simpatías de los Reyes Católicos. El origen gallego de Colón no era lo más a propósito para inspirar esa simpa­tía y confianza, porque Galicia, en su mayor e importante parte, se había pues­to del lado de la Beltraneja en la guerra de sucesión que entonces se sostenía.

Colón era de origen judío por línea materna, aunque ya judíos convertidos. En Pontevedra dominaron éstos en considerable población, casi en su mitad; como lo demuestra el barrio populoso de «La Moureira», el Lampan d’os xudeoso y la parroquia unida de Mourente. Y, además, es bien sabido que por uña pre­ocupación infundada los gallegos necesi­tados que salían fuera de su tierra para desempeñar oficios humildes y modestos solían ocultar su origen.

¿Quién les había de decir a aquellos despreciadores de la región gallega que, andando el tiempo, a fines del siglo xviii, y sobre todo en el xix, restablecidas las comunicaciones con el resto de España, habían de ser los gallegos políticos emi­nentes, distinguidos literatos, jurisconsultos y médicos insuperables (dígalo la famosa Universidad de Santiago), y en el Ejército de Mar y Tierra soldados como los que ha calificado lord Wellington, y generales como el que actualmente rige los destinos de España, D. Francisco Franco Bahamonde, que Dios guarde?

Pero volvamos a la patria de Colón.

Colón quiso hacerse natural de Génova cuando vio que en España corrían pe­ligros sus intereses y hasta su personali­dad. Pero hoy son tan claras y conclu­yentes las pruebas del origen de Colón pontevedrés, parte de las cuales indica­mos aquí, que no es posible, racional­mente juzgando, sostener lo contrario, especialmente la copia de escritura cuya transcripción literal publicamos, la cual es como él ((hilo que busca el ovillo», y el ovillo constituye una partida de bau­tismo del Almirante.

Por honor de España y gloria de Ga­licia y Pontevedra, no debe quedar en Ja oscuridad, ni siquiera en la penumbra, este asunto, como cierta inexplicable apa­tía parece querer dejarlo. Es necesario insistir hasta poder consagrar que Pon­tevedra, esta hermosa perla, entre tantos encantos de la Naturaleza escondida, es la verdadera cuna del insigne navegante que supo descubrir y conquistar para su patria el Nuevo Mundo, aunque de aque­lla grandeza solamente nos quede la in­extinguible raza y su estimable simpatía.

 

Felipe RUZA

Felipe Ruza era decano en 1906 del Colegio de Abogados, y autor de varios trabajos de jurisprudencia, publicados entre 1899 y 1918.

El 3 de marzo de 1945 apareció en el semanario madrileño “El Español” un nuevo artículo de Felipe Ruza, titulado “Colón nació en Pontevedra”, lo cual despertó la indignación de cierto “ilustrado articulista” que, utilizando el mismo medio, replicó en 31 de marzo impugnando dicho testimonio. Pero nuestro paisano volvió a la carga:

“Yo creí sinceramente que desde que la Real Academia de la Historia declaró que no existían pruebas para afirmar que Colón había nacido en Génova (declaración hecha el 30 de Abril de 1926, y publicada en el Boletín de la propia Academia), nadie en España se atrevería a sostener aquella absurda tesis…Bien hace el ilustrado articulista a quien replico, en lamentarse de que no se estudie lo necesario para penetrar en las profundidades de la Historia, juzgando con pleno conocimiento del pro y del contra…En cuanto a lo que arguye mi contradictor respecto a la escritura notarial de 1796, sobre la venta de La Puntada, que publique en el mismo articulo, veo que no se atreve, claro esta, a negar su autenticidad porque debe saber que esos documentos tienen sus originales archivados en la cabeza del partido judicial, y cuando como ese, son traslativos del dominio, suelen estar reseñados en el Registro de la Propiedad.


 

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NO RASTO MATRICIAL DO CONDE D. PEDRO DE CAMINHA (IV) – CONSTANÇA GONÇALVES, “VIL” FILHA DE ALFAIATE; E JOÃO GONÇALVES, O OUTRO IRMÃO DO CONDE DE CAMINHA

 

JuanColonConstanzaColonLa finca de la Puntada que en su día el Duque de Veragua, descendiente de Cristóbal Colón, reconoce haberla recibido en herencia de sus padres, está muy cerca de la finca de Andurique propiedad de Juan y Constanza Colón, y este Juan Colón es el mismo que aparece en la inscripción labrada en piedra, tanto en la Cruz de la Puntada como en la inscripción de la Basílica de Santa María, sorprende que además aparece en esta última, con la forma “Collon”, dándose de igual forma que en la carta que Juan II de Portugal escribiría a Cristóbal Colón: “Nos Dom Joham per graca de Deus Rey de PORTUGALL…”; “A Chistovao COLLON noso especial amigo en Sevilla”, coincide también con el sobrenombre (Collon, Cullon y Coulon) de aquellos corsarios que el mayor biógrafo de Colón, su hijo, dice eran sus parientes.  En los documentos de Pontevedra de Juan y Constanza Colón, aparecen también como “Colon” y como “Culon”, lo que nos inclina a pensar que el apellido usado en Pontevedra tiene su origen en otro con el fonema “Culon” y de su grafema francés “Cullon” o “Coullon” como el de los Corsarios sus parientes.

DsColonExiste otro documento donde Don Paio Gómez de Sotomayor compra una casa y sus tierras que según Celso García de la Riega lindan con las de “Ds de Colon”, y que salen a “o eriado da porta da Galea”. Sobre esto diría nuestro Académico Enrique Zas (1924):

“ Es pues, indiscutible, que existían lazos de vecindad y conocimiento entre ambas familias y de ahí que el caballero Cristóbal de Sotomayor y su sobrino Diego, acompañaran al Adelantado Don Bartolomé Colón al regreso de su viaje a Galicia, y que formaran parte de la expedición que fue a Santo Domingo, donde el Virrey Don Diego Colón lo favorece dando a Don Cristóbal de Sotomayor la tenencia de gobierno de la isla de San Juan de Puerto Rico … Muy lejos estaba de sospechar La Riega cuando publicó el documento que se transcribe al pié, que los Sotomayor y los Colón habrían de verse ligados en futuros acontecimientos, para probar la existencia de los Colones en Galicia, bastantes años antes de realizarse el descubrimiento”

Enrique Zas nos hablaría también de la relación existente entre Cristóbal de Sotomayor hijo del Conde de Camiña con Bartolomé Colón y con Fernando Colón:

“La intimidad de Sotomayor se demuestra, por el obsequio de libros que recibió de aquél prócer, Don Bartolomé Colón, que a su vez los donó a su sobrino Don Fernando Colón. (Asensio. “Cristóbal Colón”, Tomo I, pág. 225).”

Si el primer documento arriba expuesto de Juan y Constanza Colón siempre fue tomado como auténtico e inmaculado, el de Ds de Colón fue traído en disputa, injustamente, y así lo demuestra Alfonso Philippot Abeledo:

A la grafía Ds, que García de la Riega convierte en Domingos (“porque era la usual, según consta en varios papeles de la época y posteriores”). opone Oviedo y Arce que en 1435 -fecha del documento en cuestión- “no figuraba en el léxico gallego la voz DOMINGOS, ni figuró antes, desde los orígenes de nuestro romance, ni figuró después hasta que, entrado el siglo XVI, la lengua gallega, decadente, quedó sometida a la influencia no solo del castellano, sino también del portugués”.

Pero Oviedo y Arce se equivoca en este punto, pues las voces “Domingos” y “Bartolomeu” venían empleándose en Galicia desde mucho antes de 1435. En la colección de documentos en lengua gallega publicados por Xesús Ferro Couselo (Edit. Galaxia, 1967) hallamos, en el nº 37, de fecha 30 de octubre de 1301, las siguientes frases: 

“Que presentes foron: don BARTOLOMEU; Pedro Fernández; Johan Fernández;… DOMINGOS Carllay (Testamento de Fernán Martiz, morador en Tamaguelos)”…”é mándolle trinta e duas libras de portugueses, que me debe DOMINGOS Lourenço de Verán (Testamento de Afonso Gómez de Parada)”