Frey José Gil de Taboada y Lemos, comendador de Portomarín y Virrey de Nueva Granada y del Perú

Nacimiento y linaje

DON Felipe Gil de Taboada Lemos y Villamarín nació en el pazo de Des en la pontevedresa tie­rra de Deza y fue bautizado en la parroquial de Vilatuxe (1733), y no en Ourense como viene afir­mándose con error. Fue el prototipo de los virreyes de la “Ilustración”, por su mentalidad, sus conoci­mientos, su acción cultural y política, “sabia y benéfica”. “Inició la modernización del Perú”, dice Deusta.

Hemos trazado una biografía suya en el cuaderno XX de esta serie. Nos limitaremos hoy a recordar rasgos fundamentales16.

Segundón en una familia entroncada con un linaje de “ilustres capitanes y letrados”, prelados y regidores, después de una formación humanística, ingresó en la Orden de San Juan de Malta, donde fue Profeso, Bailío y Comendador de Portomarín. Sirvió en la Armada, “corrió caravanas”, “navegó todos los mares1‘. Era Capitán de Fragata cuando fue nombrado Gobernador de las Malvinas (1774) y Capitán de Navio cuando realizó “el reconocimiento de la Costa Norte del Continente”. Durante su mandato en las Malvinas los británicos abandonaron Puerto Egmont17.

Virrey de Nueva Granada y del Perú

FUE nombrado Virrrey de la actual Colombia en 178918. Hizo un importante informe sobre el Darién. Poco después de tomar posesión fue trasla­dado al Perú, que rigió entre ell790yell796. Tuvo una recepción triunfal y poética en la “Lima festiva”.

La acción cultural

GIL de Taboada desarrolla una acción cultural de extraordinaria trascendencia: funda los pri­meros periódicos de América; abre los archivos a los estudiosos y las librerías a obras importadas; pro­picia tertulias literarias y académicas; mejora la Universidad que llegó a contar entonces con más de trescientos doctores y nuevas cátedras, entre ellas la de Anatomía; impulsa al Colegio de San Carlos y los servicios estadísticos; crea la Escuela de Náutica; fomenta las expediciones científicas de Malaespina y Bustamante y las investigaciones de Heubande, Molina, Unanue, Bueno…; el “Labora­torio Químico”, el “Jardín Botánico”, la edición de la “Flora Americana”, la Estadística…En el área histórica, sorprenden los estudios de la Montaña Real y de la ciudad de Osorno; son admirables la “Descripción Geográfica del Perú” y el “Mapa” de Baleato.Grandes exploraciones y radical corte de abusos en alguna de ellas. El P. Girbal, en Ucayali, Pachitea y el Maino; Fr. Francisco Méndez al Sur de Chiloé; Juan Besares hasta Huallaga.El Virrey del Neoclasicismo

EL canon y la norma clasicista imperan en la copiosa obra que perpetúa la acción orienta­dora de Gil de Taboada, siempre sumiso al criterio de la Academia de Bellas Artes: Catedral de Lima, nuevo Palacio de los Virreyes, “Puerto de Honor”, Cajas Reales, puentes, alumbrado…

En la ampliación del palacio de Des repitió la ordenación académica virreinal. Sus descendientes los Aries y Díaz de Rábago han sabido conservarlo y restaurarlo con acierto.

Austeridad y sencillez

LA misma sencillez de estilo que impuso a las arquitecturas inspiraba su vida y su orienta­ción en el manejo de los caudales públicos: “achaque muy común en los españoles naturales de Galicia”, escribe Mendiburu19. Combatió la codicia y la corrupción, impulsó el libre comercio. Envió a la Hacienda Central veinticuatro millones de pesos en un quinquenio; acuñó veintiocho; dejó bien provis­to de fondos a su sucesor, pese a la amplísima política de obras”20.

Su ideología está reflejada en escritos dispersos y, sobre todo, en la “Memoria sobre el Nuevo Reino de Granada” y en la “Relación de gobierno” dirigida a su sucesor el Barón de Ballenari en 179621. Han sido estudiadas especialmente por Konetzke22.

Ministro de Marina

HUBIERA preferido vivir retirado, con su biblioteca, en el Pazo de Des. Tuvo que aceptar el Ministerio de Marina; poca cosa para quien había sido Virrey de Perú y peligrosa, porque coincide con la declaración de guerra a Inglaterra (1803) y con el inicio de la invasión francesa. Le corresponde recibir la estrafalaria misiva del in­fante don Antonio despidiéndose, “hasta el valle de Josafat”, al huir a Francia. “Anciano respetable. De carácter entero y firme”, hace frente a Murat, pre­side, después de la victoria de Bailén, la “Junta Central”. Se niega a jurar al Rey José. Muere en 1809. Todo un símbolo.Cuatro pontevedreses memorables, actores y testigos de hechos señalados de la grande historia. Cuatro vidas, con momentos felices y trances adversos, con aciertos y errores como toda conducta humana.Al admirar la arquitectura del pazo de alguno de estos linajes, al encontrar en los salones sus retratos, ante las obras que sufragaron, no dejéis de evocar las vidas de los que lejos de su Tierra, entre los avatares de la gobernación no dejaron de tenerla presente en el ánimo. Pero no deis al olvido la ingente masa de los otros anónimos pontevedreses universales que forzados a la emigración componen el discanto de los proceres. Muchos no salieron de las carencias que aquí padecían; los que tuvieron fortuna supieron contribuir creando escuelas, levantando santuarios, estableciendo instituciones… al resurgimiento de Galicia.