La incertidumbre del origen

La incertidumbre del origen

Cuando en 1493 los embajadores Francisco Marchesi y JuanAntonio Grimaldo regresaron a Génova llevando la noticia del descubrimiento y los antecedentes que tenían del Descubridor, nadie lo conoce, no replican las campanas, ni se celebra una “picola festa” para conmemorar a su paisano, ni hay padres, hermanos, primos, tíos ni sobrinos que celebren tal fortuna.

El cronista portugués D´Almeida dice que Cristóbal Colón estaba tan práctico, en los puertos de Portugal y de Galicia, que entraba y salía a cualquier hora de la noche sin temor a riesgo alguno, por qué se cree que Cristóbal Colón era natural de aquellas tierras.

El filósofo Raynal dice que Cristóbal Colón era del reino lusitano.

El historiador prusiano Von Ottoe dice que se creía que Cristóbal Colón era lusitano.

Malte Brun, en su obra El Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, cita entre los descubridores portugueses a Cristóbal Colón.

Henry Harrise, en su obra, demuestra que Cristóbal Colón no ha nacido en Génova ni en Saona, que no tenía parentesco alguno con los Columbo de Italia y que se atribuyó nacionalidad italiana para lucrar.

Entre los cronistas y escritores italianos coetáneos de Cristóbal Colón que no lo consideraban italiano, por qué lo desconocían, encontramos a Sabellico en su Rapsodia Historiarum, Venecia 1504, Foresti da Bergamo, en su Suplementum  Suplementi, Venecia 1503, Albertino en su Miraviglia Romé, Roma 1509 y Trivigiano. Los escritores italianosAmbiveri, Corbani, Pereti y Franceschi, no lo consideran Genovés ni italiano. El Conde de Savorgnan de Brazza, Pablo Toscanelli y Serpa Pinto, lo suponen lusitano. Y sí lo consideraban español, Giacomo Trotti y Aníbal Juanarius, además del PapaAlejandro VI, que en carta a los Reyes Católicos, llama a Cristóbal Colón, “dilecto hijo de España”.

Los españoles Mártir de Anglería, Andrés Bernáldez, el padre Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, Lorenzo Galíndez de Carvajal, Francisco López de Gómara y el Portugués Juan Barros, o no lo mencionan, o dicen que era genovés, sin aportar más datos.

Resumiendo, no es cierto que todos los historiadores contemporáneos de Cristóbal Colón lo supongan genovés, pues muchos le suponen portugués o español y otros ni siquiera mencionan su patria, y de aquellos que escribieron poco después de su muerte, no pueden abrigar la convicción que fuese natural de Génova ni de Italia, o, por lo menos, ninguno puede afirmarlo con hechos y razones, ya que todos se limitan a establecer su patria genovesa, refiriéndose unos a otros, señalando distintos pueblos de Génova, sin pruebas concluyentes y sin datos ciertos, ni de sus padres y demás ascendientes, ni de sus hermanos, ni de su mujer ni de su vida, hasta que llegó a Castilla; por lo cual bien podemos concluir afirmando que la patria de Colón para todos ellos fue un enigma indescifrable.

¿Por qué entonces llegó a nuestros días la idea de un Cristóbal Colón genovés?, en el siglo XVIII Cassoni escribió los “Anales de Génova”, muy alejado en el tiempo de los acontecimientos y sin pruebas en las que apoyar sus teorías se inventa una fantástica historia de Colombos y Colombas, y sin embargo, los más notables escritores de su época la adoptaron como artículo de fe, desde entonces puede asegurarse que todas las generaciones que se han venido sucediendo, han aprendido en los colegios, después en los institutos y más tarde en cuantos trabajos literarios o históricos, esta fabulosa relación de un pasado completamente indocumentado, ¡Ha nacido el dogma petrificado!. Le siguieron otros como Marcel Staglieno cuando cuatro siglos después llegó a determinar la casa de Colón con exactitud meridiana, “en el Borgo di San Stéfano, en la calle Molcento, nel primer tronco a la entrada de la avenida y a la derecha del observador, saliendo por la puerta de SantaAndrea…”. Hoy en día hay 21 ciudades italianas que se disputan el honor de haber sido la cuna de Colón.

Más tarde, en la antesala del Cuarto Centenario, los genoveses viendo que todo lo escrito en el siglo anterior se cuestionaba, y en un arranque de identidad nacional se ven obligados a recuperar al descubridor y su proeza, la ciudad de Génova ante un Cristóbal Colón italiano cuestionado, encarga reunir todos aquellos documentos que vinculen a Colón con Génova, y entre 1892 – 1896 aparecen 14 volúmenes en 5 tomos, “La Raccolta Colombina”. Las incoherencias de la Raccolta entre Colón y el Colombo son tan insostenibles que, acrecienta todavía más las sospechas, siendo el primero Celso García de la Riega en discernir, en 1898 realiza una conferencia en Madrid, expone documentos que sitúan el apellido en Pontevedra, la toponimia coincidente,…, y lo más importante, sus argumentos en contra de los colombo de la Raccolta son tan demoledores que la teoría del colombo italiano, ya nunca se recuperaría, y es por ello, que tantas naciones ahora se adjudican su origen.

Durante los veintidós años de su vida pública y conocida en España, o sea desde 1484 hasta 1506 en que falleció, no manifestó jamás que fuese genovés, ni hay documento auténtico que así lo acredite.

Toda teoría sobre su origen que se precie, debe tener resuelto la cuestión de la manifiesta ocultación de su cuna, así, la genovesa lo resuelve con la condición de pobreza y origen humilde de Cristóforo Colombo, ¿Como se iba a presentar y ser recibido, atendido por nobles, alto clero, príncipes y reyes? Prefirió Colombo ocultar, según los colombinos, tan humilde origen. Otras teorías defienden fundamentalmente dos opciones, su condición de noble reñido en un tiempo anterior con los intereses de los reyes de Castilla y Aragón, o bien, su origen judío. En la teoría gallega coexisten estas dos soluciones, siendo el único punto donde hay desencuentro, habiendo partidarios de una o de la otra. García de la Riega, iniciador de la teoría gallega, creyó al encontrar apellidos supuestamente de origen judío en documentos donde también aparecía el apellido Colón, que esta sería la causa que resolvía y justificaba sobremanera la ocultación, aunque también mencionó como explicación añadida, el enconamiento que los reyes tenían a Galicia y a sus habitantes por haber sido el único reino subordinado que se decantó a favor de su tía Juana, legítima heredera al trono. Muchos siguieron y siguen defendiendo la primera opción, otros, entre los que me encuentro, defendemos la segunda añadiéndole la condición de noble, pero no un noble cualquiera, sino el noble que llevó a buena parte Galicia a posicionarse en contra de Isabel y a capitanear el ejército enemigo en la guerra civil por la sucesión.

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