Ramón Sobrino Buhigas

 

Ramón Sobrino Buhigas

Ramón Sobrino Buhigas .-(Pontevedra 1888 – Valladolid 1946). Realizó importantes investigaciones como naturista y dedicó muchos de sus años al estudio de la arqueología prehistórica de Galicia, especializándose en Arte Rupestre. Autor entre otros trabajos del artículo: “LA DESCENDENCIA DE COLÓN EN PONTEVEDRA” (Pontevedra 1925).

Categoría: Naturalista Fecha de Nacemento: En 1888 (En 1946) Lugar de Nacemento: Pontevedra Currículum: Estudiou Ciencias na Universidade de Madrid, onde fixo o doutoramento en 1911. Neste mesmo ano foi nomeado profesor da Facultade de Ciencias da Universidade de Santiago, simultaneando este cargo co profesor da Escola de Artes e Oficios ata 1913. Tras desempeña-la cátedra de Historia Natural en Lérida, Mallorca e Pontevedra, estudiou Odontoloxía en Madrid. En 1931 trasladouse a Santiago, onde exerceu esta especialidade e traballou como profesor de instituto e profesor de Universidade.

Obras realizadas:

Como investigador, publicou importantes traballos entre os que destacan Estudio sobre los cistolitos (1911), Balaenoptera borealis (1917), La purga de mar o hematotalasia (1918), Réplica a las observaciones del Sr. de Buen (1918) e La dinamita en la pesca (1923). Polo que respecta á súa actividade como estudioso dos petroglifos galegos, publicou Insculturas galaicas prerromanas (1919), Petroglifos o insculturas rupestres de Pontevedra (1931) e Corpus Petroglyphorum Gallaeciae (1935). Ramón Sobrino realizou, ademais, importantes descubrimentos mineralóxicos, sobre os que escribiu a obra Contribución a la gea de Galicia (1916) e escribiu sobre temas históricos Sobre los orígenes y fundación de Pontevedra y La descendencia de Colón en Pontevedra.

Outros datos de interese:

Foi membro do Instituto de Estudios Galegos da Coruña, xefe da Estación Meteorolóxica de Pontevedra, representante do VII Congreso Internacional de Pesca pola Real Sociedade Española de Historia Natural e membro da Real Academia Galega.


 

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Realizó un estudio sobre una genealogía desprendida de la rama principal de los descendientes de Colón, que se establece en Pontevedra a mediados del siglo XVII, donde reside, hasta que se extingue en el siglo XIX. Este análisis adquiere gran importancia al revelar la existencia de un morgado al que están vinculados los bienes afectados en esta genealogía que, debidamente situados en un plano de Pontevedra, aparecen próximos a los que en los siglos XV y XVI poseían en esta ciudad los De Colón.

(Gran Enciclopedia Galega – en Colón)

SOBRINO BUHIGAS, Ramón (1924): “La descendencia de Colón en Pontevedra”, en Faro de Vigo, 26 de setembro de 1924.


Artículo de Sobrino Buhigas recompuesto por distintas fuentes, por Alfonso Fernández Pousada 

“Preocupaba a alguno de los investigadores de la patria de Colón el no poder averiguar el nombre y otras circunstancias de una mujer, fallecida a mediados del pasado siglo, llamada la Aldonza, ya que, asegurando ser la última descendiente de Colón, el conocimiento de aquellos extremos bien pudieran conducir, por nuevos caminos, a la resolución del tan debatido problema de la patria del Almirante.

Han transcurrido 64 años desde el fallecimiento de la Aldonza, y ellos son más que suficientes para borrar del cerebro una huella poco profunda y perdurable, como las que imprimen sucesos de poca monta, ya que, por aquel entonces, a nadie preocupaba cuanto a Colón pudiera referirse.

Procurando ayudar, en cuanto me fue posible, a unos investigadores ingleses, que aquí permanecieron por espacio de un año, estudiando el asunto de la patria de Colón, tuve ocasión de ver una escritura de 1789, en la que se hace alusión a unos bienes de los herederos de doña Benita Colón, cuyos nombres no pude entonces averiguar, a pesar de los trabajos realizados para ello; pero, pensando en que mi amigo D. Alejandro Mon pudiera poseer foros en la parroquia de Mourente, y que se hallaba relacionando datos sobre ellos, lo puse sobre aviso y, en efecto, tuve la suerte de encontrar el llamado “Viña do Zereixo”, en San Mauro de Moldes (Mourente), el cual había adquirido su abuelo D. Cándido Landa, a la tan rebuscada Aldonza, que en la escritura de venta figura como Vicente Arias Mariño, aún cuando ella intercalaba, al firmar, después de su nombre, el apellido Gil, que era el primero de su padre.

Pero, no sólo por constar en este documento el nombre de la Aldonza tenía para nosotros gran importancia, sino que en él figuran, asimismo, referencias y autógrafos de personas que llevaron el apellido Colón; todo lo cual ya me indujo a sospechar que habiendo sido la Aldonza la dueña del foral, algún motivo de parentesco ó herencia la había hecho poseedora del mismo, y, por consiguiente, que no debía ser un dicho de comadres de lo que ella dicen que afirmaba “que era la última descendiente de Colón”, aún cuando de sus apellidos no se pudiese deducir tal abolengo.

Juzgando esta cuestión de interés, me dediqué a relacionar nombres y fechas, que constaban en varios documentos del Archivo del Sr. Mon, así como también en los libros de actas de bautizos, defunciones y matrimonios del de San Bartolomé, y en los cuales pudimos recoger bastantes, lo suficiente para hacer el “Ensayo genealógico de la Aldonza hasta Colón”, que ilustra este artículo, en el que, como tal no dudamos existan lagunas y errores, que fácilmente subsanarán quienes sobre el particular investiguen más a fondo y con mejores fuentes que aquellas de que dispusimos, gracias a la exquisita amabilidad del celoso Párroco de San Bartolomé, Sr. Fraile Lozano, y a la del Secretario de la Real Academia Gallega, Sr. F. Vaamonde, en cuya Biblioteca hube de hacerme con otros varios.

Algunos tan interesantes como los de la fecha de defunción y naturaleza del fundador del Mayorazgo de las Colonas y de su esposa, sólo podrá conocerlos, con certeza, aquella persona en cuyo poder obren los dos libros de actas de defunción de dicho Archivo, únicos que de él fueron sustraídos hace tiempo, y en los que constaban datos de los fallecidos en unos cincuenta años.

Entre los nombres y datos, que aparecen en los citados libros y cartas forales, figuran: Don Miguel Enríquez Flores y Colón de Portugal, que vivía y era vecino de Pontevedra en 1672, fundador del Mayorazgo de las Colonas. Su esposa, doña Jerónima de Vargas Machuca, oriunda de Extremadura ó de Jaén; el de sus hijos: Catalina Colón de Portugal, fallecida el 27 de febrero de 1738, casada con D. Francisco Henrríquez; doña Josefa Colón y su marido D. José Onís, fallecidos repentinamente el mismo día y cuyo entierro, que se verifica “con cruz dorada y tumba”, tuvo lugar el 25 de diciembre de 1714.

Constan igualmente los hijos de doña Catalina, llamados Miguel Henrríquez, ó Miguel Colón de Portugal, alcalde mayor que fue de Nueva España, en la que consta se hallaba ausente por los años de 1749, 1773 y 1775; ya que, en parte, así lo declara, en documento con firma autógrafa, su hermana doña María Benita de Bargas Machuca Colón, que, otras veces, figura como María Benita Henrríquez, Benita Colón y María Benita de Bargas Colón, la cual falleció en 26 de agosto de 1762, siendo viuda de D. Pedro de la Bega desde antes de 1740.

Doña Rosa Colón, hermana de la anterior, fallecida antes de 1749, como se colige del documento número 1, estaba casada con D. Lorenzo Mariño de Lobera, descendiente de los Maestres de Campo D. Benito y D. Cristóbal, y del Gobernador de Gante D. Antonio. Este matrimonio no tuvo sucesión.

También figuran como hijos y sucesores de doña María Benita de Bargas Machuca Colón, Baltasar Ignacio de la Bega Henrríquez Colón, nacido antes de 1720; Benito Eusebio, bautizado en 24 de junio de 1726, y María, que lo fue en 9 de abril de 1729, fallecida en 1780; y en la cual tuvo de su esposo D. Tomás Arias Mariño, una hija llamada María Arias Mariño de la Bega, que sostuvo relaciones con un sargento del Regimiento de la Princesa, llamado Vicente Gil, y como fruto de aquellos amores, la que, siendo hija de soltera, se obstinaba en llamarse doña Vicente Gil Arias Mariño, que recibió el bautismo en 30 de octubre de 1801 y fue confirmada, por sus vecinos, con el sobrenombre de “La Aldonza”, en recuerdo, seguramente, de la mujer de don Nuño, la que se llamó Aldonza Portocarrero, apellido que ostentaba quien, en 1692, era Capitán General de Galicia, cuyo cargo también desempeñó D. Pedro Manuel Colón de Portugal, 6º duque de Veragua.

Del mencionado duque 3º don Nuño, casado con doña Aldonza, son sucesores los ascendientes que arraigaron en Pontevedra, de la mujer que, muriendo pobre y abandonada, como su más grande antecesor, fue enterrada cuando finalizaba el año de 1860”.