Pontevedra, la cuna de Colón

revista01_Página_01El proceso de la verdadera patria del des­cubridor de América, acalla de entrar en nna nueva fase, por virtud de los nuevos hallazgos de seis documentos exhumados de los históricos Archivos de Pontevedra, cu­yos documentos reúnen todas las condicio­nes de autenticidad, por haher sido otorga­dos ante notario o fedatario público, en los que aparecen los nombres de Cristóbal de Colón, Juan de Colón y otras per­sonas de la genealogía del Descubridor.

Los documentos encontrados se refieren: los unos a cuentas de obras efectuadas en la Iglesia de Santa María la grande, de Pontevedra, y los otros al Gremio de Mareantes, que venimos siguiendo el curso de los des­cubrimientos históricos referentes a la cu­na del Gran Almirante, somos de opinión de que este tan debatido problema histó­rico, se halla ya resuelto.

La gloria de haber despejado la incóg­nita y corrido las sombras que envolvía i el pueblo en que vino al mundo el descu­bridor de las ludias Occidentales, cúpole el eminente historiador y polígrafo doctor Celso Garcia de la Riega, que acaba de bajar a la tumba, después de treinta años de pacientísimas investigaciones históricas para reivindicar para España la partía de Colón: legando a los pueblos de América de al cual pertenecía la gente de mar: dichos documentos de autenticidad indubitada, fueron sometidos a la consideración de las Reales Academias de la Historia de Espa­ña y ile Portugal, y vinieron no sólo a rea­firmar la téxis galiciana dé La Riega, sí que también, aclarar o desvanecer alguna duda y correr una tenue sombra, que aún existía para los profanos c incrédulos, en el proceso de la patria española del des­cubridor del Continente Americano; por más que, para los colombistas y personas origen hispano, su monumental obra C. Colón Español, de la que se ha publicado un estracto, y de cuyo libro se han hecho traducciones a los principales idiomas y se saca­ron fasxímiles de todos los documentos encontrados en los Archivos de Pontevedra, en cuyos < loen ínclitos se mencionan los nom­bres, apellidos paterno y materno de los fa­miliares delnavegante Cristóbal Colón y Fonterosa.

constantino-horta-y-pardoPara continuar, o más claro, para coronar la obra del historiógrafo La Riega, se ha constituido en galicia una comisión o junta de patriotas, formada o integrada por his­toriadores eruditos, literatos periodistas, arqueólogos, paleógrafos, etc., a la que se ha invitado a la Real Academia de la Historia, para que, sometiendo a un atento examen la labor histórica del lexicógrafo La Riega, dictaminen, después de adquiri­da la firme convicción de que Colón nació en Pontevedra, v eleven su dictamen a la docta Real Academia de la Historia, para que esta sabia corporación rectifique el error histórico de que Colón nació en Génova, proclamando urbe et orbi, ante la faz de las naciones, de que Colón nació en Ponte­vedra, o lo que es lo mismo, en España.

Para cuyo efecto la Comisión Colombina o Colonia na, ha dado comienzo a un minu­cioso examen de revisión histórica, desen­trañando la prueba documental y aquila­tando la prueba indiciaría aportada al pro­ceso histórico, y que La Riega presente an­te el mundo civilizado, para justificar su texis, fundada y razonada, de que el Almi­rante del Océano y Primer Virrey de las Indias y Tierra Firme, no no ha nacido en Génova, o más claro, en Italia, como errónea­mente se ha venido diciendo a través de la Historia, y si nació en Pontevedra, cuyos trabajos se hallan muy adelantados; diri­giéndose, asimismo, la Comisión Coloniaua, a los municipios, provincias, corporacio­nes de cultura, para que a la vez que pres­ten su apoyo, voten los créditos necesarios para la publicación de los trabajos histó­ricos que se están efectuando, para la pro­clamación de la patria española del des­cubridor de América.

La obscuridad en que se hallaba envuelta la verdadera patria del descubridor de es­ta hermosa tierra cubana, las sombras que cubrían su nacimiento, su infancia, sus ascendientes y su vida hasta la aparición en España con el proyecto de descubrimien­to de nuevas tierras, más allá del Mar Te­nebroso; la confusión y divergencia de opi­niones entre los autores que han tratado de su vida; la deficiencia de los documentos presentados al proceso por las ciudades ita­lianas que se disputaban su cuna, habían creado innumerables dudas, dando lugar a que muchos historiadores le negasen la ca­lidad de genovés.

Asimismo ninguno de los biógrafos e his­toriadores generales o particulares de las Indias coetáneos al Descubrimiento y con­temporáneos de Colón, que le siguieron los unos y acompañaron los otros en sus viajes, ninguno afirma que Colón hubiera nacido en Génova; es más, dudan que aquel gran­de hombre fuera italiano, pues en parti­culares conversaciones, en sus relaciones más intimas, nunca se le oyó hablar de los pueblos de Italia, y monos aún en lenguaje italiano del que no dejó escrito ni una sola frase, pues la carta dirigida al Oficio de San Jorge, de Genova, está escrita en latín.

Por otra parte, sus amigos más íntimos, que más cerca siguieron sus pasos, acompañándole en sus viajes y asesorándole en sus empresas  y gestionándole sus asuntos en la Corte de los Royes Católicos, ningu­no dice que sea genovés; ni sus mujeres, ni sus hijos pudieron responder, a ciencia cier­ta, sobre la patria de su padre. To«lo lo cual viene a corroborar la afirmación de su hi­jo Fernando que, en su obra La Vida del Almirante, dice: “que su padre quiso hacer desconocido e incierto su origen y patria” cuya historia dió a conocer al mundo civilizado, sin haber dicho donde había naci­do su padre; y todo esto que decimos pue­de verse en los libros existentes en la Bi­blioteca Colombina de Sevilla, que tratan del descubrimiento de América y de la per­sonalidad del grán Almirante.

Ahora bien, la Historia del Descubri­miento aceptó y propagó la nacionalidad genovesa de Colón, por carecer de pruebas evidentes basadas en auténticos respetables y autorizados documentos, revestidos de todas las solemnidades que el caso requería, como son los que ante el mundo civilizado presenta el polígrafo La Riega ; pues la prueba que aportan las ciudades italianas toda está ba­sada en la frase: de Génova salí y en Génova nací, cuya frase fue estampada al constituirse la institución de su Mayo­razgo.

Desde Colón hasta nuestros días ningún hitoriador lia probado nada, limitándose los unos a copiar los errores de los otros; pues los testimonios presentados por las ciudades italianas están fundados en el apellido Colombo, que Colón usó algún tiempo, para hacerse pasar por descendien­te de marinos ilustres de la República de Génova, cuyos testimonios fueron desecha­dos por la crítica histórica por su dudosaa autenticidad; y los documentos justifi­cativos son apócrifos los unos y mixtifica­dos los otros con falsedades notariales, por haberse agotado en Italia las fuentes de información respecto a la supuesta proge­nie de Colón.

El único historiador que prueba que ha investigado es el etnólogo La Riega, que ha estudiado concienzudamente todos los libros y folletos que sobre el descubrimiento de América se han publicado en los principales idiomas. Hablar de la labor in­telectual del erudito La Riega es hablar del esfuerzo de un gigante, de un trabaja­dor incansable, que ha consagrado la mi­tad de su vida al firme propósito de llevar a cabo la vindicación de la patria española del descubridor del Hemisferio Americano.

La Comisión Colombina que viene es­tudiando atenta y detenidamente la prueba documental o indiciaría, presentada ante el mundo americano por el historiógrafo La Riega, ha establecido hasta ahora, las siguientes deducciones:

Que, Cristóbal Colón o de Colón, des­cubridor de América, nació en Pontevedra, cu el año 1436 o en 1437, habiendo sido sus padres Domingo de Colón, llama­do o conocido por el Mozo; su madre, Su­sana Fonterosa; y su abuelo, Domingo de Colón, el viejo, que tuvo por hermanos a Blanca y a Bartolomé de Colón, emigran­do este a Córdova.

Que, Antonio de Colón, fue padre de Juan de Colón, y si Abraham Fonterosa o Jacobo Fonterosa, el Viejo, fue padre de Susana, se deduce que Benjamín Eleasar era primo de Susana, madre de Co­lón, siendo de origen semítico.

Que, el Almirante de las Indias, hubo de estudiar el idioma o lengua latina en al­guno de los conventos de Pontevedra, así como también nociones o ideas de cosmo­grafía y matemáticas con el cosmógrafo Gonzalo de Velasco, autor de una carta  Mapa-Mundi con que el Concejo de Pon­tevedra obsequió al Arzobispo de Santia­go, Señor de Pontevdra.

Que, por el año 1451, y como a los 14 años de edad. Colón se embarcó, empezando su carrera de marino; y, emigrados de Pontevedra sus padres y su hermano Bar­tolomé a fines de 1452 que pasaron a Por­tugal y de este país emigraron a Italia, es­tableciéndose en Génova y más tarde en Saona.

Que, Colon era mareante, cosmógrafo, cartógrafo y piloto, que había sido criado en las rías gallegas que miran al Océano, y que en Italia se dedicó a la navegación en bu­ques genoveses, y lo mismo su hermano Bartolomé que navegó en barcos lusitanos que traficaban con los puertos del Medite­rráneo, y debido a esta circunstancia Cris­tóbal se trasladó a Lisboa, etc., etc.

En su virtud, es necesario volver pol­los fueros de la verdad histórica, rectifi­cando las falsas opiniones emitidas, dicien­do que el descubridor de América ha na­cido en Génova; es preciso borrar esa pá­gina de la historia del Descubrimiento de América, de los libros para la enseñanza en las escuelas y colegios, restableciendo la verdad triunfante de la Historia, que es el fallo y juicio de la posteridad. Y, co­mo quiera que todos los historiadores del Descubrimiento están conformes en que la nave capitana de Colón se llamó primeramente “La Gallega’ y había sido construi­da en los astilleros de Pontevedra, ya podemos gritar: “no fue un genovés, italiano o corso quien sobre navío español, según diciendo se venía, descubrió la virgen América; due un gallego pontevedres, navegan­do en la nave “La Gallega”, como primeramente se llamó la carabela “Santa Ma­ría”, en los astilleros de Pontevedra cons­truida, quien llevó a cabo la gigantesca empresa del descubrimiento del Continente Americano

La Habana, mayo 20 de  1917.

Constantino Horta