El Faro de Vigo entrega la mano perdida de Colón

La mano de la escultura de Cristóbal Colón, robada en 1981 por unos adolescentes que quebraron la estatua accidentalmente y escondida durante 30 años por uno de ellos, ha sido devuelta a la ciudad de Pontevedra por el diario decano. FARO, tras recibirla el pasado lunes de la persona arrepentida que la tuvo en su casa estas últimas tres décadas, la entregó ayer al alcalde Miguel Fernández Lores. El diario decano hizo entrega, a través de su delegado en la capital, Mario Pazos, de la talla de mármol al regidor local, que estuvo acompañado de la concejal de Seguridade, Carme da Silva, y de un representante de la Policía Local, que se encargó de recepcionar la obra de arte para su custodia.
El alcalde apuntó, al recibir la talla, que los técnicos harán los estudios necesarios para tratar de devolver la mano a la escultura “cuanto antes”. Lores destacó también que todo apunta a que se trata de la talla original.
El regidor municipal agradeció a FARO la entrega de esta pieza perteneciente al patrimonio cultural pontevedrés, por cuanto que la estatua de Cristóbal Colón es uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad, presente en la memoria individual y colectiva de los pontevedreses a lo largo de las últimas seis décadas. La mano seccionada a la escultura fue entregada un día antes en la delegación de FARO DE VIGO en Pontevedra, por la persona que la mantuvo oculta en su casa durante los últimos treinta años, después de romperla durante una travesura infantil. Tenía entonces 13 años.
La estatua de Colón, trasladada desde el palacio de Montero Ríos, en Lourizán, hasta los Jardines de Vicenti en el año 1949, por petición del alcalde Hevia a la Diputación Provincial (propietaria de la finca de Montero Ríos y todos sus contenidos), tiene un gran valor histórico y sentimental para generaciones de pontevedreses. Durante décadas fueron tradicionales las fotografías de familia a los pies del monumento, erigido en los Jardines de Vicenti, pero que desde la instalación de este monumento pasaron a denominarse popularmente “Jardines de Colón”.
La corporación municipal de 1949, presidida por el alcalde Hevia, fue la que solicitó el traslado del monumento desde el invernadero de la Granja de Montero Ríos a los nuevos jardines del entorno de la Alameda.
Desde su instalación en el centro urbano de Pontevedra, la estatua fue objeto de numerosos actos vandálicos. La mano izquierda de la escultura fue la más perjudicada, siendo seccionada y repuesta en numerosas ocasiones. Otras veces se rompió accidentalmente, al apoyar en ella banderas conmemorativas, o incluso por los efectos de un temporal.
Aunque se levanta sobre terrenos municipales, la estatua pertenece a la Diputación de Pontevedra desde que esta institución adquiriese, el 8 de octubre de 1943, el palacio y la finca de Montero Ríos, por un importe de 1,9 millones de las antiguas pesetas.
Ya en los años ochenta, el alcalde José Rivas Fontán dio un paso adelante para tratar de incorporar el monumento al patrimonio municipal y así solicitó por escrito a la Diputación Provincial la cesión de la estatua al Concello de Pontevedra. En 1991 Rivas Fontán dejaría de ser alcalde y su solicitud se perdió en algún cajón de los palacios de la Diputación.
Al no haber tenido respuesta esta demanda municipal, la estatua sigue perteneciendo a la institución provincial, pero lo cierto es que se levanta sobre jardines municipales y en los últimos años ha sido el Concello el encargado de su mantenimiento. Recientemente se le aplicó una limpieza, que al poco se vio deturpada con una pintada. Ahora es de nuevo el ayuntamiento quien asumirá la tarea de reponer la mano a la estatua. La Diputación Provincial apuntó, a través de un portavoz, que la celebración del próximo 12 de octubre, Día de la Hispanidad, representaría una buena ocasión para inaugurar la escultura restaurada. El monumento se instaló, de hecho, para conmemorar el cuarto centenario de la llegada de los españoles a América.