Colón gallego en el anuario da vieira de 1988

Scover14020913540¿CRISTOBAL COLON ERA GALLEGO?

Por Xosefina López de Serántes

Cincocentos anos despois da chegada ao continente americano das tres immortais caravelas o lugar de nascimento do seu almirante continua a ser un enigma. Nesta colaborarazón, a autora, desenrola a teoría, xa apontada ante­riormente por outros investigadores, da galeguidade de Cristóbal Colón. Se, ben é certo que os italianos devido a súa maior influencia nos meios de comunicazón fiexeron crer a todo o mundo que Colón era de Génova, os datos a favor da orixe galega do descobridor de América son moi precisos.

(Publicado en “A NOSA VOZ” N.° 7-Voceiro do Centro Gallego de Bruselas)

A noticia surgió hace pocos días en los diarios, pero bien puede decirse que pasó casi desapercibida, decía así:

“Jon Gangoiti afirma que luchará para que los gallegos no sean tratados en la CEE como los judíos”.

Breves palabras dignas de meditación que nos hacen comprender que el ser gallego aún tiene sus lamentables consecuencias, y que también siguen proclamando ante el mundo otra injusticia de siglos, ya que, en cierto modo, pa­recen disculpar la discriminación hacia él pueblo de Israel.

Pero lo que si es indudable, es que bien puede ser que muchos gallegos ten­gamos raíces judías, ya que en nuestros pueblos y ciudades aún existen atavis­mos semíticos. Y muchas veces aún hay personas que, ignorándolo, conservan costumbres y rasgos de esa raza que el correr de los siglos no ha podido borrar.

Hoy día, presente aún el triste recuerdo de los horrores incalificables come­tidos, aún no hace tantos años, con el pueblo israelita, resulta comprensible y disculpable que en la férrea época del Medievo un hombre se viese obligado a ocultar tenazmente su doble origen de gallego y judío.

Investigaciones históricas a las que no se ha prestado la debida atención, pero que continúan vigentes con toda la fuerza de su veracidad, siguen prego­nando este doble origen en uno de los personajes más importantes de la Histo­ria del Mundo: ¡Cristóbal Colón!

Pese a los grandes esfuerzos del almirante para hacer “desconocidos e in­ciertos su patria y origen”, el misterio ha comenzado a resquebrajarse desde que, a finales del pasado siglo, unos historiadores pontevedreses al investiga­dor los archivos se encontraron sorprendidísimos ante la aparición de unos muy antiguos documentos, comprendidos entre los años 1428 y 1523, en los que se leían distintos nombres identificados con la familia del Almirante y que iban unidos al apellido “de Colón”. Pero no se les prestó la atención merecida, ni aún cuando el ilustre historiador don Celso García de la Riega, estudió y am­plió concienzudamente las antiguas investigaciones publicando su libro “Colón español”.

Cierto es, que los Centros Culturales Gallegos de Hispano-América acogie­ron con júbilo la noticia y la proclamaron por todos los medios, pero en España no fue recibida con el debido interés, tratándose incluso de acusar a de la Riega de falsario, lo cual hoy ha sido plenamente desmentido, mediante los nuevos métodos de investigación.

EL ENIGMA DE COLON

De todos estos estudios se ha llegado a la firme conclusión de que el almi­rante tenía su interés tenaz en hacer un perpetuo enigma del lugar de su naci­miento, aunque no por ello debemos acusarle de renegado, ya que cierto es que con esta revelación jamás hubiese conseguido una audiencia de los Reyes Ca­tólicos.

El hecho de que se considere a Colón como genovés tiene su origen en el célebre documento de la institución del Mayorazgo, escrito en Sevilla el 22 de febrero de 1498, aunque hoy día se ha comprobado con certeza que es apócri­fo, y que seguramente Colón jamás pronunció la consabida frase refiriéndose a Génova: de ella salí y en ella nací”. Teniendo además el citado documento una profunda diferencia con el testamento que Colón hizo poco antes de morir, el 19 de mayo de 1506. Y la falsedad de este documento, se descubre de un modo principal en el hecho de que habiendo sido fechado en febrero de 1498, se incluye en él una súplica dirigida al Rey, a la Reina y al Príncipe Don Juan, habiendo el Príncipe fallecido el 4 de octubre de 1497, y es completamente impo­sible que encontrándose en Sevilla, casi cinco meses después ignorase Cristó­bal Colón la luctuosa noticia, tanto más que en todo el Reino se guardaron cua­renta días de luto oficial.

A esto se debe añadir que los dos hijos de almirante, Diego y Fernando eran pajes del malogrado príncipe, siendo evidente que el autor del docu­mento ignoraba por completo los principales sucesos de los Reinos de Cas­tilla y Aragón.

Este documento del Mayorazgo fue la causa de que se investigase en Ita­lia, llegando a encontrar el acta de un notario de Génova con una minuta de haber comprado azúcar en Madeira para un comerciante genovés, un joven llamado Cristóforo Colombo, encontrándose luego algunos datos sobre un tal Dominico Colombo que tenía tres hijos: Cristóforo, Bartolomeu y Giácomo.

Pero lo que sí parece imposible de compaginar con el amor que siempre de­mostró el almirante por sus hermanos, incluido el postumo recuerdo hacia sus padres, es el hecho comprobado de que el llamado Dominico Colombo viviese en la miseria, viejo y olvidado, mientras Colón era aclamado como descubridor del Nuevo Mundo con todos los honores.

UN DISCUTIDO ORIGEN

Basándose en estas y otras causas, son muchos los historiadores que nie­gan el origen italiano del almirante contándose entre éstos el enciclopedista ale­mán Carlos Guillermo de Humblodt, el inglés Growing, así como el famoso his­toriador escocés Guillermo Robertson.

Y  lo cierto es que Cristóbal Colón no tuvo el menor recuerdo hacia esa su­puesta patria italiana cuando ponía nombres y más nombres a las tierras recién descubiertas. Este hecho lo comentó ampliamente en 1956 el doctor historia­dor jesuíta P. Tomás Barreiro, acabando por afirmar que la mejor partida de na­cimiento del almirante la tenemos en los nombres que dedica a las primeras is­las que va descubriendo.

Llama a la primera San Salvador, a la segunda San Salvador el Grande y a la tercera San Salvador el Pequeño, nombres que concuerdan perfectamente con los de San Salvador de Poio, pequeña localidad pontevedresa donde se ha localizado la cuna de Colón, mediante el estudio de los antiguos documentos antedichos.

Pero, si todos estos datos no fuesen suficientes, hay que hacer constancia de que a continuación de las citadas islas, descubre el navegante otra a la que llama Nuestra Señora de la Concepción, la cual es precisamente, la copatrona de San Salvador de Poio.

Pero para mayor abundamiento de estos hechos, sucede que el 18 de di­ciembre del citado año de 1492, el almirante ordena que se empavesen los pa­los y las vergas de las naves con banderolas, al mismo tiempo que se disparan tiros de lombardas. Los marineros se atreven a interrogarle sobre la festividad que se conmemora, y Colón les responde escuetamente que es el día de NUES­TRA Señora de la O, y lo cierto es que nadie repara en que la Virgen de la O, es desde tiempo inmemorial la patrona de Pontevedra.

Este hecho lo comentó ampliamente el sacerdote historiador, don Arturo Souto Vizoso, fallecido hace casi un año. De todos estos hechos se desprende que Colón no podía, ni quería renunciar a sus orígenes en las lejanas tierras.

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En la fotografía de la izquierda se puede ver le montón de piedras en el más absoluto abandono, al que los habitantes de San Salvador de Poio llaman con emotivo respeto “a casa onde naceu Colón”. A la derecha el “crucero” centenario que ha sido trasladado a un inadecuado lugar.

CUANDO HABLAN LAS PIEDRAS

En la provincia de Pontevedra existe el pequeño pueblo de San Salvador de Poio, el cual acariciado por el mar y arrullado por el susurro de sus pinares guar­da un testimonio de historia y leyenda a través de una casa ruinosa que se va derrumbando poco a poco, hasta quedar tan sólo unas paredes de piedra y de un crucero secular que ostenta en su base una inscripción: “Juan Colón R° año 1490”. La R° se interpreta como recuerdo, reconstruido o reedificado.

Este Crucero que durante siglos ha estado ante la casa ruinosa, hoy, lamen­tablemente, ha sido trasladado a un próximo e inadecuado lugar, dejando un significado vacío ante las piedras cubiertas de maleza en donde según siguen transmitiéndose los lugareños de generación en generación, nació el descubri­dor de América. Y lo mismo responde el marinero que regresa de su faena, la la­vandera que se dirige hacia el río o el campesino que lleva su ganado a la feria: “esa é a casa onde naceu Colón”. Y lo que sí es indudable, es que allí vivió una familia que correspondía a este apellido.

Don Bernardino Justo Pena, un vecino del lugar de 69 años, relata incansa­ble solicito a cuantos le interrogan sobre los testimonios que sus antepasados se han transmitido unos a otros. El crucero es para él y los suyos una preciada reliquia y cuenta como muchos años atrás, los campesinos se sentaban al atar­decer, descansando de sus faenas, a los pies del crucero y ante la casa milena­ria. Allí hablaban largamente sobre Colón “o home que descubriu as illas”. Y la historia se sigue repitiendo entre las gentes de Poio, mientras bien puede ase­gurarse que hoy día en ningún lugar del mundo se ecuentra un testimonio tan genuino, sincero y popular.

Existe también otra impresionante aseveración de esta familia, llamada “de Colón” que se sucedió en generaciones en este lugar de Galicia. Y surgió, ino­pinadamente, sin que nadie lo buscase o lo esperase. Fue al derrumbar un reta­blo completamente apolillado por el paso del tiempo, cuando en una capilla de Santa María la Mayor de Pontevedra, apareció una losa de piedra, de finales del siglo XV, con una significativa inscripción:

Os do cerco Xoán neto e Xoán de Colón feceron esta capella.

En la inscripción figuraba Xoán de Collón”, pero sucedió que un clérigo juz­gó obscena la palabra y suprimió una L, tal como se puede apreciar perfecta­mente sobre la piedra, sin detenerse a pensar que aunque se dice “capela” está escrito “capella”. Y es curioso también comprobar que cuando el rey Juan de Portugal escribe a Colón en 1488, comienza con las siguientes palabras: “Que­rido Cristóbal Collón…”.

TESTIMONIOS

Por las mismas fechas de los importantes testimonios proclamados por el P. Jesuíta Tomás Barreira, el Ayuntamiento de Lijar (Almería), hace constar en su libro de Actas, con fecha del día 14 de septiembre de 1955, el acuerdo de pro­clamar el origen español de Cristóbal Colón, basándose en los estudios del his­toriador murciano don Julio Tortosa Franco, que demostró plenamente el ori­gen gallego, y por lo tanto español del almirante.

La citada acta me ha sido enviada gentilmente por el actual alcalde de Lijar, al cual tengo que expresar mi agradecimiento.

También el historiador de Villagarcía Xosé Vilas Fariña me ha facilitado la co­pia de un importante documento sobre un trabajo inédito del Padre José Cres­po Pozo, del Monasterio de San Salvador de Poio, en el que dice y confirma que una vecina de O Grove, llamada doña Ana de Pravia se caso en segundas nup­cias con Cristóbal Colón y Toledo, llegando a ser madre de don Diego Colón y Pravia, III Duque de Veragua.

Pero el testimonio definitivo está en la pastoral pronunciada por el obispo de Tui, don Diego de Avellada, que rigió la citada diócesis desde 1526 hasta 1537, en la cual al ensalzar los méritos de Galicia, concluye diciendo que las Nuevas Tierras fueron descubiertas por el marino gallego llamado don Cristóbal de Co­lón.

Y  para concluir este pequeño estudio dedicado al hombre que más contri­buyó al progreso de la civilización y de la Historia del Mundo, voy a hacerlo con las mismas palabras que el sabido historiador don Constantino de Horta y Par­do, pronunció a comienzos de 1920, y las cuales pese a haber transcurrido des­de entonces sesenta y siete años, tienen por estas fechas una impresionante actualidad.

DINFUNDAN LA VERDAD HISTORICA

Nos dirigimos a los historiadores, eruditos, literatos, periodistas, cronistas, escritores, publicistas, personas de cultura, paz y buena voluntad; a la iglesia, al ejército, a la marina, a las academias y sociedades de cultura, a las escuelas y colegios, a los iberistas y americanistas, para que removiendo cielo y tierra, griten ante el mundo civilizado:

¡Colón nació en Galicia!

 

PALABRAS Y TERMINOS NETAMENTE GALLEGOS EN LOS ESCRITOS DE CRISTOBAL COLON

Son tremendamente significativos los términos y palabras empleados tan­tas veces por Cristóbal Colón, sin que muchos de los historiadores supieran in­terpretarlas. Así sorprendió con la que el almirante expresa un día de sol ardo­roso en los Trópicos “El sol tenía espeto”, dice simplemente Colón.

Y esta palabra es traducida por la que parece más apropiada a los investiga­dores: “El sol tenía ímpetu”. Pero nadie tuvo en cuenta de que en Galicia se de­cía y se dice que el sol espeta o tiene espeto, cuando sus rayos son tan fuertes que mismo parece que clavan.

También poco antes de llegar a tierra, Colón advierte un trozo de madera que flota en el mar y que, según él, tiene adheridos numerosos escaramujos. Y esta breve palabra de “escaramujos” o “escaramuxos” con la cual aún hoy día se denominan en las Rías Bajas Gallegas a las “minchas” o pequeños caracoles marinos, es traducida por el historiador francés J. Descola por “babosas”.

En otras ocasiones, Colón explica que sus hombres pasan “fame”. Y dice “e/ nariz, eses hombres y eses indios”. Siempre eses en lugar de esos.

 

MAS SOBRE COLON GALLEGÓ

Por M. López de Breoga (Publicado en “A NOSA VOZ” N.0 8-Voceiro do Centro Gallego de Bruselas)

EN primer lugar agradecemos a Xosefina López de Serantes el trabajo ímprovo y desinteresado, al borde del altruismo imposible, pues conozco la situa­ción económica de esta gran escritora gallega.

Grande por sus obras y escritos y grande por su personalidad y enorme ge­nerosidad. Digna, bondadosa en extremo, como solo las gallegas son capaces de serlo. Madre de 7 hijos, esposa sufrida, que sonrie a la vida cuando su com­pañero gravemente enfermo, muestra un momento de normalidad en su estado físico.

Seguidamente, disculparnos por haber omitido su firma a pié del artículo, cosas de imprenta… ella ni siquiera nos llamó la atención en su última carta, me­jor, nos felicita por nuestro trabajo, enviándonos al mismo tiempo un recorte de periódico sobre un artículo del periodista J.M. Laredo especialista en cruzeiros gallegos. ¡Gracias Doña Xosefina!

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De este artículo extraemos las líneas siguientes:

Este ejemplar que para hoy hemos dibujado da y dió lugar a polémicas y dis­cusiones entre eruditos más que ningún otro, y es debido a su inscripción: “Juan Colón R.° año 1940”.

Se encuentra en Portosanto muy cerca de Pontevedra. En el comienzo de la carretera C550 camino de Sanxenxo, baja por la izquierda un camino; doblando a la derecha se encuentra la Casa de Colón.

La obra en sí no reviste una importancia excepcional aunque resulta muy original su estructura. Se compone de un pedestal cúbico donde se aprecian claramente dos huesos cruzados, una columna monolítica y, colocada sobre ella, una cruz decorada pero desnuda de figuras. Las formas y dimensiones de esta cruz, curiosas e infrecuentes, hemos procurado reflejarlas en nuestro dibujo.

Dos, son los problemas que plantea esta obra: fecha, y apellido Colón. Jo­sefina López de Serantes dice que Prudencio Otero descubrió la inscripción (ahora ilegible) y que el arqueólogo Luis Gorostola la descifró a principios de si­glo, tal como la hemos transcrito más arriba.

Junto a la fotografía del centenario crucero, el dibujo del mismo al que se refiere este artículo.

Nosotros pensamos -continúa el periodista que se leía textualmente: “Joan Colón R año 1940”.

En otro apartado dice, -El estilo de la obra, la decoración de su cruz espe­cialmente y también la carencia de figuras, nos permite admitirlo como del siglo XV, además de la opinión de conocidos eruditos.

El otro de los problemas, llamativo y polémico al mismo tiempo, se refiere al apellido Colón y su relación con el navegante universal; pensamos que las ideas de Celso García de la Riega no son tan disparatadas como algunos quieren ver. De ser genovés, ¿por qué el especial interés en ocultar su origen? No tendría problemas al ofrecer sus servicios al Rey Aragonés y casi italiano Fernando; sí los tendría con Isabel de presentarse como judío o gallego, esto sí sería motivo de cualquier mal para Cristóbal Colón, termina escribiendo J.M. Laredo.

 

 

Scover1EL PONTEVEDRES D. CRISTOBAL COLON Y FONTEROSA

A la polémica estaba olvidada, desde que hace años se le había dado carpe­tazo, cuando Xosefina López de Serantes, saca de nuevo a la luz, y con ahínco, la teoría de que D. Cristóbal Colón había nacido en Pontevedra.

La Orden de la Vieira, que dedicó el XXIo Capítulo a la temática “GALICIA Y EL MAR” ha recogido esta “perla” y pretende engarzarla en lo posible.

Nos amina además, a abordar este tema, la difusión que está alcanzando el libro de Werner Keller: “Historia del Pueblo Judío”, publicada en España en 1985, por Ediciones Sarpe. Este autor recoge la tesis que, en las postimetrías del siglo XIX, había elaborado el investigador D. Celso García de la Riega, res­pecto al origen pontevedrés del descubridor del Nuevo Mundo.

El origen de Cristóbal Colón ha sido, sin duda, uno de los temas más polémi­cos entre los investigadores, durante largos años. La hipótesis de su origen pontevedrés se había zanjado cuando, en 1929, una comisión de historiadores de la Real Academia de la Historia, demostró que los documentos de los siglos XV y XVI hallados en el Archivo de Pontevedra (y en los que se basaba García de la Riega), habían sido falsificados.

La teoría de que Colón era de origen judío, converso, y nacido en Ponteve­dra, fue duramente rebatida por muchos historiadores, como el español Anto­nio Ballesteros, quien afirma tajantemente que Colón nació en Terranossa o en Savona, ambas pertenecientes a la antigua República de Génova allá por el año 1451.

Curiosamente, los argumentos para esta afirmación se basan, primor­dialmente, en que “lo afirma él mismo, en el documento de institución de su mayorazgo…” cuando, no pocos investigadores ponen en duda la autentici­dad de dicho documento, como muy bien señala Xosefina López Serantes. Además, no parece desdeñable la indicación de García de la Riega de que Colón pudo, en algún momento, atribuirse el origen genovés para beneficiar­se del crédito de que entonces gozaban algunos marineros genoveses y por­tugueses.

Por nuestra parte, deseamos aportar las siguientes consideraciones:

° La tesis del origen gallego de Colón, no es descabellada, como la calificaron algunos, sino una hipótesis muy verosímil, que ha sido defendida por investigadores tan respetables como Felipe Ximénez Sandoval, Pruden­cio Otero, Rafael Calzada, Otero Sánchez, entre otros muchos.

  1. °               La afirmación tajante de que nació en Génova y que su padre se llama­ba Doménico Colombo (cardador de lana) y su madre Susana Fontanarosa y de que el tal Cristóforo Colombo, al llegar a España cambió sus apellidos por los de Cristóbal Colón…, parece más artificiosa que la de su origen pontevedrés, donde consta que existieron los apellidos Colón (o Collón) y Fonterosa.
  2. °               Mantener que los nombres con que bautizó Colón a las primeras tierras que descubrió y su relación con la toponimia de Pontevedra se debe a la casua­lidad…, es una actitud simplista y hasta irresponsable. No se puede irivializar con la casualidad algo tan claro como la intencionalidad de Colón al bautizar las tierras que descubrió. Todas las denominaciones tienen su justificación: Las denominaciones FERNANDA E ISABELA, corresponde a sus soberanos los Re­yes Católicos; la isla JUANA (que luego perdería el nombre por el actual de Cuba), correspondía a la hija de los Reyes. La denominación de SAN SALVA-

VADOR sería un homenaje a su pueblo natal, San Salvador de Poio (actualme te existe San Salvador de Poio Grande y San Salvador de Poio Pequeño). I mismo cabe decir respecto a CONCEPCION, la copatrona de su pueblo.

Entre las muchas islas que descubrió, es lógico que algunas denominad nes surgieran espontáneamente, sin motivación especial, pero las primere nadie puede dudar de que han tenido poderosa justificación.

  1. °               Defender que Colón era genovés, cuando nunca escribió en italiano, bautizó las nuevas tierras con nombres italianos, es una temeridad, si añadimi que escribía en un español impecable.
  2. °               Negar que Colón era de origen judio-converso… es una obsesión an semita cuando existen muy fundados indicios para ello. Es completamente i discutible que los hombres que apoyaron a Colón en su proyecto, eran de o gen judío. La mayor parte de los instrumentos marítimos y mapas que llevó t su viaje, fueron proporcionados por judíos.

En este punto está la clave del interés de Colón en no delatar su lugar de 01 gen, para que nadie pudiera descubrir su ascendencia judia. No olvidemos qi el 30 de abril de 1492 se promulgó el edicto del Rey por el que todos los judie fieles a su religión, habían de dejar el país en un plazo de tres meses. Cuentf las crónicas que cuando a finales de julio de 1492, navegaba frente al puerto c Palos, rumbo a Africa, un velero con los últimos judíos expulsados, los desterr dos vieron las tres impresionantes carabelas de Colón, con las velas despleg, das, que se harían a la mar el 3 de agosto de 1492. Precisamente el día anteric había finalizado la operación de expulsión de todos los judíos, excepto los “m rranos” o judíos conversos, para salvarse de la situación.

En este ambiente Colón negoció los aspectos definitivos de su proyecto, acuerdo por el que los Reyes Católicos aceptaban las exigencias de Colón y i nanciaban el proyecto, se había rubricado el 17 de abril del año 1492.

¿Se hubiera escuchado siquiera a Colón, si fuese un “despreciable” judí como se les calificaba entonces?

Para no extendernos en este apartado, deseamos hacer referencia a un escelente libro de un ilustre veterano miembro de la Orden de la Vieira: “LOS JUDÍOS EN EL REINO DE GALICIA”, de José Ramón Onega. El autor, en un aná sis ponderado de la polémica sobre Cristóbal Colón, significa que Salvador c Madariaga y otros destacados autores, han defendido su origen hebreo. Re: pecto a este punto y a la galleguidad de Colón, transcribimos el siguiente párr; fo de la citada obra:

“En concreto, el origen judío de Colón fuese o no genovés, está t( mando cada día mayor entidad y ya no se puede negar esta hipótesi puesto que en rigor es la más verosímil y su reconocimiento aclara mi chas dudas en torno al carácter y personalidad del Almirante. Es cierl que no ocurre lo mismo con su posible naturaleza gallega, pero tampoc existen pruebas en contrario suficientemente sólidas, y sí, en cambio, n zones de estimable peso para considerarle gallego”.

  1. ° Galicia construyó barcos para la gesta colombina. Según Sarmiento otros historiadores, la “Santa María” llevaba el sobrenombre de “La Gallega porque procedía de Galicia. Esta fue la carabela capitaneada por Colón.

También en los viajes segundo y tercero figuró una nave de Galicia, segú documentación fehaciente.

Más específica es la denominación de una nave del cuarto viaje: “La Galle ga” (aquí, no de sobrenombre como en el primer viaje) cuyo propietario era Ar tonio Cerrajero, vecino de La Coruña, a quien le fue alquilada.

Sorprende que en los viajes de Colón no abundaran los expedicionarios gallegos. No parece suficiente la explicación de que los viajes se organizasen e los puertos del sur de la Península. ¿Acaso Colón pretendió mantenerse alejado de sus paisanos para no delatar su origen y poner en peligro su más preciado secreto, del origen judío de su familia?

Culpar a un temporal de que fuese Galicia el primer lugar de España que re­cibió la noticia del Descubrimiento del Nuevo Mundo, es, por lo menos, curio­so… Falta saber si había razones inconfesables para los navegantes que coinci­dieron con el temporal. El hecho fue que el 10 de marzo de 1493, arribaba en el Puerto de Bayona (Pontevedra) la carabela Pinta, mandada por Martín Alonso Pinzón. La Niña no llegaría a Palos hasta el 15 de marzo. ¿Existían razones para llevar a Galicia la primacía de la gesta? ¿Noticias a familiares y amigos de que Colón había regresado sano y salvo? El no podía hacerlo, directamente, para no delatarse…

Estas simples elucubraciones podrían encajar perfectamente en el comple­jo puzler del origen de Colón.

7° Puesto que está demostrada documentalmente su localización en Por­tugal, por el año 1476, donde contrae matrimonio con Felipa Moniz Perestrello, es más verosímil que procediese de la cercana Pontevedra, que de Génova.

  1. °               Los que pretenden presentarle como un ilustrado navegante que ad­quirió sus conocimientos en la Universidad de Pisa, lo hacen sin fundamento al­guno. La explicación de sus conocimientos sobre el mar se justifica perfecta­mente porque el padre de su esposa, Bartolomé Perestrello, era un marino dis­tinguido, de la escuela de Enrique el Navegante. De su suegro recibió cartogra­fías y variada documentación sobre los más avanzados conocimientos de na­vegación, que fue contrastada con expertos, como el sabio Toscanelli, llegando a convertirse en un verdadero autodidacta. Todo ello sin olvidar sus frecuentes viajes marítimos, incluso hasta Guinea y quizás hasta Islandia.
  2. °               Decir que la terminología gallega que se le “cuela” en sus escritos co­rresponde a castellano antiguo o a lusitanismos, requiere un análisis profundo en este sentido que, al efecto, no se ha realizado aún suficientemente.

Además de los términos citados por Xosefina López, existen otros muchos, como la denominación que dio a las tierras del norte de Cuba: “MAISI”, que al corroborar la realidad de las costas que estaba verificando, lanzó la expresión gallega “E MAIS SI…” convencido de que estaba en lo cierto.

Por otra parte, hay quien le reclama para Francia e incluso para Inglaterra.

Recientemente se ha publicado un tratado que “demuestra” su origen por­tugués…

Por nuestra parte, pretendemos únicamente, que se mantenga,, al menos entre las posibles hipótesis el origen pontevedrés de Cristóbal Colón. Nos re­vienta la obsesión antiespañola, que durante muchos siglos mantuvieron los historiadores que preferían demostrar “que era de origen chino, antes que es­pañol…”.

La trascendental gesta de Colón, levantó más polémicas que cualquier otro acontecimiento. Fueron muchos los que trataron de minusvalorarla o empañar­la: desde la gran injusticia en la denominación de AMERICA (en homenaje a Américo Vespucio, cuando correspondía a Colón), hasta los que le considera­ron un aventurero ignorante, porque murió sin saber que había descubierto un Continente, al que siempre denominó Indias Occidentales.

Pero si algunos historiadores lo calificaron como inhumano y hasta cruel con los indios, obsesionados por el poder y las riquezas, también otros lo con­sideraron virtuoso y santo, llegando varios arzobispos a apoyar su beatificación ante el Vaticano.

Su muerte cierta en Valladolid, el 20 o 21 de mayo de 1506, deja no sólo la incógnita de su nacimiento, sino la del lugar donde reposan sus restos, que se disputan entre otras las ciudades de Sevilla y Santo Domingo.

 

CONCLUSIÓN

Respecto a las contradictorias biografías de Colón, consideramos que se equivocan los apologistas y los detractores: En Colón hubo de todo, como en cualquier ser humano…

Su origen judío, es para nosotros incuestionable. Recordemos su famosa promesa de invertir parte de los tesoros que le correspondiesen, en organizar una expedición para conquistar los Santos Lugares (obsesión que duró hasta su muerte).

Si admitimos, como cuentan las crónicas, que su padre era un génoves, car­dador de lana, tejedor y luego tabernero, está bien claro que Cristóbal Colón no heredó los oficios de su padre… De su vida en Italia no ha dejado ni rastro.

De como llegó a Portugal nada sabemos. Si no confió su lugar de nacimiento ni a sus biógrafos más íntimos, como el P. Bartolomé de las Casas o su hijo Fer­nando, que tantas páginas escribieron sobre él, nadie podrá pontificar sobre este punto, ni siquiera su descendiente el Duque de Veragua…

Cada cual que elocubre lo que pueda. Nosotros nos apuntamos a la tradi­ción del origen pontevedrés del Almirante Colón.

E.O.V.

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