COLON, ESPAÑOL – Por Tiburdo Pérez Castañeda (Cubano)

Publicado en la revista cubana “Cultura gallega” 1936 -1937″miniatura

Por los datos que teníamos y los nuevamente aportados por el señor Zas, que se significa por su plausible constancia en descubrirlos y aducirlos, creemos que Cristóbal Colón nació en España, y precisando más, en Galicia.

Ya no se disputa sobre si fué un nórdico, Leif Ericsson o Cristóbal Colón, el que descu­brió este Continente, pues Colón ya se sabe que fue el que lo descubrió.

No son sólo los de origen español y los es­pañoles los que creemos que Colón fué español. El peruano doctor don Luis Ulloa, dado a re­gistrar archivos, aseguró que Colón era es­pañol; y ahora el doctor Theodosio Noell, pro­fesor del Seminario Oriental de la Universi­dad de Berlín, que es uno de los hispanistas de gran reputación, acaba de publicar en la Vossiche Zeitung, de Berlín, un trabajo en el cual se señala como convencido y esforzado pa­ladín del origen español del gran descubridor de este Continente americano.

¿Por qué—se pregunta Noell—aceptó el mun­do, sin debatirlo, el nacimiento en Italia, en Génova, de Cristóbal Colón?

Todo el mundo lo decía, añade Noell, pero nadie lo ha probado. Los historiadores del día afirman que Colón era ‘genovés, solamente por­que los de ayer así lo decían y toda esa repe­tición tiene su origen en las siguientes pala­bras de Colón a Isabel la Católica: “Vengo de Génova, donde nací”. Noell recuerda a pro­pósito de este error por repetición, las palabras del jurisconsulto español Altamira, al decir “que es una petrificación de un error histó­rico”.

Ya habían notado muchos escritores que ha­bía pocos rasgos del carácter italiano en la manera de ser de Colón. Humbold decía “que el celo religioso de Colón no había surgido de Italia, sino que era típicamente español”.

 

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¿Tuvo alguna razón Cristóbal Colón, de esas que embargan el ánimo y privan de toda in­dependencia. para decir a la Reina Católica que procedía de Génova?

Y dice Noell que tenía no sólo una razón o motivo para expresarse con falsía, sino que fueron tres.

Primera: la obsesión del proverbio bíblico bien conocido en España, nación profundamen­te religiosa, que “Nemo est propheta in patria sua”. Nadie es profeta en su patria.

Ni es posible, añade Noell, que Cristóbal Co­lón al hablar así a la reina Isabel, recordase que el Almirante Bonifacio, que muchos años antes había pasado ante el Rey Fernando de Castilla como genovés para obtener la sanción de proyectos que, de otro modo, no le hubie­sen sido aprobados.

Segunda: Cristóbal Colón, había nacido en Galicia, cuya Provincia en la guerra civil an­terior al reinado de Doña Isabel, era toda ella partidaria de Doña Juana contra Doña Isabel.

Y    es evidente que no hubiera sido apropiado que Cristóbal Colón se presentase a Doña Isa­bel como natural de una Provincia de España que trató de privarla del Trono.

Tercera:  Si Cristóbal Colón era de origen judío, era una razón, quizás la más poderosa de todas, para no revelar a la Reina Isabel el secreto de su religión judaica, que era inten­samente anti-semita.

Escritores del tiempo de Colón, las obser­vaciones de sus amigos v compañeros y las car­tas de su hijo don Fernando Colón, que exis­ten en el Artíhivo de Indias de Sevilla, indican que Oistóbal Colón tenía los rasgos físicos, mentales y morales, inequívocos de la raza judía, tanto de sus cualidades como de sus defectos.

Esos motivos se consideran como razones por las cuales Cristóbal Colón quiso guardar el secreto de su origen español.

Después hay otras coincidencias y sucesos que también autorizan a pensar que Cristóbal Colón quisiese guardar el secreto de su origen español.

En Génova no se manifestó ningún regoci­jo por el descubrimiento de América en 1492 y ni un solo habitante de esa ciudad hubo que manifestase su orgullo o contento por el des­cubrimiento de América.

Y    sólo un siglo después fué cuando apare­ció allí ese contento por la obra maravillosa de Cristóbal Colón, levantándole estatuas, de­dicando poesias a su memoria y enorgullecién­dose del origen italiano de Cristóbal Colón, a quien llamaban Christóforo Colombo.

España, claro está, no tiene inconveniente en que se honre a Colón en todas partes del inun­do, es decir a Christóforo Colombo, comercian­te de vino en la hermosa ciudad de Génova, pero los honores de descubridor del Nuevo Mundo y de navegante insigne, deben reser­varse para Cristóbal Colón, el español natu­ral de Porto Santo, en Galicia.

Sobre esto el historiador español Beltrán y Rozpide dice: “El descubridor de América no puede ser el dibujante Christóforo Colombo,
porque el navegante, Cristóbal Colón, dice en sus cartas, que se hallan en el Archivo de Sevilla, que todos sus antecesores fueron ma­rinos.

Además se sabe por las cartas de Colón, que de los años 1470 a 1473 navegó sin inte­rrupción por todos los mares conocidos, mien­tras que de los documentos que se refieren al Colombo genovés se sabe que en 1470 es­taba. en Genova.

En estos documentos de Genova consta que el Colombo genovés compareció el trece de octubre de ese año de 1470, ante el Notario Jacopo Calci como menor de edad acompañan­do el consentimiento de su padre; y en el tre­ce de Octubre de ese mismo ano compareció ese Colombo genovés ante el Notario de Rag- gio. diciendo que tenía diez y nueve años de edad.

Y    como Cristóbal Colón murió en Valladolid en 1503 a la edad de setenta y tres años, en 1470 debía tener treinta y siete años y no diez y nueve como el Colombo italiano.

Además el navegante Don Cristóbal Colón nunca se llamó a sí mismo Colombo. En todas sns cartas, y hasta en las negociaciones con el Key de Portugal, antes de tratar con la Rei­na Isabel, siempre se llamó a sí mismo Cris­tóbal Colón, y este nombre no es italiano, sino geiminamente español y el cual tienen’ hoy romo apellido muchas familias españolas.

Es sabido que en Porto Santo, de Galicia, se ha descubierto una inscripción en los mu­ros de una casa que dice: Colón, año 1490.

 

CRISTBAL COLON, el más grande de los Des­cubridores de todos los tiempos, español, de con­formidad con los más (serios estudios realizados durante los últimos treinta años, por eminentes y laboriosos historiadores que pusieron a contri­bución de tan noble como plausible tarea, todas las ramas del moderno saber humano. Sólo el pru­rito de puro formalismo documental de nuestra Academia do la Historia da motivo a que se siga discutiendo una cuestión que hace tiempo está resuelta en la conciencia de todas las personas desapasionadas.

 

COLON NO HABLABA MAS QUE ESPAÑOL

Todas las cartas de Cristóbal Colón y otros de sus escritos, tales como Las Profecías, y hasta sus notas privadas, están en español, con excepción de dos cartas escritas en ita­liano muy malo, del llamado macarrónico. Cier­to que tampoco el castellano de Colón era de una fuerza extraordinaria, pues que nació y se crió en Galicia, y en España nos codeamos con gentes muv cultas, como por ejemplo don Eugenio Montero Ríos, que tenía un acento gallego muy marcado; y Cristóbal Colón cuan­do tenía una falla en el castellano, era una o varias palabras en galaico.

El doctor Noell añade que Cristóbal Colón (lió el nombre de sitios bien conocidos por el sur de Galicia, a las nuevas tierras y mar°s filie iba descubriendo, detalles éstos interesan­tes,pero que han «ido bien notados por otros autores.

A la Isla de S. Salvador, que fue la pri­mera en que puso su planta Cristóbal Colón   desde cuya ni aya elevó la primera oración de gracias a Dios por el descubrimiento del Nuevo Mundo, la llamó San Salvador y nunca (lió, ni por casualidad, un nombre italiano a las tierras que descubría. San Salvador era el nombre del pueblo en que nació Colón.

Y    cuando Colón desembarcó en Cuba (lió al primer punto que vió el nombre de Porto Santo, que es el de la ensenada donde están las ruinas de la casa llamada de Colón.

La firma de Colón que sólo se puede desci­frar con ayuda del dialecto o idioma gallego dice: “Jesus María y José, salvadme, que soy mensajero de Cristo”.

Cada día se irán haciendo nuevos descubri­mientos que comprueben más y más que Cris­tóbal Colón era español.