APUNTES DEL DIARIO DE NAVEGACION

Observaciones escritas en el diario del 1º viaje, el del descubrimiento, de Cristóbal Colón.

Los seguidores de todos los acontecimientos relacionados con Cristóbal Colón y la magna tarea del descubrimiento de un nuevo mundo, estamos convencidos que fue un adelantado a su tiempo, por acontecimientos, conocimientos y capacidad intelectual, características que encumbran al gran marino.

Entre lo anecdótico leyendo el diario del 1º viaje, donde se hayan todos los acontecimientos que se produjeron durante dicho viaje, dos anotaciones en días distintos sobre dos fenómenos naturales que acontecieron durante el trayecto, llaman poderosamente nuestra atención.

El primer suceso ya iniciado el primer viaje ocurre en Las Islas Canarias:

Diario de Colon en el 1º viajeDía: Agosto de 1492 – Vieron salir gran fuego de la sierra de la isla de Tenerife, que es muy alta en gran manera.

En la Biografía del Almirante, escrita por su hijo, hace D. Fernando Colón el siguiente comentario del mismo acontecimiento:

Recogió al hombre que lo guiaba (El del carabelón) y paso aquella noche cerca de Tenerife, en cuya montaña se veian salir grandísimas llamas, de lo que maravillándose su gente les dio a entender el fundamento y la causa de tal fuego, comprobando todo con el ejemplo del monte Etna de Sicilia y otros muchos montes donde se veía lo mismo.

En el libro de A. Fernández Fernández (Colaboración a la solución del problema coloniano) explica que El conocimiento de Colón sobre volcanes y el hecho de explicar mas o menos exactamente el fenómeno, a su maravillada gente, demuestra una vez mas, sus conocimientos generales” “Aunque esta observación no constituye un descubrimiento científico, si es una contribución al progreso de la ciencia geológica”. Como recuerda también Humboldt al nombrar este volcán recordaremos que a Cristóbal Colon deben los geólogos las noticias de la fecha exacta de la erupción del Pico de Tenerife.

Este extracto, que esta tomado del libro antes citado, muestra no solamente el conocimiento que Cristóbal Colón poseía de ésta materia, muestra además otros dos aspectos muy significativos del descubridor: Uno la didáctica, cómo explica detalladamente, según refiere D. Fernando Colón, a su gente el fenómeno que están presenciando maravillados. El Almirante con estas disertaciones proporciona a la tripulación un conocimiento de carácter científico inusual en su tiempo, con ello consigue además generar cierto sosiego ante la intranquilidad generada en la tripulación por las posibles consecuencias que la erupción pudiera acarrear.

La segunda lectura que se aprecia es, que al nombrar el volcán Etna, está afirmando conocerlo, por lo que entendemos navegó por las aguas del estrecho de Mesina, presenciando el mismo fenómeno en la susodicha isla de Sicilia. El que surcara el Mar Mediterráneo no es ningún descubrimiento, el mismo Colon lo menciona al hablar de la colaboración que tuvo con el Rey Reynel de la Provenza, el solo apunte al nombrar el volcán italiano, que entra en erupción casi de forma constante, ratifica una vez mas, que él estuvo allí.

El siguiente fenómeno que anotó en el diario de a bordo, se trata de un maremoto. Desgraciadamente en estos últimos años hemos presenciado dos acontecimientos catastróficos de consecuencias desastrosas, fruto de la fuerza de la naturaleza, concretamente el poder de destrucción que puede generar el mar, concretamente nos referimos a los maremotos (Tsunami en japonés). Cristóbal Colón describe el paso de un maremoto en la ruta que seguía hacia las Antillas en el diario de a bordo:

Diario de a bordo, día 23 de Septiembre de 1492.
Navegó al Norueste, y a las veces a la cuarta de Norte, y a las veces a su camino, que era el Oueste, y andaría hasta 22 leguas; Vieron una Tórtola y un Alcatraz, y otro pajarito de rio, y otras aves blancas; las yerbas eran muchas, y hallaron cangrejos en ellas, y como la mar estuviese mansa y llana murmuraban la gente diciendo: que pues por allí no había mar grande que nunca ventaría para volver a España; pero después alzose mucho la mar y sin viento, que los asombraba, por lo cual dice aquí el Almirante; así que muy necesario me fue la mar alta, que no pareció, salvo el tiempo de los judíos cuando salieron de Egipto contra Moisés que los sacaba del cautiverio.

Alzóse mucho la mar y sin viento, previamente dice que la mar estaba mansa y llana. Esta descripción tan exacta no corresponde a otra cosa que no sea un maremoto.

Cristóbal Colón describe claramente que pasó un maremoto en el Atlántico, además es el primer personaje de la historia que menciona tal fenómeno en dicho Océano.

En este párrafo no parece haya ilustración por parte del Almirante, por la forma en la que narra el hecho, él es uno más de los sorprendidos por la aparición de la ola gigante, que a modo de muro se les acercaría inexorable pasando las tres naves por encima como papel en el agua. Muy posiblemente fuese la primera y única experiencia de un fenómeno como éste, y es muy descriptiva la forma en que lo hace, la mar estaba mansa y llana, justo como se comporta antes de la llegada de la ola. Aludiendo a la huida de Moisés y los suyos de Egipto, no hace mas que hallar en la Biblia un hecho singularmente comparable, que hoy está justificado científicamente que fue un maremoto en la costa del Mar Mediterráneo, anticipando Colón una explicación científica de aquel fenómeno en cinco siglos, solo alguien de prodigiosa inteligencia podría hacer algo así.

No es extraño que un maremoto se presente en el Océano Atlántico, y mas en la ruta que siguieron las tres naves de Colón, ya que se encuentra dentro del área de influencia ignea, y por lo tanto susceptible de terremotos submarinos.

Esta imagen de la gran ola, es sobrepasada por un barco, de igual forma debió ocurrirle a las Carabelas.

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