Valentín Fernández Génova

Presidente del Centro Coruñés y actual de la revista del Centro Gallego de Buenos Aires.
EXTRACTADO DE UN PROLOGO EN EL LIBRO DE FERNAN MIRÁ

CRUZADOS DE LA HISPANIDAD

No debía ser yo analista, menos crítico, del magnífico libro con el que Fernán Mira rompe lanzas defendiendo la tesis del esclarecido gallego Celso García de la Riega sosteniendo la nacionalidad gallega de Cristóbal Colón, convencido, como estoy, de que ello es así y que solamente el azote que desventuradamente sigue soportando Galicia ha impedido que las razones invocadas, para asegurar ese hecho, no fueran tomadas en cuenta, como correspondí», considerándolas a la ligera, a pesar de la consistencia que ellas tienen, y de la seguridad de que no ha habido, por los sostenedores de la nacionalidad italiana del Gran Almirante, otra base que lo que al fina] de su testamento Colón afirma al decir “en Génova nací y de allí salí…”.

A la luz de viejos antecedentes Fernán Mirá abunda en los argumentos conocidos y aparta otros, tanto o más importantes que aquellos. Pero lo interesante de su libro es que, los nuevos contextos, significan verdaderos espaldarazos para la tesis de un colón gallego y serfardí, incorporando al volumen, por él escrito y editado, numerosos trabajos que lamentablemente eran desconocido» por Celso García de la Riega. Así suma un parágrafo del interesaste libro “LA PATRIA DE COLÓN”, de Rafael Calzada, en el que se evidencia, tomando como referencia a Abraham Shalon Yahuda, ilustre catedrático de lenguas semíticas de la Universidad de Madrid, que el sefardí Abraham Zacuto fue consejero de Cristóbal Colón para su viaje al Nuevo Mundo y que toda la comunidad sefardí española ayudó a tamaña empresa. También figura la interpretación dada por el historiador hebreo Bernardo Graiver a un grabado de la época en la que aparece Colón en reverente postura, con la cabeza cubierta al estilo judío, delante de su maestro.

No falta en el libro la interpretación dada Don Salvador de Madariaga de la firma de Colón a la que incorpora, imaginativamente, a la cábala judía, por su forma triangular, en la que las eses punteadas que allí figuran, la convierten en el Escudo de David, o sen, el doble triángulo o hexagrama.

También de Bernardo Graiver hay un magnífico trabajo sobre el origen hebreo de Colón, contundente documento que, de ser conocido por de La Riega, hubiera ratificado la justificación de que el ilustre marino negó su carácter de gallego-sefardí ante la persecución sangrienta que sufrían las gentes de su raza en España bajo los sicarios de la Inquisición en ese tiempo dirigida por Tomás de Torquemada.

La abundancia de elementos exhibidos por Fernán Mira en su libro, al que vaticino un total éxito de librería en Galicia, son de tal magnitud que no faltan en él las referencias toponimia probatorias del origen gallego-sefardí de Colón, el estudio de les homónimos relativos a lugares geográficos existentes en las costas de la Ría de Pontevedra, repetidos en el Caribe, y los nombres de origen judío con que fueron bautizados montes, islas, caletas enguadas, cabos y puntas. Casa trescientas referencias geográficas, con nombres gallegos y sin ninguno itálico, son irrebatible prueba del conocimiento quo de las costas gallegas Colón ponía, siendo bastante sugestivo que al bautiza, a lugares geográficos de las tierras que descubría, no tuviera en cuenta los de su supuesto lugar de nacimiento, Genova, ciudad marítima que en los tiempos de Colón era potencia dominante del Mediterráneo y poseedora de una de las flotas, mercante y de guerra, de la mayor potencia.

De la Riega pensaba que el apellido Colón podía derivar del francés “Cotillón”, perteneciente a algunos de los soldados, sirvientes o caballeros que acompañaron al Duque de Lancaster cuando viajó a Galicia con pretensiones de ser reconocido como rey por su casamiento con la hija de Pedro de Castilla.

Que Colón no usó nunca el apellido Colombo lo demuestra que cuando instituyó su mayorazgo dijo: El cual mayorazgo en ninguna manera lo herede mujer ninguna, salvo si aquí o en o ha lugar del mundo no se hallara hombre de mi linaje verdadero I que se hubiese llamado él y sus antecesores de Colón”, en otra parte e incluye: “Es mi voluntad que herede siempre el mayorazgo hombre legitimo que se haya siempre llamado de su pudre o antecesores llamados los de Colón.

También don Fernando, su hijo,, en la “Historia del Almirante”, no aclara su nacionalidad pues al respecto manifiesta: “De modo que citando fue su persona a propósito y adornada con todo aquello que convenía para tan gran hecho, tanto menos conocido y cierto quiso que fuese su origen y patria”. También, en la susodicha “Historia del Almirante”, afirma su autor que su padre renovó el apellido Colón y añade que en latín es “colonus”. Lo que prueba que no era Colombo o Columbus como se quiere asegurar.

En las estipulaciones de Santa Fé, al lado de la firma de Isabel La Católica, se encuentra la de Cristóbal Colón no figurando Cristóforo Colombus como correspondería.

La oriundez judía de Colón está ratificada por su preferencia de las citas bíblicas y peí cuantos su estilo, “es el más acabado de la literatura hebrea”, según explica el Marqués de Dos Fuentes. En todos sus escritos aflora una semejanza con trozos del Antiguo Testamento y por eso titula “Profecías” uno de sus libros. Y en su Diario escribe el 26 de diciembre de 1492 “Y antes de tres años se podrá emprender la conquista de la Casa Santa de Jerusalén”. “Que así protesté a Vuestras Altezas que toda la ganancia de esta mi empresa se gastase en la conquista de Jerusalén; Y Vuestras Altezas se rieron y dijeron que les placía”. Este amor por la liberación de Jerusalén, ocupada por los sarracenos, mueve a Colón a escribir, en 1502, al Papa Alejandro VI afirmándole que había prometido a los Reyes Católicos sostener durante seis años cincuenta mil infantes y cinco mil caballos para la campaña destinada a reconquistar el Santo Sepulcro, Bien hace Fernán Mira en defender la ilustre memoria del Gran Almirante. Y mejor aún al aportar más elementos de los conocidos para que se sepa el origen gallego de Colón. Empresa propia de quien siempre usó la verdad como justificativo de su vida. Esa verdad por la que hoy sale a la defensa de la Justicia que asiste a Galicia para llamarse Patria del hombre que, al descubrir el Nuevo Mundo, cambió la faz de todo lo conocido hasta entonces y abrió insospechadas metas en favor de la humanidad.

VALENTÍN FERNANDEZ GENOVA