La Patria de Colón

Da la “Revista «le las Antillas” del mes de Agosto de 1914.

Con motivo de nuestra permanencia en el establecimiento hidroterápico de Mon­dan?., hicimos una excursión a la her­mosa ciudad de Pontevedra, cuna de fa­mosos almirantes y osados navegantes, en donde reside el sabio historiador ga­liciano doctor Celso García de la Riega, que, como todo el mundo sabe, fue el que corrió el velo que cubría la verda­dera patria del excelso marino Cristóbal Colón y Fonterosa, descubridor del Con­tinente Americano y primer virrey de las Indias.

En la grata visita que hicimos al Ilustre La Riega, fuimos recibidos en su estudio-biblioteca, donde pudimos ad­mirar la existencia de libros en todos los idiomas y de todas las ramas de los humanos conocimientos, y principalmente sobre ciencias históricas, sobresaliendo tomos, volúmenes, monografías, folle­tos, revistas y periódicos, que tratan del descubrimiento de América y de la personalidad del gran Almirante.

Durante nuestra ingresante visita, por el mundo civilizado; el asentimiento dado por la opinión mundial, y princi­palmente en los Estados Unidos, Alema­nia, Inglaterra, Austria. América Latina y otros países, al descubrimiento he­cho por La Riega: de la propaganda de la nacionalidad española de Colón, he­cha por el libro, el folleto, los periódicos v las conferencias que han abierto bre­cha en la errónea tradición de cuatro si­glos; de la existencia de diez revistas colombinas y la publicación de siete li­bros.—uno en francés y otro en inglés— apoyando la tésis galiciana de La Rie­ga: y, del estado de la opinión coloniana en Europa y América.

El lexicógrafo La Riega es hombre de vasta cultura, conoce el latín, el griego y las raíces de los idiomas neolatinos, con más tres idiomas vivos de la vieja Europa, y ha desempeñado altos cargos en la administración colonial y peninsu­lar. Ha sido diputado al Parlamento Español y Gobernador de Provincias etc. etc.; es autor de varias obras y trabajos sobre historia y geografía antigua, y en­tre ellas, “Galicia Prehistórica,” “Geo­grafía Antigua de Galicia” “O estrimnio Ophinsa”, “El Amadís de Gaula”, “La Gallega”, “La Carabela capitana de Colón en el descubrimiento de Amé­rica”, y muchos trabajos de polémica” sobre errores históricos en que han incu­rrido algunos historiadores gallegos (Murguía) y castellanos, que de las cosas de Galicia se han ocupado.

El erudito La Riega, lleva, según me informa, más de treinta años con pacien­cia benedictina, investigando en el cam­po de la Historia, revisando documen­tos oficiales y textos de los tiempos co­lombinos, compulsando fechas, examinan do papeles, cotejando escrituras, y ha­ciendo estudios caligráficos, grafológicos y arqueológicos; glosando libros, to­mos y volúmenes escritos por varios au­tores en distintos idiomas, para buscar la verdadera patria del insigne descu­bridor de América, lo que ha conseguido después de prolijas investigaciones, ím­probas disquisiciones, y pacientísimos trabajos, vindicando para Galicia una gloria que la hermosa Italia había usur­pado a España.

El crítico La Riega, tiene ultimado su interesante y curioso libro sobre “La Verdadera Patria de Cristóbal Colón”. Que consta de millares de cuartillas, facsímiles de los principales documentos exhumados del polvo de los archivos, vistas de los lugares y sitios en que na­ció y pasó los primeros años de su in­fancia el descubridor de América; ilus­traciones de las tierras que descubrió y que bautizó con nombres de lugares y sitios de la provincia de Pontevedra, y que llevan los mismos nombres; retra­tos de familiares de Colón y de los prin­cipales personajes que han apoyado la empresa de Colón para el descubrimiento de nuevas tierras; datos, noticias y opi­niones de autoridades históricas, y entre ellas las de Teodoro Roosevelt y William Taft, expresidentes de los Estados Unidos de América, forman y constituyen el conjunto de la laboriosa y erudi­ta obra del sabio La Riega.

En este libro se demuestra y prueba el descubrimiento de la naturaleza galiciana de Colón, con la autenticidad de varios testimonios de documentos en pergamino y escrituras en papel, desenterradas de los viejos archivos, minutas notariales con todas las condiciones de autenticidad; habiendo sido el pergami­no, el papel, la tinta, la ortografía, la redacción de los documentos o escrituras que con frases sacramentales se usaban en aquellos tiempos, reconocidas por in­teligentes peritos calígrafos y paleó­grafos, no obstante llevar la fecha en que fueron otorgadas; y debido a la ac­ción del tiempo transcurrido, se hallan algunos de ellos agujereados y otros con los bordes rotos y frases casi ininteligibles, habiéndose sacado fotografías «le algunos por turistas argentinos, ingleses y alemanes.

La prueba que en nuestro libro llamamos “ indiciaría está fundada en bases verdaderas, en tradiciones histó­ricas, en indicios seguros, y sobre todo en los nombres que Colón iba dando a las tierras qtie descubría, que son una ofrenda amorosa de su recuerdo de loslugares, sitios, templos, plazas, ríos, y babías donde nació y pasó los primeros años de su infancia, si que también el nombre de “La Gallega”, dado a una de las islas que descubrió, que dennuestran plenamente que en su yo pensan­te, estaba la tierra de sus amores, no habiéndosele ocurrido dar nombres de los países en que se dice que nació y vivió.

LAS ULTIMAS INVESTIGACIONES DE LA RIEGA

Entre los últimos hallazgos hechos por el sociólogo La Riega, merecen especial mención los siguientes: un documento que entre otras cosas, dice en lengua galiciana: “Diante Das Casas Que Quiemou Domingos de Colón o Mozo”; en otro documento recientemente exhuma­do, se encuentran los apellidos DEZA, con la preposición “de” antepuesta, que viene a ser el apellido de Fray Die­go de Deza, protector de Colón y su defensor ante la célebre junta de Sala­manca ; y en dos lápidas o sepulturas que se acaban do desenterrar de las ruinas de una de las iglesias de esta ciudad, se hallan inscripciones en el romance de aquellos tiempos, que se refie­ren a dos  individuos de apellido Colón, con la preposición “de” antepuesta, cuyos nombres se mencionan en uno do los documentos que La Riega presenta ante el mundo civilizado para probar la verdadera patria del descubridor del Continente Americano.

También se acaba de comprobar con el hallazgo de nuevos documentos, que en el siglo XVI, existía en Pontevedra una rama de la familia del insigne na­vegante,—aparte de la rama de Doña Catalina León de Portugal,—que estaba representada por don Enrique Colón de Portugal, que fue Alcalde Mayor de México, y este Colón lo cita el histo­riador La Riega, en su obra “La cara­bela “La Gallega”, como uno del los hijos ilustres de Pontevedra.

Por otra parte, el Almirante del Océano al constituir su mayorazgo en 22 de febrero de 1498, y también en su tes­tamento, declara que su linaje verdade­ro es de Colón y lo mismo el de sus ante­cesores, esto es que su apellido lleva an­tepuesta la preposición “de” que en aquellos tiempos demostraba nobleza o linaje ilustre; y los apellidos de las es­crituras, documentos lápidas y sepultu­ras encontradlas, todas llevan la prepo­sición “de” antepuesta.

Y extinguida en la línea masculina el Mayorazgo de la casa del Almirante de las Indias, que fue a los ochenta años de su fundación se presentaron dos su­puestos parientes italianos de apellido Colombo, poniendo pleito a la casa de Colón, para la sucesión de su casa y honores, siendo desestimadas las dos demandas presentadas, por no haberse probado el parentesco; y de los Colombos de Génova, cuyo apellido había usa­do algún tiempo Colón, no se presentó ninguno, lo cual demuestra que no te­nían parentesco alguno con la familia del descubridor de América, y que la nacionalidad genovesa que a Colón se atribuía era falsa.

Un cubano ilustre y galicianófilo, residente en Baracoa (Isla de Cuba) aca­ba de enviar al erudito La Riega el pla­no y fotografía de la Bahía de Porto Santo, hoy Miel, situada cerca de Ba­racoa, provincia de Santiago de Cuba, que fue el nombre con que Colón bauti­zó la primera bahía que descubrió des­de el puente de la nave capitana, cuyo nombre era el de la ensenada de San­ta María de la provincia de Ponteve­dra; y cotejada la fotografía enviada con la figura que afecta la ensenada de Porto Santo, se observa la misma igual­dad y pareoido de los demás detalles, hecho que ha sido comprobado por nosotros.

En Porto Santo aún existen ancianos de ochenta años, que recuerdan haber oído a sus ascendientes, que en estos lugares habían existido vecinos de apellido Colón, y que se decía que un miembro de esa familia era un navegante célebre, y que algunos vecinos pagaban alcabala a un señor de apellido Colón.

El historiógrafo La Riega, ha recibi­do muchos testimonios y cartas de los historiadores y eruditos de los Estados Unidos, Inglaterra. Alemania y otros países, en los que se le felicita por el descubrimiento de la nacionalidad espa­ñola del descubridor de América, y al gunos autores de libros de historia le ofrecen corregir el error histórico en las nuevas ediciones de sus obras.

Entre la información periodística se ha distinguido el gran rotativo norte­americano “The New York Tribune” que publica varios artículos «sobre la verdadera  patria de Colón en uno de ellos que exorna con el retrato del des­cubridor de América, dice: “la fiesta que la Colonia Italiana de New York celebra el 12 de octubre en conmemora­ción del descubrimiento de América no tiene razón de ser, por haberse descu­bierto que Colón no nació en Italia.”

Hay que convenir, que si la historia del descubrimiento de América aceptó y propagó la nacionalidad genovesa de Colón, fue porque carecía de prueba do­cumental y admitió las manifestaciones de Colón, porque al constituirse su mayorazgo por acta de 22 de Febrero, en la Ciudad de Sevilla dijo “que había nacido en Génova”, lo mismo que hoy se admite la confesión de nacionalidad de cualquier ciudadano, al decir que es hijo o que nació en tal o cual país o nación.

Las claras y fundadas probanzas que ante el mundo civilizado presenta el his­toriador La Riega, demuestran de una manera clara y patente, que no da lugar a la menor duda que el descubridor de la virgen América, nació en la provin­cia de Pontevedra.

Y, como dice un ilustre americanista, la prueba documental presentada por el historiador La Riega, descorrió las som­bras y aclaró la obscuridad que envolvía la patria del descubridor del Nuevo Mundo, cuyos documentos revisten to­dos los caracteres y condiciones de au­tenticidad; y mientras esa prueba no sea declarada apócrifa, será la única para justificar o demostrar la patria del gran Cristóbal Colón.

En su virtud es necesario volver por los fueros de la verdad histórica, recti­ficando las falsas opiniones emitidas, di­ciendo que el descubridor de las Indias Occidentales, ha nacido en Génova; es preciso borrar esa página de la historia del descubrimiento de América de los libres para la enseñanza en las escuelas y colegios, restableciendo la verdad triunfante de la Historia, que es el fallo y juicio de la posteridad.

Así pues, no fue un genovés, italiano o corso, quien sobre navío español, se­gún diciendo se venía, descubrió la vir­gen América; fue un gallego pontevedrés navegando en la nave “La Gallega”, como primeramente se llamó la carabela “Santa María”, en los astilleros de Pontevedra construida, quien llevó a cabo la gigantesca empresa del descubrimiento del Continente Americano.

Publicado en varios números de la revista cubana “Eco de Galicia” durante el año 1917, no aparece el autor, todo apunta a Horta y Pardo.