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LA NACIONALIDAD DE CRISTOBAL COLON

 

lavanguardia«A B C» ha publicado el siguiente artículo, 7 abril de 1926:

¿Por qué se ha creído y aún sigue creyén­dose por innumerables personas que Cristó­bal Colón era genovés?

Porque así lo declaró Colón ante los Reyes Católicos, diciendo: “De Génova salí y en ella nací”.

¿Pudo tener Cristóbal Colón decidido inte­rés en ocultar su nacionalidad?

Seguramente. La modestia de su origen, el pertenecer su madre a la raza judía, tan per­seguida por los Reyes Católicos; la seguridad, entonces, como ahora, “de que es difícil, ser en su tierra profeta”, indujeron a Colón decir que había nacido en Génova.

¿Y por qué en Italia y no en Portugal, Fran­cia o cualquier otro país? Por la gran fama que en aquella época gozaban los marinos genoveses y venecianos, lo que les permitía ser bien acogidos en todas partes.

Cristóbal Colón, al hacer la afirmación «de Génova salí y en ella nací», no sólo tuvo en cuenta la seguridad de que sería así bien aco­gido en la corte de los Reyes Católicos, sino también el éxito anteriormente logrado por el almirante Bonifaz, que, para conseguir que el rey Fernando III el Santo aceptara sus planes de navegación, se fingió también ge­novés, siendo castellano y nacido en Burgos.

En la obra «Colón, español», del ilustre es­critor, ya fallecido, don Celso García de la Reguera, y en los notables trabajos de los se­ñores Otero, Calzada, Beltrán y Rózpide, Re­guera Montero y otros varios, queda demos­trada de modo claro y concluyente la nacio­nalidad española de Colón.

Una de las pruebas más terminantes de que el descubridor del Nuevo Mundo no fue geno­vés la ofrece su apellido Colón, no Colombo. La genealogía de los “Colombos” italianos no tiene nada de común con la de Cristóbal Co­lón, cuyo nacimiento se disputan con Génova las diez y seis poblaciones italianos siguien­tes: Albizola, Bogliasco, Colvi, Cosselia, Cuccaro, Cuyeres, Chiavarri, Ferrosa, Finali, Mocieña, Nervi, Oneglia, Plusencia, Pradello. Quinto y Soana. Y no es argumento el afir­mar, como lo han hecho -algunos escritores, que Cristóbal Colón suprimió la última sílaba de su apellido para acortarlo y facilitar así su pronunciación.

El apellido COLON es y ha sido siempre es­pañol y tiene rancia antigüedad en nuestra patria. Desde un obispo de. Lérida (año 133.4), que se llamó Colón, hasta las numerosas per­sonas que lo han llevado y lo siguen llevando en Pontevedra, son muchas las familias es­pañolas do este apellido.

En Porto Santo, pueblecito do la ría de Pon­tevedra, hay una casa en ruinas que, según la tradición, perteneció a la familia de Cris­tóbal Colón. Don Prudencio Otero Sánchez, uno de los más tenaces perseguidores de la verdad en el nacimiento de Colón, contem­plaba aquellas piedras, cuando le pareció no­tar una inscripción que la humedad había ido recubriendo de musgo y hierba. Limpiando ia piedra, llegó .a leer Juan Col, y reanudando el trabajo en unión de don Luis Gorostola, miembro de la Sociedad Arqueológica de Pon­tevedra, lograron al cabo leer la inscripción, completa, que decía: «Juan Colón, R° Año 1430. Este nombre, perfectamente comprobado es de gran importancia, pues él demuestra que el apellido COLON existía en Galicia an­tes del descubrimiento de América,

El insigne escritor antes citado, don Cel­so de la Riega, encontró unos pergaminos, que entregó en la citada Sociedad Arqueoló­gica, en los que constan ciertas cantidades adeudadas a D° de Colón.

No hay duda, por tanto, de que el apelli­do Colón exista muy de antiguo en Galicia.

Dominico Colombo que murió en 1498, y que, según la genealogía italiana fue padre de Cristóbal Colón, era tabernero en Saona, pe­queña población próxima a Génova, y jamás tuvo relación alguna con el descubridor del Nuevo Mundo, lo que confirma su propio hi­jo don Fernando, en la «Historia del almiran­te D. Cristóbal Colón», al decir que no juzga exacta la afirmación de su padre de haber na­cido en Génova.

A las citadas y documentadas pruebas pue­de añadirse esta otra irrefutable: Cristóbal Colón no podía ser italiano, por no haber ha­blado ni escrito jamás este idioma, que le era en absoluto desconocido.

Cuando, al dirigirse a los Reyes Católicos en diversas comunicaciones, escritas todas ellas en español, encontraba alguna dificul­tad para expresarse, no acudía al italiano, como hubiera sido natural, de ser éste su idio­ma materno, sino «al gallego». Y así en sus escritos pueden leerse vocablos tan galaicos como «inchir», por llenar; «carantoña», por careta; «esmorecer», por desfallecer; «oscura- da», por obscurecer, etc. Lo que prueba fue el gallego el idioma nativo de Colón. Y así, al pisar la primera tierra que descubrió, no. la llamó «San Salvador» en recuerdo del Salva­dor del mundo, pues, de haber sido éste su pensamiento la hubiese titulado «El Salva­dor», la llamó «San Salvador», cuyo Salvador no existe en el martirologio, porque así se titula la iglesia parroquial del pueblecito de Poyo, en la provincia de Pontevedra.

En los sucesivos descubrimientos fue tam­bién designando con nombres gallegos—nunca italianos—muchas do las nuevas tierras con­quistada. «Porto Santo», lugar -donde- fue fun­dada, según la tradición, Pontevedra. «Puerto de San Nicolás» y la «Trinidad», cofradías populares en Galicia «Punta de la Galera» y «Punta Lanzada», nombres pertenecientes a la ría de Pontevedra. «La Gallega» denominó a una isla y «El Gallego» al buque en que em­barcó su hermano Bartolomé.

De ser Colón genovés, ¿cómo se explica que no se hubiese acordado del nombre de algún pueblo italiano?

Cuando Américo Vespuccio, italiano de na­cimiento, aun cuando educado y naturaliza­do en España, realizó su primer viaje al Nuevo Mundo, bautizó con el nombre de «Golfo de Venecia» al primer mar que des­cubrió, y lo mismo han hecho todos los des­cubridores y conquistadores: denominar con títulos familiares y en el idioma nativo los lugares visitados o los hechos en que han intervenido.

Don Ricardo Beltrán y Rózpide, de la Real Academia de la Historia y de la Real Socie­dad Geografía, en su obra titulada «Cristóbal Colón y Cristóforo Colombo», hace en sus conclusiones esta categórica afirmación:

«El Colón de los documentos españoles no es el Colombo de los documentos italianos.»

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