ABC. Torcuato Luca de Tena. 1990

 

 

 

LAS NUEVE CARTAS INÉDITAS QE CRISTÓBAL COLON A LOS REYES CATOLICOS

38.Colón.Torcuato Luca de Tena.

INÉDITAS hasta hoy, pues acaban de ser descubier­tas y publicadas por primera vez, puntual­mente anotadas y bri­llantemente comenta­das por el profesor Rumeu de Armas, como anuncié hace unos días, bajo el título de «Manuscrito del Libro Copiador de Cris­tóbal Colón».

Todo cuanto conocíamos hasta ahora de la epopeya del Descubrimiento por otros textos del almirante está contenido en es­tas -cartas-relación» dirigidas a los Reyes, pero son muchas las cosas, en estos docu­mentos inapreciables que acaban de ver la luz, que no están contenidas en aquéllos o que son contadas con una minuciosidad y detalles de que carecían los demás escri­tos de antaño conocidos.

Si hubiese que hacer una selección anto- lógica de estas cartas, dividiría el empeño en estos apartados: aciertos asombrosos del descubridor; pavorosos errores del al­mirante; páginas de inmarcesible belleza li­teraria y delirios teológico-místico-bíbllcos escritos en su ancianidad, gravemente achacoso ya de cuerpo y de mente, e im­buido de una suerte de trascendencia reli­giosa difícilmente aceptable por teólogos serios ni (lo que es más inquietante) por psiquiatras competentes.

Entre los aciertos o, por mejor decir, des­cubrimientos científicos radicalmente pas­mosos están: la afirmación de que la Tierra no es exactamente esférica; la de que el mapa celeste es radicalmente distinto en el hemisferio Norte que al Sur de la línea ecuatorial; la de que unas olas inexplica­bles en alta mar, sin haber viento que las provocase, procedían de un rio de dimen­siones infinitas (el Orinoco) y que el Polo Norte geográfico era distinto al Polo Norte magnético, observado por la inexplicable variación dé la aguja de la brújula al llegar a ciertos lugares nunca antes de ahora na­vegados.

Los errores proceden de una falsa inter­pretación de las verdades recién adverti­das. Veamos algunos. Colón acierta al comprender que la Tierra no es exacta­mente esférica porque al acercarse a la lí­nea ecuatorial ve la estrella Polar harto más cerca del horizonte de lo que estaría caso de ser nuestro planeta redondo como bola de billar. Deduce, y deduce bien, que en el lugar en que se halla, la Tierra es más ancha, mas no se atreve a conjeturar que lo es a todo lo largo de la línea del Ecuador, en tanto que en los Polos está algo achatada, como una mandarina, sino que decide que allí y sólo allí hay como un promontorio, como un tumor, en nuestro globo. Y lo explica con la más peregrina y desenfadada de las figuras que cabe imagi­nar. Dice que nuestro planeta tiene forma de pera «con el pezón alto o, como ya dixe, como una teta de mujer en una pelota redonda». Piénsese que toda su contuma­cia para viajar al Extremo Oriente, saliendo desde Occidente, se apoyaba en las teorias de Ptolomeo y Toscanelli. que afirmaban la perfecta esfericidad de nuestro pla­neta. Ellos no sólo eran sus maestros, sino que él, Colón, había demostrado en la práctica sus teorias, expuestas como argu­mentos, pero nunca probadas por nadie, sino por él. ¿Cómo atreverse a contradecir­les? Mas como ha descubierto que no es asi, prefiere creer (y ello es licitamente ex­plicable) que la rotura de la perfecta redon­dez planetaria sólo se da en el lugar donde él lo ha comprobado. De aquí la curiosísi­ma metáfora empleada para explicar a la púdica y castísima Reina Isabel cómo ima­ginaba el perfil de la Tierra: cual una in­mensa bola «con una teta de mujer» -ad­herida a la misma y con el pezón muy alto.

¡Y qué cosas se le ocurren, Dios, con motivo del tal pezón! El sensacional hallaz­go de que nuestro planeta era más ancho a medida que se aproximaba al Ecuador coincidió con la comprobación de que el agua era dulce en alta mar y que formaba unas olas inexplicables donde no había viento. Y todo ello «con un tronido y rugir muy grande». Su primera deducción fue correcta: se encontraba frente a la desem­bocadura de un rio de dimensiones infini­tas, lo cual era cierto, puesto que se trata­ba del Orinoco, el más caudaloso de los hasta entonces conocidos. Y como creía a pie juntillas hallarse en Asia, decidió que tal rio era el Ganges, que nacía -junto con el Nilo, el Tigris y el Éufrates- de una fuente que había al pie del árbol del Bien y del Mal, donde Eva dio de comer la fruta prohi­bida a su cándido compañero. «Tengo muy asentado en el alma -escribe- que allí, donde dije, está asentado el Paraíso Terre­nal, y descanso (para emitir este juicio) so­bre las razones y autoridades antedichas.»

Ya comentamos antes que al escribir este dislate Colón estaba muy viejo y acha­coso y un tanto trastornado. Porque de estar en su sano juicio no hubiese ensarta­do tantos disparates «sobre las razones y autoridades antedichas» para justificar su «descubrimiento» del primer hábitat de Adán y Eva antes de ser expulsados, por desobedientes, del Terrenal Paraíso. Vea­mos algunos:

«San Isidoro y Beda y Damasceno y Estra- bón y el maestro de la Historia Escolástica y San Ambrosio y Escoto y todos los sacros teólogos se conciertan (para afirmar) que el Paraíso Terrenal está en el fin del Onente, en una montaña altísima que se sale fuera de este aire turbulento, adonde no llegaron las aguas del diluvio. Allí está Elias y Enoc y de allí sale una fuente»… «de la que na­cen los cuatro ríos que dije»… «del Paraíso Terrenal»… «y traen un tronido y rugir muy grande, de manera que la gente que nace en aquella comarca son sordos.» (¡sic!).

Y como él, Colón, había escuchado aquel rugir del agua, y se creía en el extre­mo de Asia, y acertó al afirmar que se en­contraba en la desembocadura de un rio «de dimensiones infinitas» decide: 1) Que el Orinoco es el Ganges; 2) Que el Ganges nace en el Paraíso, y 3) Que el Paraíso está encima del famoso y delirante pezón que surgió de su mente enfebrecida.

El error colombino de creerse en las In­dias Orientales persistió hasta su muerte. Pero ¿cómo imaginar, en su tiempo, que iba a toparse en su camino con un conti­nente nuevo, desconocido, del que nadie sospechó jamás su existencia y que cruza los mares de Polo a Polo? Esto era enton­ces inconcebible. Lo cual le hace incurrir, con contumacia sólo comparable a su tena­cidad, en otros errores nuevos: como el de afirmar que la Tierra era más pequeña de lo que escribieron los antiguos y que la parte sólida de nuestro planeta era mucho más extensa que la liquida. Lo cual, todo hay que decirlo, era congruente con su fal­sa idea de encontrarse en el borde oriental de Asia. Porque ¿cómo imaginar que tras las costas que iba bojeando estaba un con­tinente inmenso, del que en el resto del mundo no se tenía noticia, y que más allá se abría la inmensidad de otro mar, en cuya lejanísima orilla opuesta estaba el Asia verdadera?

El almirante murió ignorante de su propia gloria, porque mucho más trascendente que alcanzar la tierra en la que traficó Mar­co Polo fue sacar a la luz un mundo desco­nocido de proporciones ingentes, de rique­zas sin cuento, que habría de revolucionar la geografía, ensanchar la cristiandad a lí­mites insospechados y llamado a ser un día lejano árbitro del mundo.

La bellísima edición del Ministerio de Cultura español que tantos elogios ha me­recido de mi pluma tiene por contraste la necesidad de una crítica harto dura: la edi­ción de obra tan sensacional que merece el titulo de mi último artículo, «El mayor des­cubrimiento histórico de nuestro siglo», consta sólo de seiscientos miserables ejemplares y su costo es de 86.000 pese­tas. Dicho sea para advertencia de que quienes deseen adquirirlo deben tantearse primero prudentemente los bolsillos.

Torcuato LUCA DE TENA

 

EL APELLIDO COLÓN EN PONTEVEDRA

clip_image001[1]Entre los documentos, escrituras notariales, papeles, pergaminos, noticias que prueban de una manera convincente y decisiva que existió el apellido Colón, en Pontevedra, están entre otros los que aporto Celso García de la Riega, como ejemplo: En un cartulario, consta la escritura de aforamiento por el gobierno de Pontevedra del 14 de Octubre de 1496 a María Alonso, de un terreno cercano a la puerta de la Basílica de Santa María la Mayor, señalando como uno de los límites, la heredad de Cristóbal de Colón. En un cartulario de 12 folios, hecho el 13 de Octubre de 1519, a Juan de Colón y su mujer Constanza de Colón, en un contencioso con el Monasterio de Poio, de la huerta y heredad de Andurique. En el libro del ayuntamiento de Poio de 1437, se registra el pago de 24 maravedies a Domingos Colón por el alquiler de unas mulas para llevar pescado al arzobispo de Santiago. En 1434 otro documento se nombra a una Blanca Colón, seguido de otro donde se cita a una María Colón. M. Manuel Doval Montes En 1480 en una relación de cuentas de la Cofradía de mareantes de Pontevedra hay un asiento a nombre de Antonio Colón, patrón y maestre de barco. En 1516 aparece una fianza que pagan Juan Neto y Juan de Padrón para liberar al preso Juan De Colón. En 1519 un aforamiento dado por el Monasterio de Poio a favor de Juan De Colón y su mujer Constanza De Colón. Además de los documentos que presento Don Celso, posteriormente Prudencio Otero publico otros documentos todos son reconocidos como auténticos, sin ningún tipo de retoque completamente inmaculados, a través de los años se han encontrado más documentos que certifican la existencia de familias de apellido Colón en Pontevedra desde más de 70 años antes del descubrimiento la mayoría relacionados con actividades marineras. Entre varios documentos que avalan que existió el apellido Colón en Pontevedra esta un legajo de fecha 2 de Noviembre de 1428, en donde aparecen contratos en los que se cita el nombre de Bartolomé Colón, este Bartolomé Colón aparece más tarde en Córdoba, hacia adonde emigró, allí era apodado “el Gallego”. En 1431 un minutario notarial, folio 80. En 11 de agosto de 1431, escritura de venta de la mitad de un terreno que fue casa de la Rúa de las Obejas por María Eans a Juan de Viana, el Viejo, y a su mujer María de Colón, moradores en Pontevedra. En 1435 hay un contrato donde se estipula la venta de una casa de Domingo Colón a Payo Gómez de Sotomayor. En 1440 un Minutario Notarial, folio 4 vuelto. Escritura de 4 de Agosto, por una parte del terreno de la rúa de Gonzalo de Pontevedra, a favor de Juan Osorio, picapedrero, y de su mujer María de Colón. Otro contrato con fecha 14 de Enero de 1454 en donde se estipulan las condiciones para la construcción de dos escaleras en la casa de la Correria, delante de la casa de Domingos Colón el mozo. En 1470 en el libro de cuentas de la cofradía de “mareantes” de San Miguel, con la anotación “debe Aº De Colón cuatro maravedíes de biaje a Abeiro” En 1512 una escritura notarial donde figura como testigo Afonso De Colón, “mareante i vezino” de la Villa de Pontevedra. En 1512 una ejecutoria de sentencia de pleito ante la Audiencia de La Coruña, entre el Monasterio de Poyo y Melchor de Figueroa y Cienfuegos, vecino y Alcalde de Pontevedra, sobre foro de la heredad de Andurique, en cuyo texto se incluye por copia la escritura de aforamiento de dicha heredad, hecho por el expresado monasterio a Juan de Colón, mercante de aquella villa, y a su mujer Constanza de Colón, en 13 de octubre de 1512. En 1528 una carta de venta dada por Constanza De Colón, “muger que fuy de Juan De Colón, mareante, que foy en A Moureira, arrebalde da Vila de Pontevedra” Esculpido en piedra en la Basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra (en la Capilla o Altar de los Neto y Colón), figura esta inscripción: “OS DO CERCO DE YOAN NETO E YOAN DE COLÓN FEZERON ESTA CAPILLA” En Poio existe un cruceiro en cuyo pedestal figuraba el nombre de Juan de Colón, fue borrada esta inscripción a principio del siglo XX. Se conservan fotografías del cruceiro antes de la mutilación. Recientemente Don Pedro Arboli Albarracin, encontró en el Archivo Histórico Provincial de Pontevedra, documentos con el apellido Colón: En 1592 en la escritura # 902, del escribano Gaspar Cabral, se menciona a Inés Colona de Toledo, viuda de Juan de Pacheco, II Marques de Cerralbo, Capitán General de Galicia, fallecido en 1589. En 1679 en las Actas 2154 # 83, de la cofradía de la Misericordia, se nombra a Fernando Colón como diputado para el año 1680. En 1689 en la Escritura G1141, del escribano Bernardo Cabral de Oya, se da poder a un monje del Monasterio de Poyo para cuidar de los bienes durante la ausencia de Francisco Colón y Portugal, Sargento Mayor de Pontevedra, casado con Antonia Jacinta de Arce y Calderón. En 1736 en los Documentos del Concello Legajo 66, (11), se menciona en el padrón de vecinos de ese año a Doña Catalina Colón, ya fallecida vivía en la Escuadra de la Tonelería. En 1757 en la Escritura 1342, Pág.34, ante el escribano Roque Pérez Sarmiento, la venta de una casa en la calle de Platerías, por Benita de Vargas Machuca y Colón, “Benita Colón” viuda de Pedro Antonio de la Vega. En 1780 en los Documentos del Concello Legajo 64, (6), se menciona a Miguel Colón y Portugal que vive en la parroquia de San Bartolomé. En el convento de San Francisco de Pontevedra. Fundación del Mayorazgo de las Colonas, Capilla del Buen Suceso, hoy Sagrado Corazón. Es fundado en 1670 por Miguel Enriquez de Flores y Colón de Portugal, casado con Doña Jerónima de Vargas. También Don Enrique Cervera Mercadillo de Dios, encontró más datos en el Archivo Histórico Provincial de Pontevedra, con el apellido Colón en Pontevedra: En 1687 aparece Francisco Colón y Portugal y Antonia Jacinta de Arce Calderón (datos familiares) en el legajo 1140 texto 12. En 1696 aparece Francisco Enríquez de Vargas y Catalina Colón y Portugal (justicia ordinaria de Cangas) en el legajo 1659 (9) texto 29. En 1708 aparece Francisco Colón y Portugal y Antonia Jacinta de Arce Calderón (datos familiares) en el legajo 1236 texto 42. En 1755 aparece Maria Benita de Vargas machuca y Colón y Pedro Antonio de la Vega, en el legajo 1334 texto 119. En 1748 aparece Francisco Mesia de la Cerda Mendoza y Maria Segunda Lujan arce de Colón, en el Museo Solla 79.27. En 1775 aparece Ángela Antonia Bazan y Mendoza y Joaquín Medrano Luzan y Colón (capitulaciones matrimoniales-Santo Tome do Mar) en el legajo 365 texto 1/9. Parece ser que hubo otros documentos como el de fecha de 1796 y traslado de 1807 sobre la venta por parte del Duque de Veragua, descendiente directo de Cristóbal Colón, de una finca de nombre Andurique, en Poyo, cuyo original no aparece pero fue publicado por el Faro de Vigo y el periódico ABC el 29 de mayo de 1929, en la que asegura el Duque que dicha finca es de herencia familiar.

Escritura de Colón

La forma en que escribía el Almirante ha sido motivo de varias investigaciones tratando de dilucidar el origen por la manera que utiliza en su grafía, varias conclusiones a las que se han llegado son de lo mas rebuscadas como la que presento la profesora Estelle Irizarry, de la universidad de Georgetown quien publico que después de analizar varios manuscritos de Colón ha detectado que la grafía tiene unas pequeñas vírgulas que ella considera características del Reino de Aragón, la profesora Irizarry ignora que esas vírgulas son usadas también en el Reino de Galicia, como se puede comprobar en los textos de los archivos de Galicia, la profesora quiere a toda costa concluir que Colón es catalán, al igual que muchos otros lo hacen genovés, portugués etc.

Se han realizado investigaciones serias sobre la escritura de Colón, el 14 de octubre del 2009 se dio a conocer un descubrimiento asombroso, gracias al adelanto tecnológico se puede verificar algunos datos, que antes era muy difícil, como el que realizo la perito calígrafo y grafo psicológico Teresa Torres Legarreta, quien realizo un estudio comparativo de la escritura de Cristóbal Colón y Pedro A. de Sotomayor (Pedro Madruga).

La perito calígrafo mostró con gráficos y superposiciones de escrituras como las formas de las letras son muy similares en ambos personajes, tantas coincidencias son una prueba más de que se trata de la misma persona.

El presidente de la Asociación de Xenealoxía de Galicia, Carlos Acuña, comenta: 

            «Teresa Torres era conocedora de la teoría y encontró 25 documentos muy especiales en el Archivo Nacional: son manuscritos de Pedro Madruga, un personaje del que apenas teníamos registros escritos con su letra, que sirvieron de base para el posterior estudio comparativo».

Las investigaciones de la perito fueron comunicadas a la Universidad de Barcelona para la revisión del estudio y los expertos calígrafos coinciden en que aparecen todas esas similitudes entre las letras y sus formas. Lo que no deja lugar a dudas Pedro A. de Sotomayor y Cristóbal Colón es la misma persona.

Lo curioso es que no se dio mucha difusión al estudio tal vez a algunas personas no les interese conocer la verdad aunque las pruebas no dejen lugar a dudas. Claro que las tesis políticamente correctas venden más libros y conquistan más portadas de periódicos.

Los periódicos le dan más difusión a artículos, como los realizados por Estelle Irizarry que carecen de fundamento, pero salen en casi todos los que circulan en España y le dan poco o casi nada a estudios serios de investigadores reconocidos como el de las pruebas caligráficas de la perito Teresa Torres Legarreta y a los expertos calígrafos de la universidad de Barcelona que afirman que las escrituras de Cristóbal Colón y Pedro A. de Sotomayor (Pedro Madruga), son la misma persona. Este estudio practicado en octubre del 2009 casi no salió en ningún periódico, aunque fueron catalanes los que lo hicieron.

Se puede ver el estudio completo:

http://cristobal-colon-su-historia.blogspot.mx/2013/06/estudio-pericial-sobre-la-identidad.html

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DIEGO DE AVELLANEDA.

La villa de Aranda de Duero

AVELLANEDAMAPAARANDADUERO.pngDiego de Avellaneda nació en Aranda de Duero mediado ya el siglo xv, de la ilustre familia originaria del señorío de Avellaneda de Cameros ó Vizcaya, figura en la Edad Media esta familia establecida en el territorio que hoy ocupa el partido de Aranda de Duero y comarca contigua de la provincia de Soria. Allí entronca con la casa de Haro, y de allí, más tarde, tomaron origen los condados de Miranda y después el de Castrillo.Estudió Teología y Derecho canónico, llegando á ser gran jurisconsulto.

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La primera noticia del descubrimiento fue en Galicia.

Es difícil imaginarse hoy en día la confusión que produjo el acontecimiento de revelar la existencia de un territorio desconocido. Sesenta años después del acontecimiento, el cronista español Francisco López de Gomara nos da una idea justa al escribir “La cosa más grande desde la creación del mundo, aparte de la Encarnación y la muerte de su Creador, es el descubrimiento de las Indias”.

La noticia de la hazaña y el descubrimiento de tierras lejanas y desconocidas para la Europa de esa época se difundió con una rapidez sorprendente, “la pinta” capitaneada por Martín Alonso Pinzón, al arribar a Galicia envió una carta a los Reyes Católicos informando de su regreso, pocos días después Colón al arribar a Portugal y entrevistarse con el rey portugués Juan II, envió también por su parte la noticia a los Reyes, Colón escribió una carta a Luís Santangel durante el viaje de regreso donde narra los acontecimientos de la travesía así como el primer trato con los indígenas que encontraron y la descripción de los mismos, así como de las tierras encontradas, los comerciantes se encargaron de propagar la noticia por toda Europa en poco tiempo todo el mundo sabía del descubrimiento.

No hay ninguna duda de que desde Bayona partieron los correos hacia la Corte de Castilla para informar a los Reyes Católicos del regreso de la expedición española a las Indias.

Desde que Martín Alonso llego a Bayona el 1 de marzo, hasta que Colón llega a Barcelona, a mediados de abril, han pasado dos meses, es mucho tiempo haciendo esperar a los reyes. Evidentemente sus planes y los de Martín Alonso no eran los mismos.

Las diferencias entre Colón y Martín Alonso son evidentes y lo más extraño es que su hermano, Vicente Yáñez, según un testigo de la época, los sitúa en Galicia cuando regresaron del viaje del descubrimiento.

«… Que le oyo dezir al dicho Martin Alonso e al dicho Vicente Yáñez, en Galicia, quando vinieron el dicho viaje de descubrir…»pinta

En lo que aporta este testigo hay algo que no encaja, si Vicente Yáñez estaba con Colón en la otra carabela y no fueron a Galicia, lo que se puede suponer, es que los hermanos se aliaron para sacar un mejor beneficio de parte de los reyes.

Lo que dice el libro de Hernando de Colón sobre estos mismos momentos:

“Al mismo tiempo que Colón llegó a Palos, Pinzón arribo a Galicia, y quería ir solo a Barcelona para dar cuenta del suceso a los Reyes Católicos; pero estos le intimaron que no fuera sino con el Almirante, con el cual había ido al descubrimiento; de lo que recibió tanto dolor y enojo que se fue a su patria, doliente y en pocos días murió de pena».

Hernando de Colón cuenta unos hechos que no presencio porque tenía 4 años cuando sucedieron y cuando lo cuenta pasaron muchos más.

Es imposible que llegaran a la vez como dice. Es imposible a no ser que los Reyes Católicos estuviesen esperándoles en Bayona, Galicia, para que él les preguntase y ellos le denegaran el permiso, los Reyes estaban en Barcelona y desde Bayona a Barcelona hay muchos kilómetros para andar a pie o caballo llevando y trayendo preguntas, necesitaría un mes para que entre M. Alonso y los Reyes Católicos hubiese pregunta y respuesta si no hubo regateo.

Cuando las carabelas llegaron los reyes católicos envían mensajes, no todos iguales, el que envían a Galicia esta destacado porque dice así:

«A Pedro de Gavira que fue a Galicia con otro tal despacho, e para que no fuesen ningunas personas a las Indias sin licencia de sus altezas…»

Esa era la cuestión que no fuese a las tierras descubiertas sin el permiso de los Reyes de Castilla y Aragón.

Pudo ocurrir algo que no dicen y explicaría la muerte tan pronta de Martín Alonso, que quisiese ir y no le dejasen ni por las buenas ni por las malas, avisados ya por los reyes que no fuese de ningún modo.

Desde Barcelona, el 9 de abril, por lo tanto antes de la llegada de Colón a esa ciudad, un mercader italiano, Annibalo Zenaro, famoso por esta carta, que es la más antigua que se conserva escribió a su hermano en Milán, “en 34 días llego a una gran isla habitada por gente que anda completamente desnuda, nada belicosa, muy espantadiza”. Estas noticias precisas son anteriores a la llegada del Almirante a Barcelona. No oculta Zenaro que cuanto sabe proviene de una carta enviada a los Reyes Católicos desde Lisboa la cual apenas leída fue remitida a muchas personas, se hicieron muchas copias, se difundió y se comento mucho. La noticia no solo la conocían mercaderes y funcionarios, la noticia intereso a muchísima gente, a un público perteneciente a muy diversos medios, como ejemplo tenemos a fines de marzo de 1493, un florentino de nombre Tribaldo dei Rossi, modestísimo artesano de la seda, anoto en su libro de cuentas que llego a Florencia una carta dirigida a la Señoría, en la cual se anuncia:

“que España ciertos jóvenes…los habitantes de aquellas tierras van completamente desnudos, cultivan granos pero se los comen sin convertirlos en pan, tienen algodón, hay mucho oro y un descubrimiento así vale tanto como la conquista de granada no hubo en España tan grandes fiestas, muchos hombres y navíos van a regresar allá”

Después de la demora en Lisboa para contarle al rey Juan II de Portugal, rival de los Reyes Católicos, lo que ellos aun están esperando que Colón les cuente, hay que destacar que Pedro Álvarez de Sotomayor, era fiel amigo del padre de Juan II, antes y después de la derrota de Toro, después de la cual se establecen pactos sobre el atlántico, Colón empieza su marcha triunfal por Castilla desde Sevilla a Barcelona, donde se encontraba los Reyes, llevando pruebas de su descubrimiento,su llegada a Barcelona, será apoteósica a la vista esta su persona y su hazaña.

 

La Doma y Castración de Galicia por los Reyes Católicos

Los  Reyes Católicos: Isabel y Fernando concibieron un plan sistemático para someter a Galicia. Lo llamaron la doma del reino de Galicia, posteriormente el político y escritor Castelao, lo denomino como «doma y castración del Reino de Galicia”, fueron el comienzo de unos siglos oscuros para Galicia que sólo empezaron a despertar con los albores de la conciencia nacional en el siglo XIX.

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Los sucesos fueron: que el Rey Enrique IV muere en 1474 dando comienzo a la guerra de sucesión entre su hermana Isabel de Castilla (Isabel la Católica)  y su hija Juana de Castilla,  la legítima heredera, conocida como Juana la Beltraneja, que estaba prometida en matrimonio con el monarca Portugués Alfonso V, la nobleza gallega se divide, algunos apoyan a Isabel de Castilla y otros a Juana la Beltraneja, siendo el reino de Galicia el principal opositor de los Reyes Católicos.

Isabel la Católica. Al margen de la historia oficial, usurpó un trono que no le correspondía. Era la cuarta en la línea sucesoria: Su sobrina Juana, fue declarada bastarda, sus hnos. Enrique y Alfonso, murieron «casualmente» envenenados, y la Isabel se alzó con el trono. Creó un estado férreamente centralista, con una policía política, la Sta. Hermandad, y una policía del pensamiento: La Sta. Inquisición. Asesinó, legalmente por supuesto, a mas de 10.000 (diez mil) judaizantes, herejes (?) y disidentes, y mas de 200.000 conocieron sus métodos represivos en todo su reino. Considerando la población total del país en la época, estas cifras son tremendas, el Sr. Castelao, pudo haberse quedado corto en lo de «doma e castración de Galicia»

Los Reyes Católicos, se propusieron derrotar a los nobles gallegos que habían apoyado la candidatura de Juana la Beltraneja , la verdadera heredera de la corona a la muerte de Enrique IV. Así, los Reyes castellanos enviaron ejércitos a Galicia para someter a los nobles opositores, eliminando toda la resistencia que encontraban a su paso, como afirma el cronista de los Reyes Católicos: «que ya parecía crueldad, y era entonces necesaria; y por eso se hacían muchas carnecerías de hombres».

Los principales opositores fueron el mariscal Pardo de Cela en el norte de Galicia y  Pedro Álvarez de Sotomayor (Pedro Madruga) en el sur, para el año de 1479 se firman las paces entre Castilla y Portugal (quien prestaba apoyo a los nobles gallegos) al tiempo que los Reyes Católicos se consolidaban  como monarcas de Castilla y Aragón.

Se firman tratados otorgando el perdón general a todos los nobles que pelearon en contra de los Reyes Católicos,  se pide que se otorgue perdón muy especialmente a Pedro Álvarez de Sotomayor, Conde de Camiña, pero Don Pedro A. de Sotomayor siguió  desobedeciendo a los monarcas castellanos.

Los Reyes Católicos para dirigir y domar al pueblo gallego, nombran a Fernando de Acuña como virrey en Galicia, su aliado A. Fonseca el arzobispo  de Santiago, rompió toda relación con Pedro A. de Sotomayor (Pedro Madruga) en 1480 reclamándole la devolución de las feligresías que tenía su feudo, D. Pedro  tuvo que refugiarse en Portugal, después de ver la suerte que corrió el mariscal Pardo de Cela, quien fue condenado a ejecución pública.

La pacificación de Galicia por los Reyes Católicos consistía en prohibir las bodas y bautizos que se acostumbraba celebrarlas durante varios días, prohibieron todas las reuniones de mas de 6 personas, so pena de muerte, se prohibió hablar en gallego, cerraron el comercio marítimo y mandaron arrancar las viñas, cuya producción se exportaba a países nórdicos, entre otros muchos atropellos, a los nobles que teñían arraigo y poder en Galicia los trasladaron a otras regiones de Castilla para que no se opusieran a sus sabias medidas, lo mismo se hizo con los eclesiásticos para evitar que reagruparan a la población, se les envió lejos de Galicia.

Los gallegos que querían seguir viviendo como siempre habían vivido se les considero como delincuentes, al no tener quien los dirigiera pues tanto la nobleza gallega como la eclesiástica estaba esparcida por los reinos de castilla, los Reyes Católicos consiguieron algo que nadie había podido conseguir en toda la historia de Galicia, habían domado y decapitado a los bravos gallegos.

El historiador Xoâo de Golmar, en su trabajo de “La doma y castración de Galicia” comenta:

    “Los demás nobles gallegos de aquella época salvaron el pellejo al replegarse a los dictados de la Corte castellana. Si la nobleza gallega del s. XV se hubiese unido contra la invasión castellana de la denominada doma de Galicia sin duda hubiera vencido y entonces la Historia de Galicia, y aun la de España, hubiera sido muy diferente. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.”

Pedro Álvarez de Sotomayor, fue de los pocos nobles que no acataban a los monarcas, junto al conde de Monterrey y el conde de Altamira, aunque no se hablaban por rencillas anteriores, decidieron dejarlas a un lado y tratar de concentrar las fuerzas que aun les quedaban, aunque terminarían doblegándose ante la fuerza de los Reyes Católicos.

La prueba ADN-Y y la teoría Colón-Sotomayor: Resultados preliminares.

Para aquellos que no me conocen, soy Profesor, Historiador y Bibliotecario en la Universidad de Illinois en Urbana, EEUU, pero soy nacido y criado en San Juan, Puerto Rico. Aunque mi investigación principal es la historia política y cultural de Puerto Rico durante el siglo XX, llevo estudiando la historia de Puerto Rico en los siglos XVI, XVII, y XVIII por más de una década con el fin de conocer y entender las vidas de mis antepasados. Mi interés principal es trazar la historia familiar de mi linaje Sotomayor en Puerto Rico para pasarlo a las futuras generaciones. La familia Soto y Sotomayor está bastante extendida en el área noroeste de la isla, en pueblos como Aguada, Moca, San Sebastián, Isabela, Aguadilla, Lares, Rincón y otros. Muchos de estos Sotomayor han migrando a pueblos más distantes, a la capital San Juan, y muchos otros a Estados Unidos, como es el caso de la Jueza del Tribunal Supremo de dicho país la Honorable Sonia Sotomayor.

Muchos de estos Sotomayor desconocen el origen de sus antepasados. Pero hay otros, como la misma Jueza Sotomayor, que han escuchado historias orales indicando que la familia Sotomayor proviene de Don Cristóbal de Sotomayor conquistador, colonizador y fundador en 1510 de la Villa de Sotomayor en el área que se conocía en el siglo XVI como “la aguada.” Dice la Jueza Sotomayor: “older stories survive in hand-me-down recollection beyond any living soul’s direct experience: The Sotomayors, I heard, might be descendants of Puerto Rican pioneers.” (Sotomayor, Sonia. My Beloved World. New York: Alfred A. Knopf, 2013, 156). Estudiar e investigar los orígenes de esta familia (o cualquier otra) más allá del siglo XVIII en Puerto Rico es sumamente difícil debido a la falta de documentación. Ataques caribes y franceses, fuegos, huracanes, hurto, inundaciones y alta humedad han afectado los archivos isleños a tal punto que estudiar la historia puertorriqueña de los siglos XVI, XVII y XVIII es ardua labor (ver Rodríguez León, Mario A. Los registros parroquiales y la microhistoria demográfica en Puerto Rico. Tesis de maestría en Estudios Puertorriqueños en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan, 1983). Historiadores han tenido que ser creativos a la hora de buscar fuentes primarias. Esta situación no es única de Puerto Rico, sino característica de toda la región antillana. En este sentido, la historia oral, con todo y sus problemas de confiabilidad histórica, se convierte en otra fuente a auscultar (Stevens Arroyo, Anthony. “Understanding the Work of Diego de Torres y Vargas.” En Don Diego de Torres y Vargas. Report on the Island and Diocese of Puerto Rico (1647). An Annotated Translation into English by Jaime R. Vidal with Historical Essays and Commentary by Anthony M. Stevens-Arrroyo. Scranton: University of Scranton Press, 2010, 8-9).

Otra estrategia histórica para estudiar Puerto Rico en los siglos XVI, XVII y XVIII es entender el contexto social, económico, cultural, y político particular de las regiones isleñas durante estos siglos. Aquí los historiadores como Ángel López Cantos, Jalil Sued Badillo, Elsa Gelpí Baiz, Guillermo Esteves Völkers, Cristina Campo Lacasa, Ricardo Alegría, James Lockhart, Vicente Murga Sanz, Benjamín Nieves Acevedo, Vilma Benzo de Ferrer, Aurelio Tió, y Enriqueta Vila Vilar, entre otros y otras, son esenciales. A estos estudios se le añaden los historiadores clásicos como Íñigo Abbad y Lasierra, Cayetano Coll y Toste, Salvador Brau, Adolfo de Hostos y Alejandro Tapia y Rivera. Y muy importante también ha sido examinar los diferentes catálogos de pasajeros a Indias y estudiar los trabajos de genealogía e historia del lado de la península de autores como Francisco Conde Mora, Suso Vila, Rodrigo Cota, Ernesto A. Spangenberg, y Alfonso Philippot Abeledo, entre otros.

Este estudio riguroso y extenso me ha llevado a sugerir que mi familia Sotomayor, la cual está documentada hasta mi octavo abuelo, Don Juan de Sotomayor y Hernández (c.1680-f.1791), proviene de Don Pedro de Sotomayor (nc.1510), hijo de Cristóbal de Sotomayor y su “amiga” la princesa Taína. Aunque este Pedro ha sido confundido con Pedro “El Parricida” hijo del II Conde de Camiña D. Álvaro de Sotomayor, no creo que sean la misma persona. Cristóbal de Sotomayor murió en el ataque Taíno de 1511, pero está documentado que le sobrevivió su hijo Pedro, quien heredó la encomienda de su padre en 1515. En Real Cédula fechada 21 de marzo de 1515 Pedro de Sotomayor es reconocido como hijo de Cristóbal de Sotomayor y es ordenado por el Rey Fernando “El Católico” a ir a Puerto Rico y encargarse de la encomienda de su padre (AGI Indif. Gral., 419. lib.5, Fol.171v. Según citado en Murga Sanz, Vicente y Álvaro Huerga. Cedulario puertorriqueño. Tomo I [1505-1517]. Río Piedras: Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, 1961, 372-373). De aquí perdemos la pista documental hasta que tenemos varios varones y mujeres Sotomayor viviendo en el área y pueblos limítrofes de la Aguada en los siglos XVII y XVIII, manteniendo lazos matrimoniales entre sí y con otras familias nobles del área. El nombre Cristóbal de Sotomayor abunda en el siglo XVIII en varias ramas de esta familia en esta zona.

descargaEs por esta razón de falta de documentación clara que decidí entrar en el complejo mundo de las pruebas de ADN. La intención es encontrar pistas para aclarar la ascendencia de mi familia Sotomayor. Durante mi investigación sobre la familia Sotomayor en la península ibérica me topé con el trabajo de Don Alfonso Philippot Abeledo y su teoría que sugiere que Cristóbal Colón era la misma persona que Pedro Álvarez de Sotomayor, Conde de Camiña y padre de Cristóbal de Sotomayor. La teoría me pareció ampliamente documentada y seriamente expuesta. Sigue leyendo La prueba ADN-Y y la teoría Colón-Sotomayor: Resultados preliminares.

No rasto matricial do conde D. Pedro de Caminha (IV) – Constança Gonçalves, «vil» filha de alfaiate; e João Gonçalves, o outro irmão do conde de Caminha

 

João Gonçalves de Miranda Soutomaior
João Gonçalves de Miranda Soutomaior

Constança Gonçalves – “vil” filha de alfaiate, pilar da tese Pedro Madruga – Cristóbal Colón

A súmula dos factos anteriores, por demasiado incertos, permite a formulação da seguinte hipótese: sendo eventualmente a mãe de Pedro Madruga de condição social inferior, a linhagem socorreu-se da proximidade mantida com os Zúñiga, para forjar um parentesco pouco esclarecido, quiçá aceite tacitamente por ambas as partes por se não poder comprovar, dada a extensão no tempo e a morte dos protagonistas. Esse logro “garantiu” a nobreza de quatro costados aos seus descendentes, assim como identificou a política de alianças dos Soutomaior de Tui e Pontevedra, com os seus congéneres de Puebla de Alcocer e Belalcázar.

Com base neste pressuposto, e não se cumprindo o mesmo em D. Constanza de Zúñiga, ou D. Maria Vidal, merece ponderosa análise a proposta de Alfonso Philippot Abeledo, enunciada em “La Identidad de Cristóbal Colón”. Nessa tese – originalmente publicada em 1991, e derivada dos fundamentos de Celso García de la Riega sobre a origem galega do almirante das Índias -, o autor documenta na Pontevedra de 1435, uma Constança Gonçalves, que mediante cruzamento com outras actas notariais contemporâneas, seria filha do casal Afonso de Soutelo e Branca Colón. Teria como irmãos um João Gonçalves, pintor, e uma Branca Soutelo, casada com um marinheiro, todos residentes naquela vila costeira.[1] Atendendo às informações constantes dos referidos documentos, Constança Gonçalves seria filha de homem-livre que exercia o ofício de alfaiate, considerado “vil” (porque manual), segundo os conceitos sociais da época e na óptica privilegiada do clero e da nobreza. O próprio almirante Colón comprova o preconceito, quando em 1503, num desabafo escrito aos Reis Católicos na ilha de Jamaica, se lamenta que “(…) agora fasta los sastres suplican por descubrir[2].

A ponte com D. Pedro Álvares de Soutomaior estabelece-a Alfonso Philippot, não só pelo óbvio do nome próprio – igual ao mencionado nas fontes primárias, e o mesmo com que foi baptizada a filha mais nova do conde de Caminha, ao arrepio de qualquer tradição na linhagem -, como também através do apelido “Soutelo”, dado que Fernan Yañez de Soutomaior entregou em testamento a guarda e criação do filho bastardo, ao dominicano frei Esteban de Soutelo. Apoia-se o autor na opinião de José Maria Font, extraída do Diccionario de Historia de España, na qual se regista ser “bastante general en los fueros municipales la atribución de ésta guarda a los parientes más próximos del menor”.[3]

Assim sendo e respeitando cronologias, é possível deduzir um estreito parentesco entre o alfaiate Afonso e o mendicante Esteban – eventualmente irmãos -, ambos apelidados “de Soutelo”. E com este referente geográfico ocorrem dois únicos lugares na Galiza meridional, em territórios que no século XV foram dominados pela casa de Soutomaior: São Vicente de Soutelo (entre Tui e Salvaterra) e Soutelo de Montes (a Nordeste de Pontevedra, na chamada “Terra de Montes”). Ditando a lógica que deste último sobressaísse maioritariamente o topónimo “de Montes” (frei Pedro de Montes, prior em São Domingos de Pontevedra, a título de exemplo), é de apontar com maior probabilidade o primeiro, como origem destes “Soutelo”, até porque Santo Estevão é orago do vizinho lugar de Budiño, e poderá ter servido de inspiração na escolha do nome de baptismo do futuro dominicano. Pela proximidade, o convento de Tui foi o destino de Esteban. Já Afonso poderá ter trilhado o caminho da concorrida Pontevedra, quiçá ao abrigo dos Soutomaior, e ali casado dentro do seu estrato social.

De facto na primeira metade do século XV, a família de Branca Colón aparece associada à confraria de São João que agrupava carpinteiros, tanoeiros e pedreiros, ofícios de cariz acentuadamente manual. Atendendo aos casamentos de certos elementos femininos do clã – com mareantes e marinheiros da vila -, pode intuir-se a prática das artes de mar por algum dos varões. Contudo na metade final da centúria já é possível documentar mareantes e pequenos armadores de apelido “Colón”, o que não evita que a família pertencesse ao vasto grupo que via negado o acesso à oligarquia do concelho.[4]

Definindo-se então “Soutelo” como indicador de progénie, estima-se “Gonçalves” como patronímico, pois foi usado por João e Constança, dois dos filhos referenciados do casal Soutelo-Colón. Atreveu-se Philippot neste particular, ao relacioná-los com os “Gonçalves Soutelo”, uma linhagem de pequena nobreza terra-tenente que proliferava na região a sul de Ourense. Esticou um pouco mais a corda, na ânsia de invocar o parentesco destes com a condessa de Santa Marta[5], procurando cumprir as premissas do já referido texto de Vasco da Ponte[6]. No entanto o bom senso é, neste caso, demolidor, não se podendo aceitar, à luz da época, que o modesto alfaiate Soutelo fosse oriundo da mesma cepa de Nuno, “senhor da terra de Molgas e regedor de Allariz”, ou de D. Sancha, “senhora de Sandim, Xocin e Vilariño”.

João Gonçalves – o outro irmão do conde de Caminha

Estará porventura eivada de atrevimento semelhante – ou não -, a introdução neste ponto de um outro João Gonçalves, há séculos referenciado em Portugal, como familiar próximo de D. Pedro Álvares, conde de Caminha. O mais antigo documento em que é citado, acrescido dos apelidos “de Miranda” e “Soutomaior”, remonta ao ano de 1561. Trata-se de uma carta de brasão de armas concedida a Diogo de Sá, filho de Fernão de Sá Soutomaior, morador em Coimbra, e neto daquele primeiro e de sua legítima esposa D. Filipa de Sá “das geracõns e linhagens dos soutomaiores e saas que nestes Reinos sam fidalguos de cota darmas”.[7]

Carta de Brasão de Diogo de Sá (1561)
Carta de Brasão de Diogo de Sá (1561)

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No rasto matricial do conde D. Pedro de Caminha (III) – Dom Diego de Soutomaior, comendador na Ordem de Alcántara. Interessado propalador de uma nobreza de quatro costados

Sede conventual da Ordem de Alcántara (Alcántara)

A idade – rondaria os 65 anos – e o desgaste de duas décadas na vanguarda dos destinos da família, levariam a condessa velha de Caminha D. Teresa de Távora, em Fevereiro de 1506[1], a passar o testemunho ao filho D. Diego, que desde então e até 1543, será o pilar da casa de Soutomaior. O primogénito D. Álvaro fora morto numa rixa em Valladolid[2]; D. Fernando sucumbira em Santiago, no seguimento de uma curta estadia nas Índias ocidentais ao tempo de D. Cristóbal Colón[3]; D. Alfonso duelara ingloriamente a honra contra o “chevalier Bayard”, durante as guerras de Itália[4]. Todos morreram novos, entre os 25 e os 28 anos. Apenas D. Cristóbal ultrapassaria em pouco os 30 anos de idade, quando foi assassinado pelos “Tainos”, na ilha de San Juan (actualmente Puerto Rico), para onde partira em 1509 acompanhando D. Diego Colón[5]. Com excepção de D. Álvaro – pai de um varão e três raparigas, todos menores, que ficaram a cargo da mãe, D. Inés de Monroy -, nenhum outro deixou geração conhecida, legítima ou ilegítima. D. Constança a mais nova das duas irmãs, casada com o alcaide da fortaleza de Monte de Boi (Baiona), morrera também com pouco mais de 25 anos, ao que parece sem geração[6]. D. Maior pelo contrário, lograra descendência tanto do primeiro casamento com o porteiro-mor do rei D. João II[7] – que a deixara viúva nos primeiros anos do século XVI -, como do segundo, com Diego Reynoso[8]. Será mesmo este cunhado quem acudirá a D. Diego, com um empréstimo de 250 000 maravedis para uma viagem à Flandres, denotando uma estreita ligação entre aqueles irmãos, bem diferente das tensões que existiam com a cunhada D. Inés de Monroy, contra quem se juntara a família na disputa pela titularidade da casa.

Esta proximidade é relevante, atendendo ao facto de que alguns dos ramos descendentes de D. Maior e Diego Reynoso, ostentaram as armas e o apelido de Zúñiga, o que poderia indiciar positivamente a genealogia materna do conde de Caminha, fosse ela conhecida por tradição, informada por Pedro Madruga, ou até arranjada por D. Diego de Soutomaior. Note-se que para o seu ingresso na Ordem de Alcántara em 1510, D. Diego foi inevitavelmente obrigado a provar “(…) ser fidalgo de sangue a foro de España (…), com escudo de armas, de creditação fidedigna, também pelas quatro linhas, e ser descendente de casa solar, tanto ele, como seu pai, mãe e avós, sem que nenhum deles tivesse praticado ofícios vis, mecânicos ou industriais”, conforme atesta Fernando Gonzalez-Doria, tratando da Ordem Militar de Alcántara, no seu Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España.[9] E neste particular, duas hipóteses teria: ou sua avó paterna era nobre e o caso se resolvia com facilidade, ou não o sendo haveria que ultrapassar o problema…

Zúñiga e Reynoso (A Guarda-Tui)
Zúñiga e Reynoso (A Guarda-Tui)

Acontece que o próprio Diego Reynoso era um Zúñiga! Chamava-se a mãe Leonor de Zúñiga y Avellaneda e casara com o senhor de Autillo de Campos, Juan de Reynoso y Herrera[10]. Prova-o uma pedra de armas existente no mosteiro beneditino d’A Guarda (Tui) – fundado pelos netos do casal Diego-Maior – exibindo um escudo partido de Zúñiga e Reynoso[11]

Ozores, Soutomaior, Zúñiga e Reynoso (A Guarda-Tui)
Ozores, Soutomaior, Zúñiga e Reynoso (A Guarda-Tui)

Desses netos, todos filhos de D. Ana Páez de Soutomaior, e do senhor de Teanes (Salvaterra de Miño), Vasco Ozores, cumpre destacar o sucessor, García Ozores de Soutomaior – pelo facto de ter casado em 1540 com D. Aldonza, filha natural daquele D. Diego de Soutomaior[12] -, e D. Maria Ozores de Soutomaior – casada com o senhor de Goián e da torre d’A Guarda (Tui), Gomes Correa, progenitores da casa de Priegue, cuja expressão máxima se ergue ainda hoje, no monumental exemplo do Pazo de La Pastora, em Vigo. É precisamente nos apelidos e brasões deste ramo que mais exemplos se encontram da composição “Zúñiga / Soutomaior”.

Sequeiros, Soutomaior, Zúñiga e Silva. Sobre o todo, Ozores.
Sequeiros, Soutomaior, Zúñiga e Silva. Sobre o todo, Ozores.
(Pazo de La Pastora – Vigo)

Recebido o Hábito de Alcántara, D. Diego de Soutomaior passou a residir no convento-sede da Ordem, onde em 1514 assina uma escritura de doação em favor do cunhado Reynoso e da irmã D. Maior[13]. Em Dezembro de 1523[14], Carlos V nomeou-o comendador da Batundeira, cuja jurisdição se situava na região de Ourense, na Galiza, mas as rendas em Badajoz. Nesse meio tempo viajou à Flandres e eventualmente às Índias ocidentais, neste último caso para reaver os bens deixados por D. Cristóbal de Soutomaior na ilha de San Juan[15]. No ano seguinte foi testemunha num pedido de D. Diego Colón para resgatar o testamento do primeiro Almirante das Índias, visando questões de herança[16]. Simultaneamente procurava concertar as nefastas consequências do acto matricida do sobrinho D. Pedro, insistindo junto de Carlos V para que os bens da casa – entretanto confiscados – fossem restituídos, conseguindo-o finalmente em Agosto de 1525[17]. Entre 1526 e 1531 governou o Partido de la Serena (Badajoz), e desde então sucedeu a D. Martin Rol[18] no patronato do hospital de Santa Elena – que aquele fundara – e na comenda do castelo de Almorchón e vila de Cabeza del Buey (Badajoz)[19].

A meia distância na estrada que ligava Puebla de Alcocer a Belalcázar, ficava Cabeza del Buey. Constituíam aquelas vilas, as jurisdições fundamentais do condado que desde 1518 tinha como titulares D. Francisco de Sotomayor y Portugal e sua mulher D. Teresa de Zúñiga Guzmán y Manrique. O comendador de Almorchón terá sido visita frequente, no palácio de Belalcázar, durante largos anos. Por sua instância ali residiram a tempos, alguns dos seus familiares próximos, como o “matricida” D. Pedro de Soutomaior, ou a filha deste, D. Maria, na qual nomeia, em 1543, a fundação do morgadio de Soutomaior, por escritura feita precisamente em Belalcázar[20]. Talvez o acto decorresse na sala mourisca (“Cámara Morisca”) – feita ao tempo de D. Elvira de Zúñiga, bisavó do conde -, em cujos estuques mudéjares sobressaíam escudos de armas de contornos semelhantes aos da entrada do castelo galego da linhagem. Mero acaso, coincidência na época de fabrico, ou eventual inspiração de um no outro?

Castelo de Soutomaior
Castelo de Soutomaior
Castelo de Belalcázar
Castelo de Belalcázar

Em 1533 a condessa D. Teresa tornou-se herdeira do tio, D. Álvaro de Zúñiga y Guzmán, duque de Béjar – protector de Francesillo de Zúñiga, o célebre bufão de Carlos V que fez mofa de certa inconfidência cortesã, afirmando sinuosamente que “(…) D. Diego de Soutomaior parecia hijo bastardo de Colón el almirante de Indias (…)”[21]. Aproximavam os estados de Béjar e Miranda del Castañar, não só a vizinhança geográfica, como também a genealogia comum dos Zúñiga. A vaga memória de uma tia-avó do conde de Miranda que casara e vivera na Galiza[22], aliada à história próxima dos Soutomaior galegos com a casa de Santa Marta, de que aquela foi senhora, poderá ter influenciado – natural ou intencionalmente – a já referida afirmação de D. Diego de Soutomaior[23].

Dona Maria Vidal – a hipótese do século XVII

Se ao tempo do comendador de Almorchón (primeiro terço do século XVI), nem ele nem o cronista Vasco da Ponte conheciam com rigor a verdade dos factos, o que dizer da divergente opinião de frei Felipe de la Gándara, cronista geral da Galiza, autor de “Armas i Triunfos Hechos Heroicos de los hijos de Galicia? Nessa obra magna datada de 1662, tratando da genealogia dos Soutomaior, o padre agostinho questionou implicitamente a existência de D. Constanza de Zúñiga, escrevendo que D. Pedro Álvares, conde de Caminha, fora “(…) un hijo natural de Hernando Yañez de Sotomaior, avido en Doña Maria Vidal, hija de Juan Vidal de Santiago (…)”[24]. E nesse autêntico tratado de genealogia galega com quase setecentas páginas, só menciona um outro “Vidal de Santiago”, de nome Pedro – já referenciado no “Livro de Linhagens do Conde D. Pedro” -, que viveu em finais do século XIII e foi o progenitor dos Moscoso da casa de Altamira![25] Não citando a fonte, desconhece-se onde o cronista buscou tal informação; assim como se não conhece qualquer outro pormenor acerca de Juan Vidal.

No entanto e por estranho que pareça, Felipe de la Gándara pode ter sido o primeiro a insinuar – conscientemente ou não -, a origem materna de Pedro Madruga, entre as famílias das “Rias Baixas” que retiravam do mar o sustento, comerciando na rota levantina. Baseando-se em Elisa Ferreira Priegue, investigadora especializada no comércio marítimo medieval na Galiza, José Armas Castro publicou em “Pontevedra en los siglos XII a XV”, um quadro com movimentos documentados de barcos pontevedreses, entre a Galiza e o Mediterrâneo. Encabeça a listagem diacrónica um Domingo Vidal, que entre 1393 e 1397 era patrão da nau “Santiago”, viajando com frequência para Valencia. Alguns anos mais tarde, entre 1410 e 1414, é um Pedro Vidal que predomina na documentação, desaparecendo em seguida a família, em detrimento dos Falcón e Cruu, dominantes nas décadas de vinte e trinta[26].

Pode assim conjecturar-se que – a ter existido -, Juan Vidal pudesse ter pertencido a esta família, activa em Pontevedra ou Santiago na transição dos séculos XIV-XV, o que também sustenta uma Maria Vidal, nascida à volta de 1415, como hipotética mãe de Pedro Madruga.


[1] Data de 6 de Fevereiro de 1506 o último documento que se conhece, assinado presencialmente por D. Teresa de Távora, em Salamanca, fazendo prova dos filhos que teve com o conde de Caminha, no âmbito do processo de cedência e transmissão de bens na pessoa de seu filho D. Diego de Soutomaior.

[2] Ponte, V. (2008), pp. 150.

[3] Requejo, Á. C. (24 de Novembro de 2011). Carta de Teresa de Távora a Juana la Loca. Obtido em 6 de Agosto de 2013, de Colonianos: http://www.cristobal-colon.org/carta-de-teresa-de-tavora-a-juana-la-loca-por-angel-de-requejo/

[4] Identificação de D. Alfonso de Soutomaior: https://fr.wikipedia.org/wiki/Alonzo_de_Soto_Mayor; Reconto do duelo e morte de D. Alfonso de Soutomaior: http://www.gutenberg.org/files/28455/28455-h/28455-h.htm#page145

[5] Cota González, R. (2008). Cristóbal Colón, Pontevedra, Caminha. Pontevedra, Galicia: PMMNexc, pp. 63-75. Texto integral em http://www.cristobal-colon.org/biografia-de-cristobal-de-sotomayor/

[6] Na escritura de cedência de bens, feita por D. Constança a seu irmão D. Fernando de Soutomaior, com data de 1495, é expressamente referido “(…) Garci Méndez de Sotomayor, alcaide de la dicha fortaleza de Monte de Boy por el rey y la reina (…)”, como seu marido. Em 1506 (vidé, No rasto matricial do conde D. Pedro de Caminha (II), nota 28), D. Teresa de Távora indica aquela filha como já falecida. Muitas genealogias fazem-na casada apenas, ou também, com Diego Sarmiento de Soutomaior, sr. de Vale de Achas e Petán, o que é erro, uma vez que Diego Sarmiento casou com Maria Xuárez da Ponte.

[7] São Payo, L. M. (1999). Sottomayor Mui Nobre. (L. M. São Payo, Ed.) Vila Real, Portugal, pp. 86-88.

[8] Sottomayor, D. N. (2000). Os Sottomayor na História de Portugal. (D. N. Sottomayor, Ed.) Lisboa, Portugal, pp. 50-52; Enciclopédia Galega, Casa de Sotomayor.

[9] Gonzalez-Doria, F. (1994). Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España. Madrid, España: Editorial Bitacora, pp. 840.

[10] Informações retiradas de http://autillodecampos.blogspot.pt/

[11] Gonzalez-Doria, F. (1994), pp. 716. Armas de Reinoso: Em campo de prata, uma cruz florenciada de vermelho; bordadura de quinze peças enxaquetadas de prata e vermelho. Imagens retiradas de http://www.galiciasuroeste.info/varios/benedictinas.htm; http://www.galiciasuroeste.info/varios/calle_do_medio.htm

[12] Pericacho, J. G., Acevedo, F. N., & Salazar, M. V. (1794), pp. 28 verso.

[13] Ibidem, pp. 32.

[14] Aguilera, M. F. (1914). Carlos de Gante. Los viajes del emperador (A. M. Carabias Torres & C. Möller, Edits.). Obtido em 20 de Junho de 2013, de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/CarlosV/1523.shtml

[15] Cota González, R. (2008), pp. 72-73.

[16] Conchouso, F. A. (13 de Dezembro de 2012). Una família y dos linajes. Obtido em 14 de Dezembro de 2012, de Colonianos: http://www.cristobal-colon.org/una-familia-dos-linajes/

[17] Pericacho, J. G., Acevedo, F. N., & Salazar, M. V. (1794), pp. 43 verso.

[18] Molinero Merchán, J. A. (2011). Palacio renacentista de Belalcázar: humanismo del tercer Duque de Béjar. Córdoba, España: Servicio de Publicaciones Universidad de Córdoba, pp. 66, 72. D. Martin Rol – cuja pedra de armas em Almorchón denuncia origem Zúñiga (Rol, Zúñiga, Zúñiga e Hurtado de Mendoza) – foi tutor dos filhos do conde de Belalcázar, D. Alfonso de Sotomayor, tendo sido quem concretizou o casamento do primogénito D. Francisco com D. Teresa de Zúñiga, futuros duques de Béjar.

[19] Aguilera, M. F. (1914), http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/CarlosV/1526.shtml; (…) /1527.shtml; (…) /1528.shtml.

Naharro, V. S. & González de Murillo, J. L. (1992) História de Cabeza del Buey. Obtido em 12 de Julho de 2013, de Cabeza del Buey: cuna de Muñoz Torrero: http://alcazaba.unex.es/~ajtorgar/#dieciseis

[20] Pericacho, J. G., Acevedo, F. N., & Salazar, M. V. (1794), pp. 4-19 verso.

[21] Cota González, R. (2008), pp. 117-118.

[22] Excepção feita à linha de Monterrei, não se conhece entre os Zúñiga outro caso de um membro da linhagem se ter passado à Galiza.

[23] Vide, No rasto matricial do conde D. Pedro de Caminha (II), nota 6.

[24] Gándara, F. d. (1662). Armas y Triunfos. Hechos Heróicos de los hijos de Galicia. (P. d. Val, Ed.) Madrid, España: Fac-simile; Editorial Orbigo, A Coruña, pp. 411.

[25] Ibidem, pp. 478-479.

No rasto matricial do conde D. Pedro de Caminha (II) – Dona Constanza de Zúñiga. Uma figura inconsistente, entre Monterrei e Miranda del Castañar

Sepulcro de Inés Alvares (Santo Domingo de Tui)
Sepulcro de Inés Alvares (Santo Domingo de Tui)

Desconhece-se em absoluto, a localização do sepulcro em que estaria dormindo o sono eterno, a dita D. Constanza de Zúñiga, conforme asseverava o neto D. Álvaro. Existe de facto em Santo Domingo de Tui, uma arca tumular de certa dama, jazendo ao lado de um Soutomaior; deverá no entanto tratar-se de Inês Álvares, mãe do bispo D. Juan Fernandes de Soutomaior, conforme levanta Marta Cendon Fernandez[1] e sustenta Suso Vila[2]. A própria redacção testamental de 1491 é suspeita. Além de ser demasiado sucinta para o objectivo, limita-se a dois tópicos fundamentais: a indicação do local para o futuro enterramento do testador e dos ascendentes mais próximos (avô, tia e pai), concluindo com a detalhada informação referente a D. Constanza de Zúñiga; e a nomeação da mulher, D. Inés Enríquez de Monroy, como administradora da sua fazenda e tutora do previsível herdeiro, ainda por nascer. Excluindo uma quantia que manda dar para ajuda da guerra de Granada – para onde partiria em breve -, nada mais! Como ambos (nobreza dos quatro costados, e a posse efectiva dos bens pela viúva do titular da casa) foram temas judicialmente vitais para a linhagem, entre as décadas finais do século XV e as primeiras do seguinte, é pertinente questionar a credibilidade do documento. Convém recordar que D. Pedro de Soutomaior, o filho desta D. Inés, para além do crime de matricídio porque foi condenado em 1518, ficou conhecido na história como um dos maiores falsários do seu tempo[3]! E que nos pleitos pela casa de Soutomaior ocorridos entre os séculos XVI e XVIII, se deram como falsos vários documentos, entre os quais um testamento de D. Maior de Soutomaior, datado de 1482[4], originalmente apresentado num litígio que opôs D. Inés e seu filho, aos restantes herdeiros encabeçados por D. Diego de Soutomaior[5].

Estranha-se de igual forma que, enquanto legítimo titular e cabeça de linhagem, D. Álvaro pretenda sepultar-se em São Domingos de Tui, apartado dos antecessores, aos quais destina uma posteridade bem mais relevante, na capela do bispo Soutomaior, no interior da sé-catedral do bispado. E ainda causa maior admiração, pretender sepultá-los a todos – se o bispo não autorizasse a manda anterior -, junto da sua ilegítima avó. Além do mais, tanto Fernan Yañez como a irmã D. Maior há muito que jaziam no panteão da família, em São Domingos de Pontevedra! Exactamente na mesma capela na qual, ainda hoje, se pode ver a laje sepulcral onde o próprio D. Álvaro acabou sepultado, poucos anos mais tarde, sem que se respeitassem aquelas suas vontades!

Outro exemplo duvidoso data de 1510, aquando da recolha de testemunhos para a já referida admissão à Ordem de Alcântara de D. Diego de Soutomaior – processo em que era condição necessária a apresentação de nobreza dos quatro costados. Uma das testemunhas arroladas detalhou inclusive que conhecera “(…) Doña Constancia de Çuñiga, que hera hermana de Juan de Çuñiga el bermejo de Valladolid (…)”, nos oito anos que servira como pajem na alcáçova de Soutomaior![6]

O mesmo D. Diego, cerca de duas décadas mais tarde – já comendador de Almorchón e Cabeza del Buey naquela ordem -, referenciava a sua presumida avó, como “(…) hija de don Diego Lopez de Çuñiga (…) e de una señora de la casa de Avellanedo la qual [Fernan Yañez] traxo a Galizia y alli faleçio”, logo após ter distorcido os factos para encobrir a bastardia paterna, escrevendo que Álvaro e Fernan Yañez de Soutomaior eram irmãos, que este não tivera descendência legítima, e que seu pai era filho do primeiro![7]

Simultaneamente o cronista Vasco da Ponte, nos anos 30 do século XVI, documentava na “Relación dalgunhas casas e liñaxes do Reino de Galiza”, como então era vista a origem de Pedro Álvares de Soutomaior: “(…) bastardo natural que o tivera seu pai Fernán Eáns dunha irmã, curmá ou sobriña (…)” de D. Teresa de Zúñiga, condessa de Santa Marta. Com um parágrafo de permeio, logo identifica a dita condessa, como tia do Soutomaior.[8] Faço notar, como o cronista associa indiscriminadamente, as noções de “filho bastardo” e “filho natural” que, já se viu, encerrarem diferentes conceitos legais e sociais.

Baseados nestas fontes primárias, procuraram os investigadores – em vão -, encontrar a referida D. Constanza de Zúñiga, que deveria ser filha de um D. Diego López de Zúñiga e de uma senhora Avellaneda, ter um irmão D. Juan de Zúñiga, referência em Valladolid, e ser irmã, co-irmã ou sobrinha dos Zúñiga de Monterrei. Nenhuma genealogia conseguiu, com os dados disponíveis até hoje, cumprir todas estas premissas.

Castelo de Monterrei (Ourense)
Castelo de Monterrei (Ourense)

Uma hipótese próxima do ideal, pode situá-la como filha natural de D. Diego López de Zúñiga “o moço”, havida numa senhora da casa de Avellaneda e, como tal, irmã natural de D. Juan, visconde de Monterrei, e das condessas de Santa Marta e Ribadeo. A ser verdade, Pedro Madruga seria, de facto, sobrinho destes últimos, sustentando-se assim, a afirmação de Vasco da Ponte. A história parece apoiar esta probabilidade. Sabe-se pela “Crónica del Halconero de Juan II”, Pedro Carrillo de Huete, que em 1432 Fernan Yañez de Soutomaior participou no cerco e tomada do castelo de Alba de Aliste, no âmbito das lutas contra os infantes de Aragón[9]. Pelo manuscrito de Baltasar de Zúñiga y Fonseca, um “Sumário da descendência dos Condes de Monterrey” escrito em começos do século XVII, igualmente se conhece que foi D. Diego López de Zúñiga “o moço”, residente em Zamora, quem comandou a referida acção militar por incumbência do rei Juan II de Castilla[10]. Além disso, este Zúñiga de Monterrei esteve viúvo de D. Elvira de Biedma algum tempo antes de 1418, ano em que casou pela segunda vez com D. Constanza Barba, cabendo a possibilidade de ter uma filha natural nascida nesse hiato de viuvez. Desse modo, os factos históricos colocam Fernan Yañez em Zamora, com acesso privilegiado à casa dos Zúñiga, num ano em que uma suposta filha natural de D. Diego poderia ter entre 16 e 18 anos, viabilizando o nascimento de Pedro Madruga entre os anos de 1432 e 1433.

Contudo nenhuma fonte primária, ou as genealogias posteriores, confirmam a existência dessa filha natural do primeiro Zúñiga que senhoreou Monterrei. Além disso, sabe-se através de documentação relevada por José García Oro no texto de “La Nobleza Gallega en la Baja Edad Media”, que Álvaro de Soutomaior se dirigia a D. Juan de Zúñiga y Biedma, de Monterrei, com o tratamento de “mi Señor tio”[11]. Radicava o parentesco, curiosamente, entre duas Elviras da casa de Biedma: a avó do Soutomaior[12], e a mãe do Zúñiga. De forma semelhante haveria Álvaro de tratar com D. Teresa, irmã daquele, resultando que a Pedro Madruga – irmão de Álvaro -, bastava ser filho de Fernan Yañez de Soutomaior, para também ser visto na sua época como sobrinho da condessa de Santa Marta. Insinua Salazar y Castro, que por essa ofensa (concubinato com uma filha já de si natural?), os de Monterrei terão morto o Soutomaior[13], observando por outro lado e noutra parte, à margem da cópia que fez ao testamento já mencionado de D. Álvaro de Soutomaior, que “(…) en la linea de M.te Rey, no ai tal Dª Constanza: a lo menos lexitima”. A estreita aliança que ambas as linhagens mantiveram nos anos subsequentes, não sustenta porém, esta “acusação” do genealogista. No mesmo documento em que afirma que “(…) por estos amores le mataron” Salazar y Castro dá por avó de Pedro Madruga a segunda mulher do senhor de Monterrei, D. Constanza Barba, não se escusando a reservas, ao admitir “(…) esta creo que fue su madre, que sé no fue bastarda.”

Fragiliza toda esta hipótese, a já referida frase do comendador D. Diego de Soutomaior, coincidindo exactamente nos mesmos nomes (Diego López de Zúñiga + senhora Avellaneda = Constanza de Zúñiga) que se sabe pertencerem a uma geração posterior dos condes de Santa Marta. De facto, a terceira condessa de Santa Marta foi D. Constanza de Zúñiga y Avellaneda, filha dos primeiros condes de Miranda del Castañar, D. Diego López de Zúñiga e D. Aldonza de Avellaneda, primos co-irmãos da dita D. Teresa de Zúñiga, a primeira condessa de Santa Marta. Embora pareça confusa, esta genealogia, à luz dos parentescos medievais, também identifica Constanza como sobrinha daquela condessa, filha de primo co-irmão. Não se verifica, no entanto, a existência de um D. Juan de Zúñiga nesta geração da casa de Miranda del Castañar. Além do mais a cronologia estabelece para esta Constanza, uma data de nascimento limite nos anos 40 do século XV, enquanto a mãe do futuro conde de Caminha não poderia ter vindo ao mundo depois de 1420.

Castelo de Miranda del Castañar (Salamanca)
Castelo de Miranda del Castañar (Salamanca)

O que acima fica dito, parece fazer oscilar a presumível origem de Constanza de Zúñiga, entre a casa orensana de Monterrei e a salmantina de Miranda del Castañar, aparecendo em fundo, o condado de Santa Marta de Ortigueira como elemento estruturante de um enredo que decorre entre meados do século XV e o primeiro terço do seguinte, envolvendo as linhagens de Soutomaior, Zúñiga, Ulloa e Sarmiento.

Em 1468, quando Álvaro de Soutomaior decide perfilhar o “bastardo” Pedro, altera a linha de sucessão que seu pai, Fernan Yañez, estabelecera no testamento de 1440: se Álvaro não tivesse filhos, os senhorios passariam à tia, Maior de Soutomaior, e desta, pela mesma razão, passariam a Lopo Sanches de Ulloa, ou aos da sua geração. Por isso se realizou o seu casamento com a filha deste, Maria de Ulloa. Só que o matrimónio não teve fruto e Álvaro morreu, sem deixar geração, mas perfilhando o irmão para que pudesse herdar, o que veio a acontecer, por expressa autorização do rei Enrique IV, em Agosto de 1468[14]. Mais tarde, em 1477, D. Maior de Soutomaior confirmá-lo-ia em testamento, como seu herdeiro universal[15], desfazendo qualquer dúvida, sobre a legitimidade de D. Pedro Álvares, já conde de Caminha, à herança da casa de Soutomaior.

Entretanto, protestava o cunhado D. Sancho de Ulloa, filho de Lopo, considerando-se o legítimo candidato a herdeiro[16], conforme definira o testamento de 1440. Prevenindo-se quanto às suas origens maternas, Pedro Madruga poderá ter buscado a legitimidade entre a incontestável nobreza dos Zúñiga, parentes e aliados – tanto na Galiza como na Extremadura[17] -, e a quem o seu irmão Álvaro tinha recentemente apoiado, na invasão predadora feita por D. Juan ao território dos Ulloa, interrompendo deste modo, a aliança familiar que os Soutomaior mantinham há duas gerações com os desta linhagem. Afirma-o Vasco da Ponte, contando que quando Lope Sanches de Ulloa “(…) tiña casada a súa filla com Xoán Zúñiga, que cando el lla quitou e a casou com Diego de Lemos, o tal Xoán Zúñiga axuntou consigo grandes xentes do vizconde [de Fisterra, D. Lope Sanches de Moscoso, aliado dos Soutomaior] e do conde de Ribadavia, e a casa de Soutomaior e correulle toda a súa terra e queimoulle a casa de Vilarmaior (…)”[18].

Prova igualmente a firme aliança entre as casas de Soutomaior e Monterrei, o facto de não haver notícia desta última ter integrado as expedições militares dos Pimentel e Sarmiento contra a cidade de Tui – na posse dos Soutomaior -, ou ter subscrito o acordo de Mucientes, em que os condes de Benavente e Santa Marta juraram“(…) non fazer trato, pas nin avenençia com Álvaro Paes de Soutomaior (…) antes le faremos todo mal e dagno en su persona e fortalesas e bienes e vassalos que pudiéremos (…)”[19]. Sendo certo, que D. Juan de Zúñiga y Biedma viveu largos anos em casa de sua irmã D. Teresa, condessa de Santa Marta, desempenhando cargos da confiança do conde seu cunhado e Adiantado-Maior da Galiza, entre os quais o de Meirinho-Maior das suas hostes[20], e chegando a ser escolhido por mediador, em certa disputa de monta entre Álvaro de Soutomaior e o próprio adiantado D. Diego Pérez Sarmiento, com vantagem para o primeiro ao garantir a posse da vila de Salvaterra[21]. Porém ficaram os termos por cumprir até à morte do Sarmiento, decidindo em seguida a Zúñiga, entregar Salvaterra aos Soutomaior! Igualmente se evidencia tal aliança, no pedido de ajuda a Pedro Álvares de Soutomaior, feito pela dita viúva, quando desesperava na luta pela integridade do seu senhorio contra o rebelado povo de Ribadavia. Morreu todavia D. Teresa de Zúñiga y Biedma violentamente, antes que ali chegasse aquele sobrinho, o qual em retaliação a vingou de forma exemplar, fazendo “(…) matar a uns e a outros cortar os pés, e a outros prender (…)[22].

Quatro anos depois, em 1474, desaparece o seu irmão D. Juan de Zúñiga y Biedma, visconde de Monterrei. Casado com a única filha deste, Sancho de Ulloa recebe dos Reis Católicos, o título de Conde de Monterrei. Aliado do arcebispo Fonseca, será desde então, um dos maiores inimigos do conde de Caminha. Entre os Ulloa e os Zúñiga, naturalmente a casa de Soutomaior estará desde então ao lado de Pedro de Zúñiga y Barba, meio-irmão dos já falecidos visconde de Monterrei e condessa de Santa Marta, nomeadamente em 1486, quando este decide reclamar na justiça, a D. Sancho de Ulloa, o morgadio das terras de Monterrei, baseado numa antiga sentença de 1454. O Zúñiga ganha o pleito judicial em 1489[23]. Sua mulher, D. Juana de Arellano, era prima co-irmã de D. Aldonza de Avellaneda, a já referida condessa de Miranda del Castañar, mãe de Constanza de Zúñiga – a presumida mãe do conde de Caminha D. Pedro de Soutomaior, atendendo às palavras do filho deste, D. Diego, comendador da Ordem de Alcántara.

Nesse meio tempo, depois da morte da primeira condessa D. Teresa de Zúñiga y Biedma (1470), disputou-se igualmente na justiça, o direito à sucessão no condado de Santa Marta, entre D. Bernardino Sarmiento e o sobrinho Francisco, casado com a dita Constanza de Zúñiga[24]. Os Soutomaior estarão ao lado deste último, ou não tivesse D. Bernardino pactuado com o arcebispo Fonseca, a morte de Pedro Madruga, às mãos traiçoeiras de outro Sarmiento, senhor de Sobroso[25]! Em 1476 Bernardino cede, recebendo à posteriori e à guisa de compensação, o título de Conde de Ribadavia, prolongando-se no entanto o pleito pelas vilas de Ribadavia, Ortigueira e Mucientes até aos anos noventa, a instâncias da própria D. Constanza de Zúñiga, então já viúva[26]. Também a vila de Salvaterra foi disputada nesta época, entre os condes de Ribadavia e Caminha, sendo de crer que estes últimos terão recebido o apoio da condessa de Santa Marta, “(…) que se procuraba amigos y aliados en Galicia (…)”[27], tentando a todo o custo ganhar vantagem sobre o seu parente.

O comportamento da casa de Soutomaior que aqui fica analisado, deixa assim clara uma colagem à linhagem dos Zúñiga, sustentada no parentesco da casa de Biedma, e no apoio mútuo contra inimigos comuns: os Ulloa numa primeira fase, e os Sarmiento mais adiante. Não reflecte por isso, necessariamente, uma ponte genealógica próxima com D. Pedro Álvares, conde de Caminha, uma vez que muito antes da sua entrada em cena, já Fernan Yañez e Álvaro de Soutomaior acompanhavam com os daquela linhagem.

Acerta em cheio José García Oro, ao definir as elevadas aspirações de Pedro Madruga: “(…) lo que él se empeñó en ser y lo que pensó la gente que era. Su grandeza, real o pretendida, le valió también la suerte de poseer una biografia de corte hidalgo (…)”. Isso reflecte-se na forçada presença heráldica dos Zúñiga em Soutomaior, apesar daquele que foi o primeiro conde da linhagem, ter sido“(…) hijo de una madre pretendidamente desconocida (…)”![28] Reportando-se essa fonte primogénita, pelo menos ao tempo em que Pedro Madruga comandava os destinos da linhagem, mais de trinta anos se tinham já passado desde a morte de Fernan Yañez de Soutomaior, guardando segredo sobre a identidade da mulher em quem gerara o “bastardo”. Esse facto suscita inevitavelmente a hipótese, de ter sido o próprio Pedro Álvares de Soutomaior, a introduzir e difundir a sua ascendência materna – “real ou pretendida” – na Galiza (onde precisava de se afirmar e ganhar aliados, por exemplo, na pessoa do visconde de Monterrei), em Castela (onde os Zúñiga eram primeiros cavaleiros e estariam na linha da frente no apoio à princesa Juana contra os Católicos), ou em Portugal (onde o rei Afonso V o autorizara a casar com a filha de um dos seus influentes conselheiros, chefe de uma das mais antigas e nobres linhagens do reino). Sendo assim, facilmente se compreende que a geração proveniente do conde de Caminha – cujo filho mais velho atingiria a maioridade legal (14 anos) já em meados dos anos oitenta, a pouco tempo do desaparecimento do pai -, apresentasse um limitado conhecimento acerca da sua avó paterna, e sempre através da perspectiva transmitida pelo chefe da linhagem!


[1] Fernandez, M. C. (1992). La escultura funerária del siglo XV en la Iglesia de Santo Domingo de Tuy. Tuy. Museo y Archivo Diocesano, VI, pp. 177-182.

[2] Vila, S. (2010), pp. 298, 301.

[3] Arranz, F. A. (1948). Una importante falsificación de documentos a princípios del siglo XVI. Boletín del Museo Arqueológico Provincial de Orense, IV, pp. 59-125.

[4] Pericacho, J. G., Acevedo, F. N., & Salazar, M. V. (1794). Memorial ajustado del pleyto que se sigue en el Consejo y Sala de Justicia, entre Don Benito Fernando Correa, Marquês de Mós, Conde de San Bernardo, y Doña Maria Masones de Lima, Duquesa de Sotomayor, Marquesa de Tenorio y de Los Arcos. Madrid, España: Imprenta de la viuda de Don Joaquín Ibarra. Pode ler-se no índice o resumo seguinte: “Sumaria recibida por el Licenciado Romero sobre la falsedad del Testamento de Doña Mayor de Sotomayor y de otros instrumentos”.

[5] Arranz, F. A. (1948), pp. 64.

[6] Ayerbe, M. (1904). El Castillo de Marques de Mos en Sotomayor. Apuntes Históricos. (M. Ayerbe, Ed.) Madrid, España, pp. 135-136.

[7] Archivo Histórico Nacional. Relación. Informe de la descendencia de la casa de Sotomayor  (1er. Tercio del siglo XVI), Galicia: Diversos-Colecciones, Leg. 247, doc. 4.

[8] Ponte, V. (2008). Relación dalgunhas casas e liñaxes do Reino de Galiza (1ª ed.). (C. G. Pérez, Ed., & R. M. Outón, Trad.) Noia, Galicia: Editorial Toxosoutos, pp. 120-121.

[9] Carrillo de Huete, P. (2006). Crónica del Halconero de Juan II. (J. M. Carriazo, Ed.) Granada, España: Editorial Universidad de Granada, pp. 135.

[10] Zúñiga y Fonseca, B. Sumario de la descendência de los Condes de Monte Rey, Señores de la Casa de Viezma y Ulloa, Manuscrito, Colección Luis Salazar y Castro, pp. 6.

[11] García Oro, J. (1981). La Nobleza Gallega en la Baja Edad Media. Santiago de Compostela, Galicia: Bibliófilos Gallegos, pp. 222.

[12] Pardo Villar, A. (1942). Historia del Convento de Santo Domingo de Pontevedra. Pontevedra, Galicia: El Museo de Pontevedra, pp. 150. O autor transcreve uma doação de Fernan Yañez de Soutomaior, feita em 1433 ao convento, na qual identifica a mãe como “Doña Elvira de Bema”. Segundo Lavaña, nas notas ao Nobiliário do Conde D. Pedro, “Bema es lo mismo que Biedma (…)”.

[13] Vila, S. (2010), pp. 299.

[14] Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. P 4-092-02. 6/08/1468. Leitura feita por Suso Vila e publicada em Vila, S. (2010), pp. 461-465.

[15] Museo de Pontevedra. Tumbo de Santo Domingo, 1423-1488. Col. Sampedro 21-6. (Pergaminho). 6/01/1477. Leitura feita por Suso Vila e publicada em Vila, S. (2010), pp. 470-472.

[16] García Oro, J. (1981), pp. 174. O autor cita excertos do testamento de Sancho de Ulloa, feito em 1480: “Pedro Alvarez de Sotomayor, com quien disputaba sobre bienes hereditários y «por enemistad le era enemigo»”.

[17] As casas de Belalcázar (Sotomayor) e Plasencia (Zúñiga) estavam aliadas desde princípios dos anos 50 do século XV, através do casamento de D. Alfonso de Sotomayor com D. Elvira de Zúñiga, sobrinha dos de Monterrei.

[18] Ponte, V. (2008), pp. 77.

[19] García Oro, J. (1981), pp. 96-97.

[20] Delgado, A. D. (2013). La Casa de Monterrey: Agregada a la Casa de Alba desde 1733. (U. C. Madrid, Ed.) Obtido em 12 de Maio de 2013, de Universidad Complutense de Madrid – Departamento de Historia Moderna – Tesis Doctorales: http://eprints.ucm.es/21468/1/T34471.pdf, pp. 133.

[21] García Oro, J. (1981), pp. 222.

[22] Ponte, V. (2008), pp. 121.

[23] Delgado, A. D. (2013), pp. 156-157.

[24] García Oro, J. (1981), pp. 108.

[25] Vila, S. (2010), pp. 197.

[26] García Oro, J. (1981), pp. 109.

[27] Ibidem, pp.109.