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Colón pincha en hueso
La primera investigación internacional para verificar el destino de sus restos no arroja aún resultados concluyentes
ARANTZA PRÁDANOS/MADRID
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INVESTIGACIÓN. Miguel Botella, en el Laboratorio Antropológico Forense. / DISCOVERY CHANNEL |
Debiera llamarse la paradoja de Colón. Casi cinco siglos después
de su muerte, quien fuera el descubridor por antonomasia se niega a ser
descubierto. Como en vida, el Almirante sigue aferrado a sus misterios en la
tumba. Las indagaciones seculares sobre su enigmático origen se enredan en
discusiones bizantinas -que si genovés, mallorquín, catalán, gallego, portugués,
noble, judío...- que ni las más modernas técnicas historiográficas han logrado
elucidar, y la ciencia genética más avanzada tampoco logra llevar a puerto un
veredicto claro sobre dónde reposan los restos de Cristóbal Colón.
Después de un año largo de investigaciones, el equipo que coordina José Antonio
Lorente, experto mundial en ADN y director del Laboratorio de Investigación
Genética de la Universidad de Granada, se encuentra «al final del primer tiempo
del partido». El resultado provisional, uno a cero. Traducido el símil
futbolístico significa que «no se puede descartar que los huesos custodiados en
la catedral de Sevilla sean los de Colón».
Aunque decepcionante para la expectación mundial despertada, dicho por pasiva el
resultado mejora algo. «Con los resultados de que disponemos, aun parciales y
preliminares, ya podríamos haber descartado que los huesos de Sevilla fueran los
de Colón», precisó. Lorente, uno de los padres del programa FÉNIX de
identificación de personas desaparecidas de la Guardia Civil, investigador de
restos de desaparecidos de la dictadura chilena y colaborador del FBI, presentó
los datos conocidos de la primera fase del proyecto, recogidos en Enigma Colón,
un documental producido por Discovery Channel. El trabajo se emitirá todo el
mundo el próximo 12 de octubre, aniversario del descubrimiento de América, «con
más preguntas que respuestas», admite Guillermo Sierra, responsable de
producción.
Discovery financia junto a otras productoras una costosa investigación en la que
están implicados seis laboratorios del mundo -las Universidades de Granada,
Santiago de Compostela y Barcelona, Universidad Tor Vergara de Roma, el
Instituto Max Planck de Leipzig, y la Orchid Company en Dallas, Texas-,
especialistas en ADN de primer nivel, e incluso técnicas de identificación
genética diseñadas para las víctimas del 11-S que ahora se adaptan al estudio de
huesos con cinco siglos a cuestas.

Sevilla Santo Domingo Cuba
Deterioro
Lastrados desde el principio por el deplorable estado de los restos óseos
que se creen de Colón, escasos y deteriorados -«los peores en todos los sentidos
con los que yo he trabajado», lamentó Lorente-, no han logrado aislar ADN
mitocondrial de calidad suficiente para cotejarlo con el de su hermano Diego,
sobre cuya osamenta no hay dudas de identidad. El laboratorio tejano, por su
parte, trabaja aún con los restos de Hernando Colón, hijo del Almirante, para
identificar el cromosoma Y, que se transmite de padre a hijo.
Hasta ahora saben que las esquirlas custodiadas en la catedral hispalense son de
un varón «de origen mediterráneo, de talla mediana y medianamente robusto, sin
marcas de males degenerativos y con una buena calcificación ósea», resume el
profesor Miguel Botella, de la Universidad de Granada.
El rompecabezas sobre la última morada de Colón encalla en La Hispaniola, la
isla que le convirtió el descubridor del Nuevo Mundo. La catedral de Santo
Domingo, en la actual República Dominicana reclama la identidad de Colón para
unos restos que custodia desde que en 1537 una de las nueras del navegante
depositara allí su cadáver en cumplimiento de su última voluntad. Posteriores y
azarosos traslados han confundido el rastro de los huesos.